El halftime show del Super Bowl LX no fue simplemente un evento musical. Fue una demostración de cómo la tecnología, el deporte y la música convergen en un mismo modelo de negocio.
Cada año, el Super Bowl se presenta como el mayor espectáculo deportivo del mundo. Pero detrás del juego, los comerciales millonarios y el esperado show de medio tiempo, existe algo aún más determinante: la economía del entretenimiento global y la edición LX no fue la excepción.
El partido produjo varios titulares, sobre todo, el controversial espectáculo de medio tiempo encabezado por el artista puertorriqueño Bad Bunny. Sin embargo, más allá del debate cultural generado, lo ocurrido este año responde principalmente a una lógica empresarial.
Su presencia en el escenario del Levi’s Stadium, por poca lógica que tenga tener un artista reguetonero cantando en español en el evento mas gringo del mundo, no fue simplemente una decisión artística, fue una decisión estratégica. Con más de 124 millones de álbumes vendidos en su carrera, el artista es hoy uno de los motores más poderosos del streaming global, el actor central detrás de esa estrategia es Apple Inc. (AAPL).
En 2022, Apple firmó un acuerdo con la NFL para convertirse en patrocinador del Halftime Show a través de su plataforma Apple Music. El contrato de 250 millones por cinco años transformó el halftime show en una de las plataformas de marketing más valiosas de la industria del entretenimiento. La razón es simple, en el negocio del streaming la escala lo es todo.
Aunque Apple Music es uno de los principales, “solo” controla el 15 % del share global, muy lejos de Spotify, que lidera con 36 %. En una industria donde el crecimiento depende de captar suscriptores y aumentar el consumo dentro de la plataforma, el Super Bowl ofrece una audiencia masiva y simultánea de cientos de millones, algo que ninguna campaña publicitaria puede replicar.
Por eso la selección del artista para el show de Halftime rara vez es casual y un artista como Bad Bunny, por mas controversial que pudiera ser, reúne características para una fuerte penetración en mercados de Norteamérica y resto del planeta.
Los resultados fueron inmediatos. En las 24 horas posteriores al espectáculo, los streams del artista en Apple Music se multiplicaron por siete. Al mismo tiempo, el show alcanzó 4.157 billones de views globales entre televisión, plataformas digitales y redes sociales, convirtiéndose en el halftime show más visto de la historia según Roc Nation, compañía fundada por Jay-Z que produce el espectáculo en alianza con la NFL.
Ese impacto en marketing es difícil de replicar en cualquier otra industria, mientras un comercial de 30 segundos durante puede costar más de 7 millones de dólares, el espectáculo de medio tiempo ofrece 15 minutos completos de exposición global, con el logo de Apple Music dominando cada transición del evento y es que cuando una empresa tecnológica invierte cientos de millones de dólares para dominar la conversación cultural de una noche, el objetivo no es entretenimiento, es Big Business.
Como siempre psasa Bad Bunny no recibió pago directo por la actuación, la NFL cubrió los costos de producción y logística, mientras que el retorno para el artista llega después con picos de streaming, ventas de albums y una mega visibilidad internacional.
El halftime show del Super Bowl LX no fue simplemente un evento musical. Fue una demostración de cómo la tecnología, el deporte y la música convergen en un mismo modelo de negocio.
El autor es MBA, MS Mktg, estratega en Comunicación, country Manager de Forbes Republica Dominicana
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