Este incremento en derechos tiene un efecto dominó trasladando los costos al consumidor. En Estados Unidos el gasto mensual promedio en streaming ya supera los 70–90 dólares, pero los fanáticos deportivos podemos duplicar esa cifra fácilmente.
El halftime show del Super Bowl LX no fue simplemente un evento musical. Fue una demostración de cómo la tecnología, el deporte y la música convergen en un mismo modelo de negocio.