La compañía anunció el rediseño total de su propuesta para MyPymes que promete digitalizar a miles de negocios en la región.
En Miami, durante el Mastercard Innovation Forum 2025, quedó claro que las micro, pequeñas y medianas empresas dejaron de ser un segmento más dentro de la estrategia de Mastercard, para pasar a ser el núcleo desde el cual se está reconfigurando el futuro del comercio. El mensaje vino directamente de quien lidera la operación global del segmento: Mark Barnett, nuevo Executive Vice President de Small and Medium Enterprises, quien presentó su visión y explicó dos innovaciones que prometen transformar la forma en que millones de emprendedores manejan, protegen y escalan sus negocios.
Barnett insistió en un concepto simple: “no existe una sola pyme igual a otra”. Sin embargo, tras meses recorriendo mercados y escuchando a emprendedores —desde artesanos en Centroamérica hasta startups en Asia— identificó patrones universales. En todas partes, las pequeñas empresas luchan contra tres desafíos: tener acceso real a capital, digitalizar sus operaciones y protegerse de un mundo donde el crimen cibernético crece más rápido que cualquier industria. En América Latina se suma un cuarto elemento: la inclusión financiera, todavía limitada por la dependencia del efectivo y por estructuras bancarias que no siempre alcanzan a los negocios más pequeños.
Como respuesta, a partir de enero de 2026, Mastercard modernizará su tarjeta para pymes en América Latina y el Caribe, integrando herramientas de ciberseguridad directamente en la experiencia de pago. Se trata de un movimiento sin precedentes: cada tarjeta incluirá My Cyber Risk e Identity Theft Protection, dos servicios que hasta ahora estaban reservados para compañías medianas o grandes con departamentos de TI. Ahora, un pequeño taller mecánico en Costa Rica o una tienda de ropa en República Dominicana podrá acceder a un análisis detallado de sus vulnerabilidades y recibir alertas en tiempo real si sus credenciales han sido comprometidas en la dark web.
El cambio llega, además, en un momento crítico. Según el más reciente estudio de Mastercard, 86% de las pymes de la región ha realizado algún tipo de evaluación de riesgo digital, pero solo 23% se siente realmente protegida. Y aunque cerca del 70% afirma que no podría sobrevivir sin pagos digitales, la mayoría continúa enfrentando amenazas constantes. “Cada dueño de negocio está gestionando más que un balance: gestiona riesgo, reputación y oportunidad digital al mismo tiempo”, recordó Walter Pimenta, vicepresidente ejecutivo de Comercial y Nuevos Flujos de Pago de Mastercard para Latinoamérica.
La tecnología detrás de estas herramientas es la misma que procesa 159 mil millones de transacciones al año, asignando en milésimas de segundo un puntaje de riesgo capaz de detectar anomalías que un ser humano jamás vería. La diferencia es que, por primera vez, esa sofisticación llega al nivel de una peluquería, una panadería o un taller familiar.
Pero la ciberseguridad es solo uno de los elementos de la nueva propuesta. La actualización de las tarjetas también integra beneficios diseñados para la vida real de las pymes: desde reembolsos de LinkedIn Business Premium hasta soporte legal y fiscal remoto, pasando por protecciones ampliadas para viajes y compras. Uno de los anuncios más celebrados fue DPO (Digital Presence Optimizer), una herramienta desarrollada con Beedigital que permite a las empresas mejorar su visibilidad en más de 50 canales digitales, integrando toda su información en plataformas donde los consumidores realmente los buscan.
Para Barnett, lo importante no es acumular productos, sino crear un ecosistema que permita que las pequeñas empresas puedan vender más, protegerse mejor y gestionar su operación con menos fricción. Lo explica con una metáfora sencilla: “La pyme no quiere tener diez herramientas distintas. Quiere que todo esté integrado donde ya trabaja.”
Esa lógica también está detrás la alianza entre Mastercard, L’Oréal y la fintech mexicana Clara para lanzar la L’Oréal Mastercard BusinessCard, la primera tarjeta creada específicamente para profesionales de la belleza. El sector —hipermasivo, altamente femenino y profundamente informal— ha sido históricamente excluido del sistema financiero pese a generar millones de dólares en ventas cada año. Con esta tarjeta, los estilistas y emprendedores de belleza podrán acceder a crédito, descuentos, programas de capacitación y gestión financiera automatizada dentro del propio ecosistema de L’Oréal.
La iniciativa nació en América Latina, pero no tardó en despertar interés en Europa. “El día después del lanzamiento, L’Oréal Italia llamó preguntando cómo replicarlo”, contó Barnett, como quien confirma que el mundo empieza a mirar hacia la región en busca de ideas que antes solo fluían en sentido contrario.
En entrevista con Forbes, Barnett profundizó en un punto que considera crucial: la inteligencia artificial será el gran liberador de tiempo para las pymes. Narró el caso de un joven emprendedor que creó dos agentes de IA para hacer su contabilidad mientras desayuna. Mastercard ya trabaja en un prototipo de CFO digital, un asistente capaz de analizar flujo de caja, calcular días de liquidez y recomendar acciones financieras en lenguaje natural. “La IA va a liberar a las pymes de lo que menos les gusta: la administración”.
En cuanto a su ambición de ganar participación de mercado frente a otros jugadores, su respuesta fue clara: “El verdadero potencial no está en el mar rojo de la competencia tradicional. Está en el océano azul: millones de pymes que todavía operan en efectivo y están fuera del ecosistema. Si las ayudamos a entrar, el mercado crece para todos."
Al cierre de la conversación, Barnett insistió en que América Latina no solo es una prioridad estratégica: es, en muchos sentidos, un laboratorio de innovación para Mastercard. Desde la digitalización de la cadena de CBC en Centroamérica hasta el modelo de plataformas sectoriales como en el caso de L’Oréal, la región está gestando soluciones que se exportarán a otros continentes.
