Klaus von Moltke, presidente y CEO de BMW Group Planta San Luis Potosí, relata la apuesta para producir los modelos iX3 e i3 de la plataforma Neue Klasse, además de baterías de alto voltaje desde México.

Un BMW M3 enciende su motor de 3.0 litros y seis cilindros que acelera de 0 a 100 kilómetros en 3.9 segundos. El rugido del auto se escucha a espaldas de Klaus von Moltke, presidente y CEO de la automotriz alemana en Planta San Luis Potosí, el directivo esboza una breve sonrisa y hace un guiño de orgullo para celebrar el sonido del auto deportivo entre quienes le rodean.

Y el orgullo no es una celebración de la potencia y velocidad del automóvil. La planta de manufactura que preside el ejecutivo venezolano produce en la actualidad 3 modelos de BMW que se exportan para todo el mundo: BMW Serie 3, BMW Serie 2 Coupé y BMW M2. Y el próximo año iniciará con el ensamble de baterías de alto voltaje y de sus vehículos BMW i3 y BMW iX3 de su plataforma de modelos eléctricos, digitales y sustentables Neue Klasse (nueva clase).

“La planta de BMW San Luis Potosí representa algo muy importante dentro del grupo. Es una planta que te muestra flexibilidad, competencia y que demuestra talento mexicano. La oportunidad que tenemos con el futuro y con la inversión es que nos posicionamos como una planta que está en la posibilidad de ser flexible tecnológicamente, con acceso a muchos mercados del mundo desde México y que ofrece de manera competitiva muchos beneficios”, dice, en entrevista con Forbes México, Klaus von Moltke, presidente y CEO de BMW Group Planta San Luis Potosí, quien celebra 10 años del centro de producción.

Te puede interesar: IA fobia, ¿Por qué tememos a la inteligencia artificial? – Forbes República Dominicana

Desde 2023, la compañía comenzó a ejercer una inversión de 800 millones de euros (cerca de 925 millones de dólares al tipo de cambio actual) para realizar la construcción de la nuevas infraestructura física de la planta, como es la extensión de 80,000 m² de una nueva línea de producción de baterías de alto voltaje, sumada a una ampliación de 20,000 m² en el espacio de carrocerías y 10,000 m² en la parte de ensamblaje y logística.

“Vemos a México como un país que ofrece muchas oportunidades hacia su futuro y el hecho de que BMW Group haya demostrado su confianza haciendo una inversión de 800 millones de euros en su expansión creo que refleja la importancia de esta región y de este país”, asegura Klaus von Moltke.

Sin embargo, la política comercial de Estados Unidos ha ensombrecido el panorama para gran parte de los integrantes de la industria automotriz que se encuentran instalados en México. En la actualidad, la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de Estados Unidos permite aplicar un arancel del 25% a las exportaciones de vehículos y autopartes mexicanas que excedan ciertos límites o no cumplan con normativas específicas, bajo el argumento de seguridad nacional, lo cual pone en jaque la competitividad de las plantas de manufactura instaladas en el país, mientras que las armadoras que exportan desde Europa enfrentan tasas de 15% de arancel.

“El auge de esta industria se ha visto impulsado por acuerdos comerciales como el T-MEC, que han fortalecido la cadena de suministro y la integración regional, permitiendo a México destacar como el principal proveedor de vehículos y autopartes para Estados Unidos. No obstante, persiste una gran incertidumbre ante la eventual imposición de aranceles proclamada por el gobierno estadounidense, situación que ha generado tensiones que impactan directamente en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá”, dice el estudio titulado “Innovar para crecer: la evolución del sector automotriz”, elaborado por Deloitte.

En este momento, el 42% de la producción de la planta de BMW en San Luis Potosí se destina a la Unión Americana, mientras que la oportunidad que busca la firma para paliar los vientos en contra radica en las diversificación en las exportaciones a países de Europa, Asia-Pacífico, Medio Oriente y África del Norte.

En 1994, inició la relación de BMW Group con México, pero dos décadas después decidió abrir su planta de producción en San Luis Potosí, la cual fue inaugurada en 2019 y está por escribir otro capítulo en 2027 con la nueva producción.

    La transformación

    Hoy, Klaus von Moltke se encuentra inmerso en la transformación tecnológica y energética de la industria automotriz, en donde la inteligencia artificial está presente en los procesos productivos, pero también en la composición de los propios automóviles.

    Y es que el trabajo de los ingenieros automotrices y mecánicos, que era lo más importante en el pasado, ahora tan solo equivale a un 20% del valor de un vehículo, mientras que hoy el 80% del valor del producto se encuentra determinado por los componentes electrónicos, el software y la inteligencia artificial de un automóvil. “Tenemos que transformarnos nosotros también como personas y como organización”, explica.

    La futura consolidación tecnológica y el posicionamiento de BMW en el mercado son parte de la ventaja competitiva que la empresa puede aprovechar. “Entendimos que tenemos una transformación que hacer y tenemos, por ello, una nueva arquitectura: la Neue Klasse con nuevos productos en una ofensiva de productos muy grandes, con más de 40 distintos modelos en los siguientes dos años y medio”.

    En este contexto, la operación de México tiene grandes oportunidades. El país cuenta con una red de 14 tratados de libre comercio que otorgan acceso preferencial a más de 50 países, además de acuerdos de inversión y complementación económica gestionados a través de la Secretaría de Economía.

    La industria automotriz aporta cerca del 4.7% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y representa más del 20% del sector manufacturero. El país destaca a nivel global como el séptimo productor de vehículos y uno de los principales exportadores de unidades y autopartes del mundo.

    La importancia de México

    Asimismo, la industria automotriz mexicana se ha consolidado a nivel internacional. La planta de BMW es ejemplo de la capacidad humana instalada, pero también del avance de la automatización para elevar la productividad.

    Y la ingeniería no solo ofrece una historia en cada innovación de las unidades manufacturadas en México, sino en una planta que reporta un alto nivel de automatización que es visible en la construcción de carrocerías, ensamble, pintura, por mencionar algunas áreas del complejo que alberga a un ejército de más de 1,000 robots.

    Las instalaciones de la armadora se extienden por un terreno casi desértico que abarca 300 hectáreas de superficie en donde trabajan 3,700 colaboradores y que emplea indirectamente a 32,000 personas.

    “BMW tomó la decisión de establecer una planta aquí y precisamente eso es lo que nos ha llevado a seguir creciendo acá, porque digamos que la confianza que le damos a esta región se ve determinada también con la última inversión que hicimos”, dice.

    Desde el inicio de operaciones, la planta ubicada en el municipio de Villa de Reyes suma una inversión acumulada de cerca de 2,000 millones de dólares y ha producido más de 550,000 vehículos premium para mercados internacionales con los modelos BMW Serie 3, M2 y el Serie 2 Coupé, estos dos últimos producidos exclusivamente en México y exportados a clientes de todo el mundo, además del BMW M2 Racing y el BMW M2 CS, versiones de producción limitada.

    “Precisamente somos una de las cuatro plantas elegidas para producir la nueva arquitectura de la nueva clase y una de las cinco plantas a nivel mundial que también va a manufacturar la batería de alto voltaje, lo cual ya refleja refleja la importancia que tiene México y la oportunidad de traer ese tipo de tecnologías”, dice.

    De Venezuela para el mundo

    Klaus von Moltke suma más de 28 años en la industria automotriz. Nació en Caracas, Venezuela, pero su experiencia se ha ampliado en otras regiones del mundo en las áreas de producción e ingeniería de vehículos en regiones como Sudáfrica, Países Bajos y Alemania.

    El 1 de enero de 2026 asumió el liderazgo al frente de la planta en México, en sustitución de Harald Gottsche. Su responsabilidad es como vicepresidente senior en la producción de motores en BMW AG y fue director de la planta de la automotriz en Steyr, Austria.

    “He tenido la oportunidad de vivir y participar en muchas regiones de este mundo. Me considero una persona que ha estado activa internacionalmente y que entiende la complejidad internacional en la que vivimos”, dice el ejecutivo, quien considera que los latinoamericanos se caracterizan por sus ganas de aprender y su apertura a otras culturas.

    Antes de entrar a BMW, su vida era la de un emprendedor que en aquel entonces no tenía la intención de hacer carrera en una gran corporación. Sin embargo, la situación económica y política de su país natal lo llevaron a aplicar a distintas empresas, entre las que estaba BMW.

    Así fue como inició su carrera dentro la firma automotriz en 1998. Él creía que el camino sería por un periodo de tres años en la industria automotriz, pero el desarrollo y crecimiento de la firma lo han llevado a estar casi tres décadas en el negocio. Klaus von Moltke, presidente y CEO de BMW Group Planta San Luis Potosí, visualiza hacia 2030 un centro de producción con mayor acceso global desde México, el cual ofrezca productos de alto nivel tecnológico. El auto ruge a sus espaldas, pero también el deseo del talento mexicano que conduce el ejército de los 1,000 robots que construyen el futuro eléctrico de la marca fundada en 1916.