La industria gastronómica dominicana ha pasado de ser un sector de "complemento" al turismo de sol y playa, a convertirse en un pilar de identidad nacional y desarrollo económico.
En el negocio de la restauración, el buen sabor de un plato es el punto de partida, pero la gestión de la experiencia, el control de costos y la visión de escala son los ingredientes que realmente cocinan la rentabilidad.
El empresario gastronómico Víctor Levy tiene esos aspectos muy claros. Sabe que el cliente no solo visita un restaurante para alimentarse, sino que busca disfrutar la vivencia de un trato exquisito y ambiente memorable.
Aplicar esa experiencia ha llevado al éxito conceptos como La Cassina, SBG, Casa Luca y Shibuya que reúnen en sus mesas alrededor de un millón de comensales al año y reportan un crecimiento de 19% anual, por encima de la media del sector, como nos cuenta Levy en la entrevista central de esta edición, que a través de su historia resalta el valor de la industria gastronómica dominicana.
La perspectiva de Levy y sus socios es seguir creciendo este año, con la apertura de un asadero de carne y un concepto de comida china, en un sector que genera alrededor de 165,000 millones de pesos en ventas anuales y mueve unos120,000 millones de pesos en compras en la economía nacional, de acuerdo con datos de Asociación Dominicana de Restaurantes.
Con esa evolución que demuestra el servicio de alimentación, enfocada a paladares de exigencias superiores, el país se coloca en una posición envidiable para dominar el servicio de la alta cocina en el caribe.
La industria gastronómica dominicana ha pasado de ser un sector de "complemento" al turismo de sol y playa, a convertirse en un pilar de identidad nacional y desarrollo económico. Sin embargo, a pesar de las cifras alegres, aún enfrenta retos importantes para estandarizar una experiencia de lujo, como la necesidad de una escuela especializada en la profesionalización de todos los actores que participan en esa actividad de servicio. Pues, a pesar de tener grandes chefs, existe una brecha en la atención al cliente que demanda la formación urgente del talento en el desarrollo de habilidades blandas y de hospitalidad, de manera que el asistencia esté a la misma altura que la calidad del plato.
Además, todavía es muy alta la dependencia de importaciones de productos agrícolas y ganaderos, lo cual deja de tarea fortalecer la valorización del producto local, para que los ingredientes de aquí sean los protagonista. Esto podría convertirse en un nicho fructífero de inversión local.
Queda la tara de fortalecer el trabajo en cuanto a promoción e innovación técnica, con estrategia compartida entre el sector público y actores del sector privado, con la visión de propuestas de alta cocina que presentan Levy y sus socios, para proyectar la gastronomía como un verdadero eje estratégico de Marca País.
La autora es la Directora Editorial de Forbes República Dominicana

*Editorial correspondiente a nuestra edición impresa febrero-marzo-
