Emprender no es una fórmula mágica ni una línea recta: es un ejercicio diario de resistencia, adaptación y criterio.
Ningún manual de negocios ni fórmula rápida de crecimiento te prepara para lo que realmente implica sostener una empresa en el mercado real. En el papel todo funciona; en la práctica, los retos se resuelven con criterio, velocidad de adaptación y disciplina operativa. En Industrias San Miguel (ISM) lo entendimos desde el primer día. Tras más de dos décadas dirigiendo nuestra operación en República Dominicana y trabajando codo a codo con la red microempresarial del país, estas son las lecciones operativas que marcan la diferencia entre un proyecto estancado y uno que logra trascender:
1. Las crisis son la verdadera incubadora de oportunidades: En momentos de incertidumbre se abren los espacios que el mercado tradicional descuida. Lo viví de niño en Ayacucho, Perú, durante los años más duros del terrorismo. Ante la violencia, la pobreza y el bloqueo de carreteras, los productos tradicionales dejaron de llegar. En lugar de paralizarse, mis padres vieron la oportunidad de fabricar y vender nuestros propios refrescos a nivel local. Ante la insatisfacción de las necesidades, se agudiza la visión estratégica.
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2. Empoderar a la comunidad mediante el trabajo digno: El verdadero apoyo social no consiste en regalar recursos, sino en transferir capacidades. "No es darle el pescado a la gente, sino enseñarle a pescar". En ISM buscamos equipar a los emprendedores con herramientas y cultura de trabajo para que generen valor en su entorno. Con programas como “Transformando Vidas”, capacitamos y facilitamos capital semilla a colaboradores y familiares para iniciar negocios locales —desde reposterías hasta salones de belleza—, transformando las comunidades en pequeños motores de desarrollo económico.
3. Encuentra tu nicho y escucha a los datos: A los emprendedores siempre les aconsejo evitar hacer lo mismo que la competencia. No abras un colmado solo porque al vecino le va bien; busca dónde existe una necesidad insatisfecha, dónde hay “hambre” real. Si hay estudiantes con prisas y antojos, ahí debe estar tu carrito de sándwiches, tu puesto de empanadas o de yaniqueques. Para descubrir esos espacios, el análisis de datos es fundamental. En mis inicios, realizaba focus groups informales con compañeros de colegio y contábamos las tapas de botellas en las calles para medir la cuota de mercado de la competencia. La meta es adaptar la oferta a la demanda real.
4. Disciplina financiera y eficiencia por encima de todo: Emprender exige rigor y paciencia. En el mundo corporativo, el talento o la brillantez no sirven de mucho sin disciplina. Escalar una operación requiere gran capital, y la única forma de protegerlo es cuidar minuciosamente cada pequeño costo. Ser eficientes en el gasto es lo que maximiza el rendimiento y nos permite seguir invirtiendo.
5. El éxito está en la gente y en nuestros socios comerciales: Ningún modelo de negocio prospera sin el factor humano. Para nosotros, esto implicó entender la cultura local y ganarnos la confianza del colmadero dominicano, pilar de cada barrio. Asimismo, hemos impulsado la microempresa desde nuestra propia logística: operamos con un modelo donde el chofer del camión es un microempresario que genera ingresos en función de sus ventas. El colmado es el corazón de la comunidad y, para ISM, lo fundamental es seguir latente en el día a día de los dominicanos.
Emprender no es una fórmula mágica ni una línea recta: es un ejercicio diario de resistencia, adaptación y criterio. Tropiezos habrá siempre, pero la verdadera ventaja competitiva está en la velocidad con la que aprendemos del error y volvemos a ejecutar. Quienes asumimos el reto de liderar empresas sabemos que el impacto real no se mide solo en el estado de resultados, sino en la capacidad de construir organizaciones sólidas, sostenibles y capaces de transformar el entorno donde operan.
El autor es gerente general de Industrias San Miguel (ISM) en República Dominicana.

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad de su autor y no tienen que ver con la opinión de Forbes República Dominicana.
