A pesar de que esta generación Z está generando más ingresos que ninguna otra en la historia y es la más conocedora de temas de finanzas personales a su corta edad, también enfrenta retos significativamente mayores.
Solo una de cada tres personas en el mundo comprende conceptos básicos como la inflación, las tasas de interés y el riesgo financiero. En un entorno económico cada vez más complejo, esta brecha de conocimiento no solo limita las decisiones individuales, sino que define la forma en que nuevas generaciones, como la Generación Z, se relacionan con el dinero, el ahorro y la inversión.
El hecho de que no haya existido inflación en los últimos años hace las cosas aún más complicadas, pues aquellos jóvenes que no sufrieron sus impactos hoy se encuentran mucho más vulnerables que los que sí, ya sea por ser mayores o por que han vivido en países que sí los han sufrido, tal es el caso de Argentina y Venezuela.
A pesar de que esta generación Z está generando más ingresos que ninguna otra en la historia y es la más conocedora de temas de finanzas personales a su corta edad, también enfrenta retos significativamente mayores.
El costo de vida está por encima de los ingresos medios reales. Es decir, los ingresos han crecido, pero los gastos han crecido a un ritmo muchísimo mayor. A diferencia de los millennials o la generación X cuando entraron al mercado laboral, entre los 22 y 32 años, la generación Z enfrenta un mundo más difícil para conseguir un empleo, además los ingresos medios no le alcanzarían para mantener el estilo de vida que otras generaciones solían llevar cuando eran adolescentes y vivían con sus padres.
Los últimos 4 años han sido categorizados por altas tasas de interés, fruto de la pandemia y la inflación generada. Esto ha hecho que el nivel de endeudamiento de esta generación Z sea la más alta frente a las demás generaciones a sus 25 años.
Esto se traduce en que se tiene una generación que durante la pandemia y la pospandemia ha sido impactada por ansiedad y situaciones de estrés donde el término “doom spending” y “buy now and pay later (BNPL)” son comunes. Doom Spending es casi una resignación al futuro y por tanto se gasta lo que no se tiene, y en el segundo los mecanismos para mantener el consumo implican mayores deudas que pagar hacia adelante.
Entonces, eso nos lleva a la pregunta… ¿Cómo puede ser que la generación más adelantada en temas de conocimientos, muchos más sabios en temas digitales, con mecanismos de aprendizaje y mucho más conocedores de claves sobre las finanzas personales, no logre aplicar la teoría a la práctica? Pues una razón puede ser que como humanos nos dejamos llevar de los sentimientos y caemos en crisis emocionales y eventualmente reales, pero también es cierto que las crisis nos mueven a generar cambios.
Esta generación tiene la ventaja de apalancar sus conocimientos digitales, ser más creativos y producir cambios positivos para no caer en BNPL o doom spending, tomar iniciativas como “soft saving”, innovar con plataformas digitales que inician con montos pequeños y eventualmente tomar ventaja de interés compuesto, hacer freelancing. Además, en las próximas décadas tener otros ingresos y evitar dejarse llevar de “aprovechar las grandes oportunidades” en activos que no necesariamente entiende, como puede pasar con algunas inversiones en crypto.
En fin, esta generación tiene el chance de aplicar la teoría básica de finanzas personales, el ecosistema digital, utilizar IA para mitigar riesgos, crear nuevos servicios y emprendimientos que puedan llegar a movilizar capitales a otro nivel. Desde ya, debemos estar entusiasmados por ver un poco de cada una de las cinco generaciones conviviendo y produciendo la nueva versión de emprendimientos y valor agregado que esta generación, enfocada en balance y propósito, nos traerá. En la adversidad encontramos la felicidad, pues tenemos la oportunidad de probar nuestra capacidad.
El autor es vicepresidente ejecutivo de Alpha Puesto de Bolsa
Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad de su autor y no tienen que ver con la opinión de Forbes República Dominicana.
