Contar con tecnologías capaces de identificar comportamientos sospechosos, alertar sobre posibles amenazas y facilitar una respuesta rápida permite reducir riesgos, minimizar interrupciones y dar a las empresas la confianza necesaria para seguir creciendo en una economía cada vez más digital.
Con el tiempo, las PyMEs han entendido que digitalizarse ya no es una opción, sino una condición para competir. Vender por WhatsApp, recibir pagos en línea, administrar inventarios en la nube o atender clientes desde redes sociales dejó de ser una ventaja reservada para unos pocos y se convirtió en parte del día a día de miles de pequeños y medianos negocios.
Pero esa transformación también trajo una realidad menos visible: cada nueva herramienta, cada plataforma y cada canal digital abre una puerta que debe ser protegida. El reto ya no es solo estar conectados, sino estar preparados para operar en un entorno donde los riesgos también evolucionan al ritmo de la digitalización. Durante años, la conversación sobre transformación digital se concentró en eficiencia y crecimiento; hoy está incompleta si no incluye la ciberseguridad.
La preocupación no es menor, pues de acuerdo con un estudio de Kaspersky, el 51% de las PyMEs de América Latina asegura haber registrado un aumento en el volumen de ciberataques durante los últimos dos años. La cifra refleja que los ciberdelincuentes ya no enfocan sus esfuerzos únicamente en grandes corporativos, sino también en pequeños y medianos negocios que, en muchos casos, cuentan con menos recursos y capacidades para responder a un incidente.
El estudio arroja claridad sobre las tres amenazas cibernéticas que hoy afectan a las PyMEs de América Latina: 48% ve en las brechas de seguridad en la nube su mayor riesgo, mientras que 45% considera que la principal amenaza en la materia son los ataques basados en Inteligencia Artificial y otro 39% cree que los ataques de phishing son uno de los focos de exposición que más afectan a este sector.
Para una PyME, el impacto de cualquiera de estos ataques puede ser devastador, pues estos incidentes suelen generar una cadena de consecuencias difíciles de revertir, especialmente para organizaciones con recursos limitados, viéndose obligadas a reducir personal, suspender proyectos o incluso cerrar operaciones. Cifras de Kaspersky indican que, luego de un ciberataque, las pequeñas empresas pueden enfrentar pérdidas económicas de hasta $155 mil dólares, un impacto que en muchos casos compromete seriamente su continuidad operativa.
Por ello, para las empresas de este sector, el desafío ya no es solo digitalizarse, sino hacerlo de forma segura, partiendo de una premisa simple: prevenir siempre será mejor que enfrentar un incidente capaz de paralizar la operación. En un entorno donde los ataques son más frecuentes, automatizados y difíciles de detectar, confiar únicamente en herramientas básicas de protección ha dejado de ser suficiente.
Esto resulta especialmente relevante para las PyMEs, que suelen operar con equipos reducidos, presupuestos limitados y una fuerte dependencia de sus canales digitales para vender, cobrar, atender clientes y gestionar información crítica. Cuando ocurre un incidente de seguridad, las consecuencias rara vez se limitan al ámbito tecnológico. Una interrupción puede afectar las ventas, retrasar proyectos, comprometer la confianza de clientes y proveedores e incluso generar costos difíciles de asumir para negocios con recursos más ajustados.
En este escenario, la ciberseguridad deja de ser una herramienta de protección y se convierte en un habilitador del crecimiento. Contar con tecnologías capaces de identificar comportamientos sospechosos, alertar sobre posibles amenazas y facilitar una respuesta rápida permite reducir riesgos, minimizar interrupciones y dar a las empresas la confianza necesaria para seguir creciendo en una economía cada vez más digital.
La conversación ya no debería centrarse en si una PyME puede convertirse en objetivo de un ciberataque, porque la realidad demuestra que eso ya está ocurriendo en nuestros países. La verdadera pregunta es qué tan preparadas están para detectarlo, responder y continuar operando.
En una economía cada vez más digital, la ciberseguridad dejó de ser un tema exclusivo de las grandes corporaciones: hoy es una condición indispensable para la resiliencia y competitividad de cualquier negocio.
La autora es gerente general para la región Norte de América Latina en Kaspersky
Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad de su autor y no tienen que ver con la opinión de Forbes República Dominicana.
