Llevarnos de influencers digitales nos presenta escenarios que nos pueden ayudar a crear fortuna, pero también a perderla.

Los influencers han tenido una "influencia significativa" en nuestras vidas, tanto en lo económico, lo social, como en el balance global; nos influenciamos en todas direcciones.

En este contexto, la cantidad de seguidores en las redes sociales que utilizamos día a día es potenciada por algoritmos que buscan ser cada vez más eficientes en cumplir con el propósito diseñado. Los buscadores en la web que conocimos en los noventa ya no son reconocidos por los sistemas de hoy, pues los sistemas de Inteligencia Artificial Generativa (IAG) se han convertido en los directores de orquestas de la web. Incluso, los influencers digitales se han convertido en avatares creados con tal detalle que nos mueven a tomar decisiones económicas, sociales, espirituales y hasta financieras.

El mayor problema es que lo que realmente se está exponenciando es la información que no necesariamente sea cierta. Tenemos el riesgo de estar desinformados cada vez más, solo que ahora se mezcla con la IAG que, más allá de procesar datos, ahora también toma decisiones y crea historias que suenan fantásticas, pero son falsas.

Un ejemplo claro de esto lo encontramos en el libro El Martillo de las Brujas, publicado a finales del siglo XV. Se trataba de un manual que explicaba todo lo relacionado con las brujas: su supuesta magia, cómo volaban, cómo podían “ser detectadas” al encontrar verrugas o cicatrices, y cómo la tortura era vista como el mecanismo para expulsar demonios… en fin, una serie de afirmaciones que generaron una enorme cantidad de sufrimiento y muertes durante la Inquisición.

Resulta increíble cómo este libro tuvo una cantidad importante de reimpresiones y, además, lograr un efecto multiplicador de más libros de otros autores profundizando el tema, convirtiéndolo en génesis de una retroalimentación mediática en el que la reiteración y difusión de un mismo discurso a través de múltiples publicaciones reforzó su legitimidad social.

Pero ¿cuál fue el resultado? Su brutalidad, que se prolongó por más de tres siglos, terminó evidenciando los límites del fanatismo, empujando a la humanidad a cuestionar estas prácticas y a evolucionar hacia una visión más racional y humana.

Más allá de su contexto histórico, este episodio nos recuerda cómo una narrativa, cuando es amplificada por la tecnología de su tiempo, puede instalarse como verdad, moldear comportamientos colectivos y generar consecuencias profundas antes de ser cuestionada.

De manera similar a como ocurrió con las brujas, hoy los algoritmos pueden exacerbar con un bombardeo informativo personalizado que promete, por ejemplo, enseñarte cómo ganar dinero rápidamente con un esquema fantástico que de repente se hace de moda, pero está basado en puro aire ficticio. Por eso, hoy más que nunca, debemos cuidar nuestro bienestar financiero.

El impacto que podrían crear en un mercado de capitales con la integración que se tiene, de personas, instituciones y algoritmos, sumando las redes sociales, requiere tener la disciplina de profundizar en una investigación sobre temas relevantes, tales como nuestra salud financiera. Existen riesgos, pero podemos manejarlos.

Llevarnos de influencers digitales nos presenta escenarios que nos pueden ayudar a crear fortuna, pero también a perderla. Un balance óptimo siempre requiere de dedicarle el tiempo suficiente a varias fuentes. Por el momento, un asesor profesional y un plan de mediano y largo plazo tienden a dar buen resultado, aunque sea más lento. Pero de igual forma: investiga, edifica, consulta, determina, prueba y ejecuta con un portafolio diversificando riesgos. No todo lo que brilla es oro, pero sin fuego, no logramos ver su brillo.

El autor es vicepresidente ejecutivo de Alpha Puesto de Bolsa

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