El panorama energético mundial está cambiando en medio de la intensificación geopolítica, la rápida disrupción tecnológica y la escalada de los riesgos climáticos, creando así nuevas oportunidades y desafíos. Con el fin de controlar el calentamiento global y sus efectos a nivel global que afectan la diversidad ecológica, atmosférica, fauna, flora y a la población […]

 El panorama energético mundial está cambiando en medio de la intensificación geopolítica, la rápida disrupción tecnológica y la escalada de los riesgos climáticos, creando así nuevas oportunidades y desafíos.

Con el fin de controlar el calentamiento global y sus efectos a nivel global que afectan la diversidad ecológica, atmosférica, fauna, flora y a la población mundial, se han buscado una transición hacia las energías renovables dentro de este consumo mundial y en conjunto con el petróleo, gas, carbón y electricidad, forman una alternativa en materia energética para las economías de diferentes países del mundo, ya que incidirán de manera importante en el crecimiento de la economía mundial, sobre todo en lo que se refiere al calentamiento global, la reducción de gases de efecto invernadero y la necesidad de sustituir la dependencia de importaciones de hidrocarburos y de petrolíferos en países que dependen de ellos para sus consumos energéticos.

América Latina y el Caribe (ALC) de donde destacan México y la República Dominicana, cuentan con algunas de las condiciones más favorables del mundo y el potencial para liderar el sector de las energías limpias. Sin embargo, para hacer realidad esta promesa, es necesario traducir las ventajas estructurales en un progreso preparado para el futuro en todo el sistema a través de reformas y acciones regionales. Los recursos solares y eólicos de la región están entre los más potentes del mundo, y las energías renovables ya representan alrededor del 70 % de la generación de electricidad (con un aporte de la energía hidroeléctrica del 52,5 %).

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República Dominicana y sus energías renovables:

En República Dominicana el crecimiento de las energías renovables sigue siendo heterogéneo, y en conjunto con muchos países de la región siguen importando combustibles refinados.

Hasta 2020, la matriz eléctrica de la República Dominicana dependía en gran medida de la importación de combustibles fósiles, lo que generaba altos costos, volatilidad de precios y exposición a las crisis mundiales de abastecimiento. La escasa penetración de las energías renovables limitó la competitividad industrial y las ambiciones climáticas.

A menudo, los proyectos se ven retrasados por obstáculos de regulación y financiamiento, sobre todo en países con un espacio fiscal limitado o condiciones no muy favorables. Sin un cambio radical en los mecanismos de eliminación de riesgos, la coherencia en materia de regulación y el acceso a capital asequible a largo plazo, la capacidad de estos países entre ellos República Dominicana,  para ampliar la inversión en energías limpias e infraestructuras seguirá siendo limitada. 

Los retos estructurales, para la región República Dominicana y México radican desde los puntos de estancamiento en inversión para el desarrollo de las infraestructuras necesarias para poder implementarse el aprovechamiento de energías limpias hasta las políticas desarticuladas, la innovación limitada y el financiamiento insuficiente que ponen de relieve las áreas críticas en las que las reformas y las inversiones centradas pueden liberar todo el potencial de la región.

Además, de que las políticas energéticas que se implementan buscan una equidad energética con reducción de los precios, subvenciones y ampliar la cobertura geográfica, buscando una sustentabilidad con economías circulares que permitan una seguridad energética que conlleve a una menor dependencia en las importaciones.

Implicaciones del acuerdo de modernización energética entre México y la República Dominicana:

Dentro de este marco se firmó en los primeros días de julio un acuerdo de colaboración entre México y República Dominicana para impulsar la investigación, la innovación y el desarrollo tecnológico en el sector energético mediante proyectos conjuntos. Dicho convenio tiene el objetivo de modernizar la gestión de los recursos energéticos y fomentar la formación de talento especializado.

El convenio fue suscrito en Santo Domingo entre el Ministerio de Energía y Minas de República Dominicana y el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP), en un contexto en el que el país caribeño busca reducir su dependencia tecnológica y reforzar sus capacidades científicas.

Un reto hacia la transición, lo constituyen deficiencias en el capital humano y la preparación tecnológica. Las dimensiones de educación y capital humano y de preparación para la innovación. Aunque la implementación de energías renovables está generando nuevos empleos, persiste el subdesarrollo en la educación para la formación profesional y la capacitación de la mano de obra en nuevas habilidades.

De ahí la importancia de este acuerdo, que busca fortalecer la capacidad técnica y científica de ambos países para enfrentar los retos de la transición energética y modernizar sus procesos en materia de energía e hidrocarburos.

Esta cooperación permite acceder a mejores prácticas, impulsar la transferencia tecnológica y formar especialistas que contribuyan a una gestión más eficiente de los recursos energéticos.

Además esta colaboración establece marcos políticos con objetivos significativos: reforzar las políticas energéticas para que superen los objetivos, mediante la inclusión de hojas de ruta claras para su aplicación, rendición de cuentas y medidas de resiliencia en todo el sistema.

Conclusiones:

República Dominicana y México se encuentran en un momento importante de su transición energética.

Las prioridades que ambos países de manera separada enfrentan muestran la manera de aprovechar los puntos fuertes de su matriz energétcia y abordar sus desafíos.

Al armonizar un sistema de colaboración con sus iniciativas nacionales, movilizar la inversión y fomentar sistemas energéticos inclusivos y resilientes, ambos países pueden desarrollas experiencias conjuntas que les lleve a liderar una transición justa y sostenible, que proporcione una transición energética segura, equitativa y sostenible para todas las personas de su población en un contexto mundial de rápida evolución.

En su conjunto, esta colaboración pueden atender prioridades de dónde se encuentran en la transición cada Páis, con el fin de avanzar en la sostenibilidad y los vacíos en la preparación del personal que aún hay que preparar; cómo aprovechar sus ventajas, con la movilización de capital, la modernización e integración de las redes y el fomento de la innovación, las competencias y los fundamentos de datos para las operaciones basadas en la inteligencia artificial; y cómo avanzar a mayor velocidad en conjunto, mediante la armonización de políticas y mercados, la profundización en las interconexiones transfronterizas y la integración de la equidad para que el progreso se comparta entre países y comunidades.

El autor es CEO y socio fundador de Edge Innovation, empresa que asesora y da consultorías a empresas líderes del sector energético en México.

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad de su autor y no tienen que ver con la opinión de Forbes República Dominicana.