Ahora se demanda el lujo con propósito, donde la historia de cada propuesta justifique su valor más allá del precio. Ante ese escenario, las grandes casas de moda y la industria en general enfrentan hoy un consumidor transformado, que valora más la experiencia que pueda vivir durante y después del proceso de adquisición.
Cuando planeábamos la historia central de esta edición, sobre la industria del lujo, fue fácil ponernos de acuerdo en que debíamos contarla desde diferentes perspectivas, tomando en cuenta las preferencias del consumidor en cuanto al bienestar, la gastronomía, moda, vehículos y tendencias fitness.
Aunque se trata de renglones diferentes, tienen en común varios elementos que definen el servicio de lujo. Entre esos, que el consumidor busca obtener piezas auténticas, atención personalizada y marcas con una identidad muy bien definida.
Ahora se demanda el lujo con propósito, donde la historia de cada propuesta justifique su valor más allá del precio. Ante ese escenario, las grandes casas de moda y la industria en general enfrentan hoy un consumidor transformado, que valora más la experiencia que pueda vivir durante y después del proceso de adquisición.
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Con esas premisas claras, de inmediato pusimos el foco en uno de los nombres que mejor encarna esa filosofía para ocupar nuestra portada: Fernando García, cofundador de la casa de moda de lujo contemporáneo Monse y uno de los diseñadores dominicanos de mayor proyección internacional.
Su trayectoria, que inició en los talleres del ícono dominicano Oscar de la Renta, es el retrato de una industria que premia a quienes se atreven a escuchar el mercado sin rendirse ante él. García inició desde cero la construcción de una marca de lujo identificando un nicho que el mercado norteamericano no estaba explotando, como es la deconstrucción de prendas clásicas con una estética moderna e irreverente.
La casa Monse ilustra lo que el consumidor de lujo demanda: marcas que se mantengan fieles a su lenguaje, con identidad propia y la capacidad de generar una reacción emocional.
Con la historia de García, queremos conectar las tendencias que estamos viendo en cuanto al lujo en el país, donde, a diferencia de mercados más maduros, República Dominicana aún está en una etapa de fortalecimiento, lo que implica que su desarrollo se concentra más en sectores como turismo y real estate, en lugar de una diversificación hacia el retail de alta gama u otras categorías.
Ese crecimiento sostenido que ha demostrado el país en turismo lo está posicionando como un hub de lujo emergente dentro del Caribe, impulsado por la atracción de inversión extranjera en proyectos de alta gama, como resorts y villas, según nos cuenta Rodolfo Pérez, senior manager de Business Consulting de la firma EY.
El país debe impulsar estrategias que permitan a diferentes sectores de servicios aprovechar a ese turista premium que llega al país, en momentos en que la industria del lujo recupera su crecimiento, luego de unos años de turbulencias, con proyecciones de 2.6 % este año a nivel global, de acuerdo con datos de la analista de mercados Statista, que también proyecta que los ingresos del mercado mundial de artículos de lujo ascenderán a 489,370 millones de dólares en 2026.
Otro tema de esta edición que también está de lujo es nuestra lista de los mejores Chief Marketing Officers, en la que presentamos a profesionales reconocidos por su capacidad de innovación y construcción de marcas con impacto local e internacional.
La autora es la directora editorial de Forbes República Dominicana.

*Editorial correspondiente a nuestra edición impresa junio-julio
