La historia ha demostrado que la cooperación ha sido la clave para avanzar. Dependerá de nosotros y de cómo hagan sinergia las generaciones, para liderar un mejor futuro.

Las pasadas décadas han estado impactadas por una disrupción tecnológica tras otra, provocando cambios en los patrones culturales, así como también shocks financieros globales que han empujado una mayor brecha social.

Estamos en un mundo más fragmentado: los presupuestos de defensa y de guerra se han incrementado, mientras se han reducido los de educación y salud. Las políticas que ayudarían a mitigar los efectos del cambio climático se han visto afectadas, pues se volvió prioridad regresar a un conservadurismo y utilizar la fuerza para defender la grandeza de las naciones, pero ahora de forma más individual.

En este entorno, entender el rol de las generaciones se vuelve clave. ¿Cómo influyen en lo que estamos construyendo hoy? ¿Qué diferencias marcan la forma en que interpretan el mundo y toman decisiones? Y, sobre todo, ¿qué significa esto para la mujer? ¿Están en riesgo los logros trascendentales que ya se han alcanzado?

En términos generales, los Boomers valoran la lealtad, la Generación X la eficiencia, los millennials el propósito y la Generación Z la flexibilidad y la autenticidad. A esto se suma una realidad que no podemos olvidar: la riqueza está más concentrada en las generaciones mayores que en las más jóvenes, que, para el caso, se enfrentan a mayores precios en relación con sus ingresos. Esta tensión económica también influye en su visión del mundo, sus expectativas y sus posturas.

Hoy estamos volviendo al conservadurismo, a esquemas más patriarcales; incluso se ven indicios de mayor fuerza bruta y ley de la jungla. Todo esto podría afectar el logro de mayores niveles de igualdad de género y limitar el aprovechamiento del valor de las mujeres en roles de liderazgo político, empresarial y social.

No es coincidencia que existan diferencias en la forma en que distintas generaciones interpretan el rumbo de la sociedad, e incluso dentro de una misma generación, en las distintas perspectivas que pueden tener hombres y mujeres. Es la primera vez que hay un millenial en la Casa Blanca, liderado por un Boomer. Solo con ver las noticias y redes podemos darnos cuenta de que hay un nuevo orden mundial.

Además, vale la pena reconocer que el avance de la participación femenina ha sido uno de los factores más relevantes en la prosperidad reciente. Desde la ampliación de derechos hasta su incorporación en la fuerza laboral y el liderazgo. Sin embargo, algunos de estos avances han mostrado señales de rezago o incluso retroceso en los últimos años.

La comunicación es hoy casi instantánea y global. Las redes sociales y las nuevas tecnologías, como la IAG (Inteligencia Artificial Generativa), nos pueden ayudar, pero si le sumamos la empatía y la energía del propósito que tiene una milenial, junto con la eficiencia y el escepticismo de una Generación X y la lealtad de los Boomers, esto puede provocar una mejor plataforma para la generación de emprendimientos, políticas públicas, diplomacia y más prosperidad.

Es clave entender que cada generación reacciona desde su propia experiencia, por lo que si logran integrarse, cada una con sus atributos, es posible construir un mayor balance.

La historia ha demostrado que la cooperación ha sido la clave para avanzar. Dependerá de nosotros y de cómo hagan sinergia las generaciones, para liderar un mejor futuro.

Estamos en el mejor momento para integrar mujeres y hombres, desde la generación de las canas hasta las Z’tas, utilicemos las nuevas tecnologías y provoquemos los emprendimientos necesarios para un orden próspero y sostenible.

El autor es vicepresidente ejecutivo de Alpha Puesto de Bolsa

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