Mientras los grandes reportes globales hablan de la brecha entre adopción y transformación de IA en términos abstractos, en Centroamérica y el Caribe esa brecha tiene rostro propio. Y, contra toda intuición, también tiene una oportunidad que el resto de la región todavía no ha sabido ver.

El dato es contraintuitivo. El último Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA 2025), elaborado por CEPAL y CENIA, encontró que el fenómeno de aceleración en adopción de IA se observa con mayor fuerza, precisamente, en las naciones de Centroamérica y el Caribe. Costa Rica saltó cuatro posiciones en un solo año. El Salvador escaló seis. Panamá figura entre los seis países latinoamericanos con mayor adopción de IA generativa, junto a Chile, Costa Rica, Perú, Uruguay y República Dominicana.

El problema, sin embargo, no es la tecnología. Es la organización. Y aquí es donde la subregión enfrenta el mismo cuello de botella que el resto del mundo — solo que con una asimetría que vale la pena examinar.

1. Un crecimiento acelerado, con impacto limitado

Empezemos por la fotografía global, porque sin ella el dato regional pierde sentido. La encuesta más reciente de McKinsey muestra que el 88% de las organizaciones a nivel mundial ya utiliza IA en al menos una función. La cifra se ha duplicado en menos de tres años. Pero la profundidad de esa adopción es otra historia: solo el 39% reporta impacto en EBIT a nivel corporativo, y apenas el 6% se clasifica como AI high performer — empresas donde la IA aporta más del 5% de las utilidades operativas.

IndicadorDatoFuente
Empresas que usan IA en al menos una función (2025)88%McKinsey
Empresas que usan IA generativa regularmente79%McKinsey
Empresas que reportan impacto en EBIT atribuible a IA39%McKinsey
AI high performers (>5% del EBIT atribuible a IA)~6%McKinsey
Pilotos de IA generativa que NO logran impacto en P&L95%MIT NANDA

El dato más demoledor llega del MIT: de los pilotos empresariales de IA generativa analizados en 2025, apenas el 5% logró aceleración real de ingresos. El resto se quedó en experimentación que nunca llegó al estado de resultados. Adoptar tecnología y transformar el negocio no son la misma cosa.

2. La ilusión de la adopción

El espejo más claro de esta brecha es ChatGPT. Alcanzó 900 millones de usuarios activos semanales a comienzos de 2026 — más del doble que un año antes — pero solo 50 millones son suscriptores pagos. La conversión real ronda el 5–6%. Más del 94% de los usuarios se queda en versiones gratuitas, desconectadas de los flujos de trabajo reales.

El paralelo empresarial es directo y aplica con particular fuerza en Centroamérica: uso superficial, baja integración, poca inversión estratégica. Las empresas tienen acceso a la herramienta — la mayoría la usa de forma individual y no estructurada — pero no han construido el sistema para extraer valor de ella.

3. El verdadero problema: la brecha estructural

Las organizaciones no están fallando por falta de herramientas. Están fallando por cómo están estructuradas. Los estudios serios de los últimos dieciocho meses convergen en un mismo hallazgo: el cuello de botella no es el modelo, es la organización.

BarreraMagnitudFuente
Empresas con problemas significativos de calidad de datos81%Qlik, 2024
Líderes que identifican calidad de datos como barrera principal de IA73%Forrester / Capital One
Organizaciones cuyos datos no están del todo listos para IA93%HBR / Cloudera, 2026
Empresas que no han comenzado a escalar IA en toda la organización~66%McKinsey, 2025
Pilotos de IA generativa fallidos por integración (no por el modelo)95%MIT NANDA

El problema no es tecnológico. Es sistémico. Las empresas siguen operando con datos fragmentados, procesos rígidos, cultura adversa al cambio y liderazgos no alineados. La IA llega encima de esa estructura — y la estructura es lo que filtra el valor.

4. Una brecha aún mayor: la geografía global

La desigualdad en adopción es aún más evidente por región. Los Emiratos Árabes Unidos lideran globalmente con un 64% de la población en edad laboral usando IA. Singapur le sigue con 60.9%. Estados Unidos, líder absoluto en infraestructura y modelos frontier, está apenas en el puesto 24 con 28.3%. Liderar en innovación no se traduce automáticamente en liderar en adopción. Y eso es justamente la oportunidad que abre espacio para el resto del mundo.

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5. Centroamérica y el Caribe: la subregión que más rápido acelera

Aquí es donde la conversación cambia. El ILIA 2025 — el reporte más completo sobre madurez de IA en América Latina, elaborado por CEPAL y CENIA con apoyo de la Unión Europea — identifica un patrón que pocos reportes globales recogen: el avance más rápido en la región está ocurriendo en Centroamérica y el Caribe.

PaísPosición regional 2025Movimiento vs. 2024Categoría
Costa Rica+4 (mayor avance regional)Adoptante
República Dominicana−2Adoptante
Panamá11°−1Explorador*
El Salvador12°+6 (mayor salto histórico)Explorador
Jamaica13°−1Explorador
Cuba15°Explorador
Guatemala16°+1Explorador
Honduras17°+2Explorador

*Aunque Panamá cayó una posición en el ranking general, figura entre los seis países latinoamericanos con mayor adopción de IA generativa, según el mismo informe. Esto significa que la herramienta está penetrando — lo que falta es que las empresas la conviertan en sistema.

Los números acompañan la narrativa. En Costa Rica, el 76% de las empresas del sector TIC ya usa IA generativa y agentes digitales en sus operaciones, según el informe Procomer/CAMTIC 2025. El 33% desarrolla activamente soluciones basadas en IA. Estimaciones gubernamentales sugieren que la adopción de IA podría aumentar el PIB costarricense hasta 7.8 puntos.

¿Está la AI transformando a las empresas de Centroamérica?

Pero hay un dato que conviene poner en negrita: América Latina y el Caribe captura apenas entre el 1.12% y el 1.28% de la inversión global en IA, mientras representa el 6.6% del PIB mundial. La CEPAL es clara al respecto: la región invierte cuatro veces menos en IA de lo que le correspondería por su peso económico. Para Centroamérica y el Caribe, la asimetría es aún más pronunciada.

Los países tienen mucho interés, pero ningún sentido de urgencia. Pese a la abrumadora evidencia del impacto favorable de la IA en la productividad, no se aprecian cambios de tendencia.

La frase es de Álvaro Soto, director del ILIA en CENIA, en la presentación del reporte 2025. Y describe con precisión el dilema centroamericano: la región tiene infraestructura mejorada, talento creciente, gobiernos con estrategias nacionales en marcha y empresas que ya tocaron la herramienta. Lo que falta es la decisión organizacional de convertir la curiosidad en capacidad.

6. Lo que sí está funcionando — y por qué

Lejos del ruido, hay empresas centroamericanas y latinoamericanas que están capturando valor real con IA. Empezando por las que hablan directamente al lector de esta revista.

Copa Airlines (Panamá)

La aerolínea bandera de Panamá utiliza algoritmos de aprendizaje automático para predecir comportamientos de viajeros y personalizar ofertas, además de chatbots inteligentes para atención al cliente. Reportes internos de la compañía indican una mejora del 30% en la satisfacción del cliente vinculada a estas iniciativas. El caso ilustra algo importante: la IA generó valor cuando se integró a un proceso de negocio crítico — la experiencia del pasajero — y no como un experimento aislado del área de tecnología.

Caja de Ahorros (Panamá)

La institución obtuvo el Premio Platino de Fintech Américas como líder en transformación digital, en el contexto de un proceso de modernización donde la IA y la automatización son piezas centrales. En un sistema bancario panameño donde el 70% de las instituciones aún opera con sistemas core de más de diez años, este tipo de avances marcan diferencia competitiva real.

La banca panameña como ecosistema

Más allá de casos individuales, la banca panameña en su conjunto ha desplegado algoritmos de machine learning capaces de procesar más de 50.000 transacciones por segundo para detección de fraude, con reducciones reportadas del 78% frente a sistemas tradicionales. Es el tipo de aplicación de back-office donde el MIT encontró el mayor ROI de IA — no en marketing, no en pilotos llamativos, sino en automatización profunda de procesos transaccionales.

Sento AI (Guatemala)

Es el caso centroamericano que más ha llamado la atención del ecosistema regional. Esta plataforma B2B SaaS, fundada en 2022, permite a las empresas analizar el 100% de sus llamadas con clientes mediante IA — eliminando el proceso manual de auditoría. Ganó el Central America AI Challenge organizado por Google for Startups y CAFI, recibiendo 250.000 dólares en créditos de Google Cloud. Recibió 100.000 dólares de Platanus Ventures, la aceleradora chilena. Crece a un ritmo trimestral del 80% con más de 20 clientes corporativos. Es, hasta donde existe registro público, la primera startup guatemalteca en alcanzar este nivel de tracción regional con un producto de IA.

INCAE Business School (Costa Rica)

En abril de 2026 lanzó la primera Maestría en Gestión, Sostenibilidad e Inteligencia Artificial diseñada específicamente para profesionales de Centroamérica, dirigida a Panamá, Costa Rica, Perú, Ecuador, Guatemala, Honduras, El Salvador y República Dominicana. La señal importa: cuando una escuela de negocios con triple corona ajusta su catálogo, valida que la demanda regional ya está madura.

Y para dar perspectiva del benchmark regional al que aspira la subregión, vale la pena mencionar a los referentes latinoamericanos:

Nubank (Brasil) — el benchmark

El neobanco más grande de la región construyó la IA en su modelo operativo desde el día uno: detección de fraude en tiempo real, personalización transaccional y aprobación de crédito automatizada. La IA no es un módulo añadido — es infraestructura. El resultado es una operación con costos por cliente significativamente menores que la banca tradicional.

Mercado Libre (Argentina) — la escala

El sistema de recomendación, basado en aprendizaje automático sobre comportamiento de compra, se integró a flujos de logística, pricing dinámico y atención al cliente en 18 países. La compañía no usa IA como herramienta — la usa como columna vertebral de su marketplace.

El patrón en todos estos casos es el mismo: la IA no llegó como herramienta, llegó como rediseño de un proceso. Es la diferencia entre adoptar y transformar.

7. De la herramienta al sistema: el cambio que falta

McKinsey lo dice de forma cortante en su reporte 2025: el atributo que más correlaciona con impacto en EBIT no es el tipo de modelo, ni el presupuesto, ni el sector — es el rediseño de flujos de trabajo. Solo el 21% de las empresas que usan IA generativa lo está haciendo. Eso explica el 95% de fallos del MIT. Y explica también por qué los casos centroamericanos que sí están funcionando comparten una característica común: cambiaron el proceso antes de comprar la tecnología.

Las capacidades que distinguen a las organizaciones que sí transforman son cuatro:

Pensamiento sistémico, para entender cómo interactúan procesos, datos, tecnología y personas. La IA expone los problemas que ya existían; no los crea, los amplifica.

Arquitectura organizacional, que integra datos en lugar de fragmentarlos, decide con evidencia en lugar de jerarquía, y se adapta en lugar de rigidizarse.

Cultura de innovación, que sustituye control por experimentación, silos por colaboración, reacción por anticipación. Esto es trabajo de liderazgo, no de IT.

Innovación abierta, conectando con startups, universidades y ecosistemas. Centroamérica tiene una ventaja subestimada aquí: la cercanía cultural y operativa entre corporaciones y emprendimientos en la subregión hace más fácil el trabajo conjunto que en geografías más fragmentadas.

8. El reto centroamericano: democratizar las capacidades

Aquí aparece el verdadero desafío para Centroamérica y el Caribe. No basta con que algunas empresas grandes lo logren. El tejido empresarial real de la subregión está conformado mayoritariamente por MIPYMES — más del 99% en países como Panamá, Costa Rica y Guatemala. Si la transformación con IA queda confinada a corporaciones, bancos grandes y multinacionales con operaciones regionales, la brecha de productividad no se cierra. Se ensancha.

Y eso no lo puede hacer un solo actor.

Cerrar esta brecha requiere articulación entre gobiernos, banca multilateral, gremios empresariales, universidades y ecosistemas de innovación, con un enfoque claro: inversión sostenida en capacidades organizacionales — no en herramientas. La diferencia es crucial. Comprar licencias es fácil. Construir empresas que sepan usarlas es trabajo de años.

Esto implica formación desde la base, acceso a tecnología pertinente al tamaño y sector de cada empresa, desarrollo de talento técnico y de gestión, y cultura de innovación que tolere experimentar y fallar. El objetivo no es solo mejorar empresas. Es construir mejores trabajadores, mejores emprendedores y mejores ciudadanos. Una subregión que no construya sus propias capacidades terminará consumiendo las de otros — y pagando por ellas mucho más allá de la suscripción mensual.

9. La oportunidad que Centroamérica todavía tiene

La inteligencia artificial no va a transformar las empresas por sí sola. Lo harán las organizaciones que sepan estructurar sus datos, rediseñen sus procesos, desarrollen su talento y adopten una mentalidad sistémica.

La verdadera ventaja competitiva no será quién tenga más tecnología, sino quién esté mejor preparado para usarla.

Para Centroamérica y el Caribe, esto es también una oportunidad poco común. Los líderes globales en uso de IA — Emiratos Árabes Unidos, Singapur, Noruega — no son los que inventan los modelos. Son los que mejor los integran a sus contextos. La subregión tiene casos demostrados, talento creciente, costos competitivos, agilidad cultural y la ventaja singular de ser pequeña: las decisiones se mueven más rápido cuando el ecosistema cabe en una conversación.

Lo que falta es decidir construir capacidades en lugar de comprar licencias. Esa decisión no la toman los proveedores de tecnología ni las consultoras globales. La toman los líderes que están leyendo este artículo.

Y la toman ahora — o la pierden.

Por Elkin, Fundador, Sikuani Innovation Lab.

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