Desde inicios del 2025, la economía global ha estado afectada por niveles sin precedentes de incertidumbre, asociados principalmente a cambios en las políticas de Estados Unidos de América (EUA) y a conflictos geopolíticos.
El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) tiene como objeto constitucional velar por la estabilidad de precios, para lo cual implementa un esquema de metas de inflación. El objetivo ulterior de este tipo de marco de política monetaria es brindar un entorno de predictibilidad para las decisiones de los agentes económicos, sentando las bases para la estabilidad macroeconómica y el crecimiento sostenido.
En economía prácticamente todas las decisiones conllevan algún tipo de riesgo, definido como un resultado que puede suceder o no, pero existe alguna noción objetiva de su probabilidad. En cambio, la incertidumbre implica que puede haber múltiples resultados, pero ignoramos las posibilidades de que se materialicen[1].
Desde inicios del 2025, la economía global ha estado afectada por niveles sin precedentes de incertidumbre, asociados principalmente a cambios en las políticas de Estados Unidos de América (EUA) y a conflictos geopolíticos. En este escenario convulso, la política monetaria ha enfrentado un reto importante ante la mayor cautela en las decisiones de los agentes económicos.
En efecto, estudios realizados por el BCRD y otros organismos como el Banco Central Europeo encuentran que altos niveles de incertidumbre limitan la efectividad del mecanismo de transmisión de la política monetaria, ante las presiones al alza en las tasas de interés por una mayor prima por riesgo y la posposición en los planes de consumo e inversión de hogares y empresas. Ante esta mayor volatilidad y condiciones financieras más restrictivas de lo previsto, el BCRD mantuvo sin cambios su tasa de política monetaria (TPM) durante la primera parte del pasado año, gestionando activamente la liquidez y adoptando medidas macroprudenciales para fortalecer la estabilidad del sistema financiero.
En el segundo semestre de 2025, considerando la moderación de la incertidumbre y una inflación dentro del rango meta, el BCRD redujo su TPM en 50 puntos básicos (pbs.) e implementó un programa de provisión de liquidez por RD$ 81 mil millones para facilitar el crédito a los sectores productivos. Como resultado, se ha normalizado el mecanismo de transmisión de la política monetaria, reflejado en una reducción significativa de las tasas de interés de mercado.
En efecto, en febrero de 2026, la tasa de interés activa de la banca múltiple se redujo en 242 pbs. respecto a febrero de 2025, mientras que la tasa pasiva disminuyó 286 pbs. en igual periodo. Además, el crédito privado en moneda nacional se expandió por encima de 9 % interanual en febrero, impulsado por préstamos a construcción (23 %), comercio (21 %) y adquisición de viviendas (11 %).
Esta flexibilización de las condiciones monetarias se logró con una inflación dentro del rango meta de 4.0 % ± 1.0 % desde mayo de 2023. No obstante, recientemente, el impacto de fenómenos climáticos sobre los alimentos ha provocado que la inflación se ubique en torno al límite superior del rango meta. Ante las mayores presiones inflacionarias y dado que el mecanismo de transmisión continúa operando, el BCRD ha mantenido invariable la TPM; previendo que los choques de oferta se disiparían gradualmente y que la inflación cerraría el año en torno al centro de la meta.
Para el 2026, se espera que se mantengan condiciones monetarias favorables, apoyadas en adecuados niveles de liquidez. Esto, junto al dinamismo reciente de la inversión pública y al impulso del sector externo, contribuirán a la recuperación gradual de la economía dominicana, con un crecimiento proyectado entre 3.5 % y 4.0 % en 2026.
En una coyuntura en la cual ha vuelto a incrementarse la incertidumbre por la revisión de las políticas arancelarias y el escalamiento de conflictos bélicos, el BCRD seguirá monitoreando su potencial impacto, para adoptar oportunamente medidas que preserven la estabilidad macroeconómica. En ese sentido, la fortaleza de sus fundamentos, la paz sociopolítica y un sistema financiero robusto, seguirán siendo los cimientos para que la República Dominicana continúe sorteando exitosamente estos choques, atrayendo elevados flujos de inversión y transitando la senda del desarrollo económico.
El autor es director de Programación Monetaria y Estudios Económicos, Banco Central de la República Dominicana
Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad de su autor y no tienen que ver con la opinión de Forbes República Dominicana.
