Este crecimiento refleja estabilidad en el abastecimiento local y confirma la capacidad de la industria para responder oportunamente a la demanda, incluso en escenarios menos favorables.

El sector cementero dominicano cerró 2025 con un crecimiento total de 2.3 % en el volumen de ventas, en un año marcado por la desaceleración de la construcción y un entorno económico menos dinámico. El resultado refleja un comportamiento diferenciado entre el mercado local y las exportaciones, que se consolidaron como el principal motor de expansión del período.

Estabilidad en el mercado local

En este contexto, las ventas destinadas al mercado interno crecieron 0.9 % durante 2025. Si bien se trata de un resultado positivo, el ritmo es considerablemente más moderado que el registrado en años anteriores, cuando la construcción mantenía una trayectoria de expansión sostenida.

Este crecimiento refleja estabilidad en el abastecimiento local y confirma la capacidad de la industria para responder oportunamente a la demanda, incluso en escenarios menos favorables. Las empresas cementeras mantuvieron niveles adecuados de producción, garantizaron el suministro y sostuvieron sus operaciones con eficiencia, evitando distorsiones en el mercado.

Sin embargo, la cifra también pone en evidencia la estrecha relación entre el desempeño del cemento y la evolución del sector construcción. Cuando la inversión en infraestructura y vivienda se ralentiza, el consumo interno tiende a ajustarse en proporción.

De acuerdo con cifras del Banco Central de la República Dominicana, el sector construcción cerró el año con una variación negativa de 1.8 %, tras experimentar episodios puntuales de recuperación que no lograron revertir la tendencia acumulada. Este contexto incidió directamente en el consumo interno de cemento, evidenciando la estrecha relación entre ambas actividades.

Impulso de las exportaciones

El desempeño más destacado provino del mercado internacional. Las exportaciones crecieron 9.2 %, impulsadas por inversiones en ampliación de capacidad instalada, modernización tecnológica y optimización de procesos productivos. Estos avances han permitido mejorar la competitividad, elevar estándares de calidad y cumplir con exigencias internacionales, facilitando el posicionamiento del cemento dominicano en mercados estratégicos de la región.

La expansión exportadora no solo compensó el menor dinamismo interno, sino que también generó impactos macroeconómicos relevantes. El aumento de las ventas externas contribuye a la generación de divisas, fortalece la balanza comercial y dinamiza encadenamientos productivos vinculados al transporte, la logística y los servicios portuarios.

Desde la Asociación Dominicana de Productores de Cemento (ADOCEM) se considera que los resultados de 2025 evidencian la resiliencia y fortaleza estructural del sector. El comportamiento del mercado local refleja el contexto que atravesó la construcción durante el año, al tiempo que reafirma la necesidad de continuar impulsando políticas públicas que estimulen la inversión en infraestructura, vivienda y proyectos productivos, como base para un crecimiento económico sostenible.

La construcción sigue siendo un pilar esencial del desarrollo nacional, no solo por su capacidad de generar empleo, sino por su efecto multiplicador sobre múltiples cadenas de valor que dinamizan la economía. En ese contexto, el desempeño del sector cementero reafirma su papel estratégico como soporte de la infraestructura, la inversión productiva y la competitividad del país.

La autora es directora ejecutiva de Adocem.

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad de su autor y no tienen que ver con la opinión de Forbes República Dominicana.