El mes de septiembre de 2025, se vendieron 2.1 millones de vehículos eléctricos a nivel global, donde se estima que se llegarán a 20 millones de unidades en el año.

Es común escuchar varias perspectivas sobre la movilidad eléctrica; unos piensan que su adopción no sucederá por varios motivos: ser más de lo mismo, tener que estar pendiente si te quedas sin carga a mitad de camino por la falta de red; además de lo costoso que resultaría su adquisición.

Otros piensan que realmente los vehículos eléctricos tienen un impacto positivo en el medio ambiente, que son confiables y cada vez más económicos. Hay quienes creen que el mundo de vehículos personales será cada vez menor, siendo suplantado por flotillas de vehículos autónomos circulando de forma efectiva, reduciendo los atascos y devolviendo los espacios de estacionamientos a las ciudades. ¿Sería esto un cambio de paradigma?

Veamos la historia en varias fases sobre el transporte en Estados Unidos. Para el 1869, se logra conectar el Pacífico y el Atlántico vía ferrocarril reduciendo el tiempo del viaje, que en carreta con caballos tomaba más de un mes a solo 6 días en tren.

La patente del primer vehículo de motor fue para el 1886 por Karl Benz, ingeniero alemán. Una década más tarde se inicia su fabricación y comercialización en EEUU, para 1907 ya habían registradas unas 140,000 unidades. Para esa época, aun había mucho escepticismo en hacer la transición del caballo a un vehículo de motor, pues las distancias tendían a ser cortas en la cotidianidad de las ciudades. Ya para el 1917, estaban registradas 5,000,000 de unidades.

Este brutal incremento en apenas una década se debió, en gran parte, a la confianza y al precio del vehículo, que por la línea de ensamblaje de Ford, se logró reducir de 850 dólares en 1908 a 260 dólares en 1916. Pronto la vida cambiaría; las carreteras fueron uniendo ciudades y las industrias se fueron creando para dar paso a esta gran máquina que cambiaría el mundo y sus personas.

El mes de septiembre de 2025, se vendieron 2.1 millones de vehículos eléctricos a nivel global, donde se estima que se llegarán a 20 millones de unidades en el año, siendo ya más del 20% del total de vehículos vendidos anualmente. Interesante ver que hace unos años las ventas fueron apenas 55,000 unidades (2011).

En República Dominicana, ya circulan más de 20,000 vehículos eléctricos e híbridos. Lo relevante es el ritmo de crecimiento: en 2022 apenas se registraban 1,900, lo que significa que en solo tres años el número se ha multiplicado por diez, un crecimiento verdaderamente exponencial.

Este fenómeno no sería posible sin la innovación tecnológica. Tesla, pionera en el mercado, debutó con el Roadster en 2008 a un precio cercano a los 100,000 dólares. Hoy, sus modelos son hasta tres veces más accesibles, y otros fabricantes, especialmente chinos, ya ofrecen vehículos con autonomía de 400 km por menos de 10,000 dólares.

La producción masiva también ha sido clave. En China, las llamadas “Dark Factories”, con mínima intervención humana, pueden producir miles de vehículos incluso con las luces apagadas. La densidad de robots por cada 10,000 empleados ha aumentado globalmente, pasando de 66 en 2015 a 162 en 2023; Corea del Sur lidera con más de 1,000 robots, Singapur con 700, y China con 500 (2015 eran 47).

Este comportamiento de disrupciones en el transporte se está replicando en otras industrias: Energía, Alimentos, Salud, Trabajo y últimamente la creatividad de la Inteligencia Artificial. Aunque la verdadera magia sucede cuando convergen tecnologías y cambios radicales en nuestras formas de vida.

No es difícil imaginar una Singularidad Económica impulsada por la movilidad eléctrica y la inteligencia artificial, un momento en que los robots y la tecnología superen al humano en costo, velocidad y eficiencia. Este cambio traerá desafíos para quienes no estén dispuestos a adaptarse, pero también abrirá oportunidades para dedicar más tiempo a lo que nos hace verdaderamente humanos: nuestras relaciones, la creatividad y la colaboración.

Es nuestro deber seguir moviéndonos con curiosidad ante las próximas disrupciones, pues así podremos resolver problemas globales y seguir avanzando, sin perder la sabiduría y el gozo de Ser Humanos en esta aldea terrestre.

Por Santiago Camarena

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad de su autor y no tienen que ver con la opinión de Forbes República Dominicana.