En el sistema financiero regulado, las mujeres representan 57% del personal y 53% de los mandos altos, pero ocupan 21% de los asientos en los consejos.

Con cada vez más frecuencia, las mujeres ocupan posiciones decisorias en los principales sectores productivos. Contrario a lo que sucedía 15, 20 o 30 años atrás, cuando las figuras femeninas que alcanzaban puestos altos estaban destinadas principalmente a sectores como las relaciones públicas o temas afines. En cambio, en los últimos 20 años, las industrias, las zonas francas e incluso la construcción cuenta con aportes femeninos importantes. Y aunque todavía existen brechas relevantes, la evolución experimentada es digna de observarse.

En la última década y media, la presencia femenina en la alta y media gerencia pasó de anomalía a tendencia medible. Las series de la OIT y el Banco Mundial sitúan a las mujeres entre una cuarta y una tercera parte de quienes ocupan cargos directivos, con progresos lentos y pausas tras la pandemia. En los consejos de compañías que cotizan, el avance es más visible: en 2024, el universo MSCI alcanzó 27,3% de asientos ocupados por mujeres. El promedio OCDE sigue por debajo de 30%, aunque crece al ritmo de objetivos, revelación y escrutinio de inversionistas.

América Latina y el Caribe avanzan con heterogeneidad. Encuestas comparables ubican a la región alrededor de 20% de firmas con mujeres en cargos directivos, un punto de partida que exige ambición. Salud y educación concentran empleo femenino; energía, manufactura pesada e infraestructura conservan brechas pronunciadas en la cima. Cuando los reguladores fijan objetivos y exigen reportes, la representación crece más rápido que con compromisos voluntarios. Los países que incorporan métricas de diversidad al gobierno corporativo y a los incentivos ejecutivos traducen el discurso en promoción real, con mejoras en directorios, comités de riesgo y áreas de innovación.

La fotografía dominicana confirma la oportunidad. En el sistema financiero regulado, las mujeres representan 57% del personal y 53% de los mandos altos, pero ocupan 21% de los asientos en los consejos. La tubería de talento existe; la gobernanza marca el cuello de botella. En el agregado de la economía, las series OIT/ILOSTAT colocan a República Dominicana por encima de un tercio de participación femenina en gerencia. Zonas francas, manufactura ligera y servicios empresariales integran más profesionales con capacidad de decisión, mientras la construcción suma ingenieras y gerentas de proyecto. El reto consiste en trasladar esa masa crítica hacia las sillas del directorio y los comités estratégicos.

Ahora bien, hablamos de esto porque la diversidad en la cúspide corrige una deuda histórica y potencia resultados. La evidencia captada por el FMI asocia mayor retorno sobre activos con más mujeres en posiciones senior. Un estudio de BCG vincula equipos directivos diversos con 19% adicional de ingresos por innovación, gracias a portafolios más ricos y acceso a clientes nuevos.

En la banca, prioridad para la República Dominicana, la presencia de consejeras se relaciona con colchones de capital más robustos y menor morosidad. El mercado reconoce estas señales y premia a las empresas que alinean metas y resultados.

El próximo tramo requiere decisiones con fecha. Metas de 30–40% en consejos de emisores y empresas públicas, esquemas de “cumple o explica”, transparencia en promociones y brecha salarial, y políticas de cuidado que sostengan carreras continuas forman un paquete mínimo. Conviene actuar por industria: energía, infraestructura y tecnología requieren objetivos específicos, mentoría y redes de inversión. Si la trayectoria se sostiene, la mayor presencia femenina podría impulsar el cambio más grande registrado en innovación, desarrollo de mercados y ruptura de paradigmas.

Dicho en palabras más llanas, con las conquistas alcanzadas por las mujeres en los sectores productivos, durante los últimos años, se ha construido la base necesaria para demostrar que los mercados tienen grandes oportunidades cuando la mujer sostiene las riendas. Tanto el desempeño de las empresas como las transformaciones en dinámicas de competitividad son dimensiones ventajosas a tomar en cuenta.

Por Dayra Acosta, Head of Commercial & Trade Marketing para el Caribe y Centroamérica en Pernod Ricard.

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad de su autor y no tienen que ver con la opinión de Forbes República Dominicana.