La soledad, declarada pandemia por la OMS, afecta especialmente a jóvenes y transforma los entornos laborales; estudios recientes revelan su impacto en la salud mental y la necesidad de que líderes construyan equipos cohesionados y conectados.

Con frecuencia percibo que los temas de los artículos me llegan no por casualidad sino por la responsabilidad de hacer conciencia de situaciones que están ocurriendo y las pasamos por alto, incluso en temas tan importantes como la soledad, que la Organización Mundial de la Salud ha declarado como pandemia.

Mi primer llamado de alerta fue un amigo que trabaja con adultos que requieren cuidados, y como programa de responsabilidad social ideó un “club de amigos” para socializar con ideas simples como organizarse e ir al cine. En pocos meses había pasado de una docena a 2,000 participantes. Mi hipótesis en ese momento fue que la adultez y el envejecimiento son causa y producto de esa desconexión y soledad.

La hipótesis estaba completamente equivocada, como concluyó un estudio de la Comisión de la OMS creada al efecto, su informe From Loneliness to Social Connection partía con una cruda realidad: una de cada seis personas padecía de este mal que es el responsable de 870,000 muertes al año, esto con datos pre Covid (2014-2019), a los que luego el Foro Económico Mundial agregó datos en 2023 y ha actualizado en 2025.

Así el estudio muestra cómo la soledad está afectando a los más jóvenes, entre 18 y 24 años en un 59%, entre los 25 y 34 años en un 54%, y entre 35 y 44 años en un 47%, con una tendencia a la baja entre los 45 y 52 años, con un 32% siendo los menos afectados los mayores de 65, con un 22%. Como abuela, los números me generaron una gran preocupación por mis nietas, y como líder empresarial, un despertar y un llamado a preguntarnos cómo mejorar la salud mental de nuestros colaboradores. Precisamente en ese momento, recibí en mi correo el artículo de Kristin Gleitsman y Luis Velázquez, titulado Loneliness is reshaping your workplace, del Harvard Business Review (septiembre, 2025).

Convencida de que no hay coincidencias, leí el artículo que comienza con la historia de una ejecutiva senior quien escucha al ex cirujano general de Estados Unidos, el Dr. Vivek Murthy, hablar sobre el tema y comienza a tomar conciencia de que todo lo que se describe es lo que ella está viviendo socialmente, con sus equipos y en persona.

Sugiero la lectura del informe y del artículo pues brindan valiosas herramientas y tips. Por razones de espacio no señalo aquí esas herramientas pero sí algunos valiosos tips como indicio y provocación para indagar aún más: construir cohesión entre los equipos usando rasgos que les faciliten generar sentido de identidad, diseñar programas colaborativos para generar confianza, construir equipos resilientes, crear sistemas y rituales que creen un fuerte sentido de conexión y, por último, la tarea a nivel directivo: Reconocer que como líder también siente la carga de la desconexión y, por ello, es más urgente liderar con el ejemplo.

Por Nuria Marín Raventós

*La autora es empresaria e integrante del board para América Latina del Wilson Center, organización global que brinda asesoramiento sobre temas globales a formuladores de políticas a través de investigación, análisis y estudios. Condecorada en 2024 con el Premio de Excelencia para Mujeres Excepcionales, por el Foro Económico de la Mujer de Nueva York. Premio Fractales del Cambio 2025.

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