La idea de crear riqueza, de generar bienestar, no debe confundirse con la noción de repartición, de tomar de algunos ciudadanos para proporcionar a otros.

La condición natural de la humanidad es la pobreza. La gran pregunta que se han hecho los economistas, desde una postura humilde, es cómo se genera prosperidad.  

El economista escocés Adam Smith escribió el libro titulado "Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones" como génesis de la investigación económica.

Saber qué causa la riqueza, o cómo se sale de la pobreza, debía ser el objeto de estudio de la economía. La ciencia económica tiene muy claro cómo se logra el avance material. El problema que limita el desarrollo económico radica en las decisiones de políticas públicas que aplican los gobiernos.

La riqueza solo se crea o se destruye. Los países más prósperos, en los cuales sus ciudadanos tienen mayores ingresos disponibles para pagar sus necesidades, y les sobra para ahorrar, son aquellos donde más se crea riqueza.

La idea de crear riqueza, de generar bienestar, no debe confundirse con la noción de repartición, de tomar de algunos ciudadanos para proporcionar a otros. Esa es una práctica que, al contrario de permitir que aumente la riqueza, limita su generación; o, incluso, la destruye.

Cuando se toma lo ya producido en forma de impuestos, disminuye la oportunidad que la economía crezca por medio del aumento de la riqueza. Es posible crear la ilusión de mayor crecimiento por medio del gasto público financiado con esos impuestos. Pero no es más que una ficción sostenida por una medida que conocemos por el nombre de producto interno bruto o PIB.

El PIB puede ser mayor si aumenta el gasto público. Pero, como las cosas que no se ven en economía, no mide las oportunidades perdidas de crear riqueza, de aumentar la producción de la economía.  

Los impuestos, en efecto, se pagan con ahorro. Los contribuyentes destinan recursos que pudieron ser convertidos en ahorro para poder pagar sus obligaciones tributarias. Dinero que se ahorra es patrimonio que tiene como fin último las inversiones. Ese ahorro se canaliza generalmente por medio del sistema financiero, o por el mercado de capitales. Mayores inversiones, bajo un clima de negocios adecuado, es la vía para crear más riqueza y continuar con el círculo virtuoso del desarrollo material.

Lo que hoy consumen los ciudadanos para satisfacer sus necesidades y romper con las carencias que impone la condición natural, la pobreza, provino de lo previamente producido. Para consumir, para ahorrar y para invertir, es necesario producir. Cualquier otra forma de crecer materialmente es artificial; usualmente sostenida con endeudamiento o con creación de dinero por medio de la expansión artificial del crédito.

República Dominicana tiene un objetivo diseñado por el gobierno llamado Meta 2036. La manera de alcanzarlo será con una economía que tenga políticas públicas adecuadas para alcanzar mayor productividad por medio de innovación e inversiones. Esos elementos se desprenden de la ciencia económica. Por consiguiente, si se desea alcanzar mayor crecimiento lo antes posible, las políticas públicas deben dirigirse a la creación de riqueza.

Por Miguel Collado Di Franco, vicepresidente ejecutivo del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES).

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad de su autor y no tienen que ver con la opinión de Forbes República Dominicana.