La República Dominicana emerge como destino atractivo ante los aranceles de Estados Unidos y el de-risking europeo, gracias a su estabilidad y valores democráticos.
Los últimos cinco años han sido decisivos, marcados por eventos que han reconfigurado el panorama político y económico mundial: la pandemia del COVID-19, la guerra en Ucrania, y la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China.
Todo esto ha acelerado una transformación profunda de las cadenas globales de valor y ha impulsado políticas arancelarias que han modificado sustancialmente el comercio internacional.
En ese contexto, la República Dominicana emerge como un destino clave para el nearshoring, friendshoring y allyshoring.
En este link puedes conectar con el autor de este artículo, Jean Marco Pou Fernández.
En este marco, la tendencia es clara: tanto Estados Unidos como la Unión Europea buscan trasladar operaciones y cadenas de suministro hacia países aliados, confiables y políticamente estables.
El friendshoring responde a una necesidad urgente de diversificación frente a la excesiva dependencia de Asia, en particular de China, atendiendo a la necesidad de garantizar la seguridad económica y geopolítica.
A la vez, durante el último año, la administración del presidente Trump en los Estados Unidos ha implementado nuevas medidas arancelarias. Mientras que países del eje asiático se han visto golpeados con gravámenes de gran magnitud, la República Dominicana fue ubicada en el arancel base del 10%, en tanto que grandes bloques aliados como la Unión Europea tuvieron que asumir un arancel mínimo de 15%.
Estas disposiciones han reducido el atractivo de Asia como destino de inversión para las empresas estadounidenses, incentivando un redireccionamiento de capital hacia América Latina y el Caribe.
De manera paralela, la Unión Europea, en el marco de su estrategia de de-risking frente a China, fomenta también el traslado de operaciones hacia países que no solo garanticen marcos regulatorios confiables, sino que además compartan principios democráticos y de gobernanza institucional.
En el actual tablero geopolítico, la República Dominicana ofrece ventajas únicas. Su ubicación estratégica en el corazón del Caribe, junto con una red de acuerdos como el DR-CAFTA con Estados Unidos y el EPA UE–CARIFORO con la Unión Europea, posiciona al país como uno de los más interconectados con ambos bloques. Esta doble plataforma convierte a la República Dominicana en un puente natural entre dos de las economías más grandes del mundo.
Sin embargo, el atractivo dominicano no se limita a su geografía ni a sus acuerdos comerciales. El país ha comenzado a avanzar estratégicamente hacia sectores de vanguardia.
La recientemente anunciada Estrategia Nacional de Semiconductores busca insertar a la República Dominicana en una de las cadenas de valor más críticas y competitivas del siglo XXI. Combinado con una robusta red de zonas francas, la infraestructura logística en expansión y la estabilidad política, económica y social, la República Dominicana tiene una base sólida para atraer inversiones de alto valor agregado en semiconductores, manufactura avanzada y servicios tecnológicos.
No obstante, existen retos para capitalizar efectivamente esta ventana de oportunidad, debemos invertir en capital humano mediante programas de formación técnica y STEM que preparen a la mano de obra para empleos especializados para estos empleos, y a la vez, continuar fortaleciendo nuestra infraestructura logística y tecnológica, garantizando que puertos, aeropuertos, zonas francas y conectividad digital respondan a los estándares globales de eficiencia y competitividad.
En definitiva, la coyuntura internacional coloca a la República Dominicana en un momento transcendental.
La combinación de friendshoring, políticas arancelarias y la búsqueda de aliados confiables abre una oportunidad única para que el país se consolide como el centro logístico y manufacturero del Caribe y Centroamérica. La ventana está abierta. Dependerá de nuestra capacidad de acción aprovecharla plenamente.
Jean Marco Pou Fernández se desempeña como Socio y Director de Asuntos Corporativos y Gubernamentales en el bufete Pou & Velázquez, Abogados, y como CEO de Grupo Gallium RD, empresa enfocada en el desarrollo de proyectos de infraestructura en los sectores inmobiliario, turístico y de zonas francas.
Las opiniones expresadas en este artículo son exclusiva responsabilidad de su autor y no tienen que ver con la posición de Forbes República Dominicana.
