El crecimiento de esta economía creativa implica un modelo de producción basado en el capital intelectual, como ideas, experiencias y la acción de los emprendedores.

Taylor Swift ha excitado el mundo hasta el punto de llamar su impacto como Swiftonomics; solo su Tour en el 2023 logró producir ventas por encima de los 1,000 millones de dólares.

En Estados Unidos se estima que el valor de gasto de salida nocturna se multiplica de 10 a 12 veces cuando estos artistas llegan a sus comunidades. Pero no solo en ese país norteamericano suceden estas cosas. Como ejemplo están Bad Bunny, Beyoncé, Juan Luis Guerra y muchos más de diferentes nacionalidades y en diferentes lugares, desde Japón, México, Chile, Europa… los artistas logran generar impacto económico de gran relevancia, moviendo la aguja fuertemente. Aunque fuera de lo obvio, en la industria del entretenimiento nada de esto fuera posible sin la creatividad de las personas.

Si nos vamos a la década de los ochenta, podemos recordar un caso que tuvo mucho impacto; las muñequitas de cerámica sin rostro “Muñecas Limé”, fruto de una artesana emprendedora originaria de la provincia Espaillat, llamada Liliana de Mera.

Esto tuvo un gran impacto en la República Dominicana, creando toda una industria y transformando nuestra economía, generando millones de dólares de exportación, ventas locales y miles de empleos.

Ya han pasado 50 años, y aún recordamos esta pieza creativa que sirvió de puente para contar historias sobre la cultura dominicana y su gente a lo largo de los años, lo cual, a su vez, genera una marca que despierta curiosidad, aporta valor y potencialmente alguna venta de algo que suma a la economía.

La economía naranja y la industria creativa son generadores de valor económico, pues estas ideas que se representan en una canción, en una poesía, en un lienzo, en una fotografía, en literatura o en prensa, entre otras, pueden ser demandadas por un sin número de posibles compradores. 

Para el 2023, la economía creativa representó cerca del 6% del PIB Global, y se estima que llegue al 10% para el 2030. Si lo vemos en generación de empleos, este sector tiene una participación en Latinoamérica y el Caribe del 7% del total de empleos activos. Y si hacemos el cálculo en la economía global, ya supera el 6%, significando que más de 50 millones de personas trabajan de forma directa en este sector. Se estima que el crecimiento, el cual ha sido exponencial desde 2002, seguirá creciendo por el orden del 40% anual hacia el 2030.

Sin duda, las generaciones más jóvenes serán un valor agregado para seguir impulsando este crecimiento, dado su mayor capacidad de adaptarse a estas nuevas formas de comunicación y tecnologías emergentes.

En definitiva, el crecimiento de esta economía creativa implica un modelo de producción basado en el capital intelectual, como ideas, experiencias y la acción de los emprendedores. La mezcla de cultura, arte y creatividad nos llevará cada vez más cerca al crecimiento económico y prosperidad; es el puente que une comunidades e identidades de nosotros: La GENTE. Sigamos impulsando este enfoque, que hace que esos Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) sean cada vez más alcanzables y disfrutados por las generaciones presentes y venideras.

Por Santiago Camarena, especialista en mercado de valores, es Vicepresidente ejecutivo de Alpha Inversiones.

Las opiniones expresadas en este artículo son única responsabilidad de su autora y nada tiene que ver con la posición de Forbes República Dominicana.