Citigroup considera que América Latina y el Caribe se benefician de la reconfiguración geopolítica y comercial global, mientras República Dominicana destaca por su crecimiento y mejora crediticia.
Pocas veces América Latina ha sido vista como un refugio frente a la incertidumbre global. Históricamente, la región ha figurado más en las listas de riesgos que en las de oportunidades para muchos inversionistas internacionales. Sin embargo, en un mundo atravesado por conflictos geopolíticos, tensiones comerciales y una creciente fragmentación económica, esa percepción parece estar cambiando. Lo que antes se consideraba una desventaja hoy empieza a jugar a favor: la región se encuentra relativamente lejos de varios de los principales focos de tensión que están reconfigurando los flujos globales de inversión.
Esa es una de las principales conclusiones planteadas por Ernesto Revilla, economista jefe para América Latina de Citigroup. Lejos de describir un escenario exento de riesgos, definió el panorama actual como optimista. “A pesar de tantos riesgos, reconfiguraciones geopolíticas, reconfiguración comercial y política polarizada en países avanzados y emergentes, el mensaje que traigo del panorama económico global y regional es cautelosamente optimista”, afirmó. El economista entiende que el nuevo orden económico podría favorecer a América Latina y, particularmente, a Centroamérica y el Caribe.
“América Latina en general, pero en particular Caribe y Centroamérica, se encuentra muy bien posicionada en el momento que estamos viviendo en el contexto global”, sostuvo.
Un mundo más fragmentado
La economía global atraviesa uno de los períodos de transformación más profundos desde finales de la Guerra Fría. La guerra entre Rusia y Ucrania, las tensiones en Medio Oriente, la rivalidad estratégica entre Estados Unidos y China, además de la creciente utilización de instrumentos comerciales como herramienta geopolítica han alterado las decisiones de inversión y comercio internacional.
Para Revilla, este proceso está obligando a empresas e inversionistas a reconsiderar dónde colocan sus recursos y cuáles mercados ofrecen mayores niveles de previsibilidad. “Tenemos una enorme reconfiguración geopolítica que todavía es difícil de predecir cómo terminará”, explicó.
En ese contexto, América Latina aparece en una posición particular. No porque esté aislada de los efectos económicos de los conflictos globales, sino porque permanece relativamente distante de ellos desde una perspectiva geográfica, política e ideológica.
“Afortunadamente estamos lejos de los conflictos geopolíticos, no solamente desde un punto de vista geográfico, sino también desde un punto de vista geopolítico e ideológico”, afirmó.
Esa condición ha comenzado a ganar relevancia en la percepción de los inversionistas internacionales. “Los inversionistas han visto a nuestra región como un lugar para protegerse de la volatilidad del mundo”, agregó. El experto sostiene que los flujos globales de capital buscan reducir exposición a riesgos asociados a conflictos armados, sanciones comerciales y cambios regulatorios en algunas de las principales economías del planeta.
Uno de los procesos que más podría beneficiar a la región, según Citigroup, es la reorganización de las cadenas de suministro internacionales. La creciente competencia estratégica entre Estados Unidos y China ha llevado a empresas multinacionales a replantear parte de sus operaciones, buscando mercados alternativos para producción, manufactura y abastecimiento.
Revilla considera que América Latina está capturando parte de esa oportunidad. “Nos estamos beneficiando de la reconfiguración comercial”, afirmó. Según explicó, el proceso de desacoplamiento económico entre Estados Unidos y algunas economías asiáticas crea espacios para que países latinoamericanos ganen participación en actividades productivas, manufactureras y logísticas.
“Estados Unidos está desacoplándose de Asia, de China y de Europa y claramente nosotros somos la región que le provee a Estados Unidos lo que no puede producir domésticamente”, señaló.
Ese fenómeno abarca desde manufacturas de bajo y mediano valor agregado hasta turismo, materias primas y servicios vinculados a cadenas regionales de producción. Esto explicaría porque paises como República Dominicana buscan captar proyectos vinculados a semiconductores, inteligencia artificial, manufactura avanzada y centros logísticos.
Estados Unidos sigue impulsando la región
Durante la exposición de Citigroup, se destacó el desempeño de la economía estadounidense. En los últimos años, diversos analistas anticiparon desaceleraciones económicas provocadas por el aumento de tasas de interés, conflictos geopolíticos y tensiones comerciales. Sin embargo, la economía norteamericana ha mostrado una capacidad de resistencia superior a la esperada.
“Tenemos una economía de Estados Unidos que sigue siendo muy resiliente. Ya ha mostrado una enorme fortaleza”, afirmó Revilla. A su juicio, esa fortaleza representa una ventaja significativa para América Latina y el Caribe, particularmente por el impacto que tiene sobre variables como turismo, remesas, exportaciones y demanda de bienes y servicios. “Un Estados Unidos resiliente nos da grandes flujos de turismo, remesas y demanda por nuestros productos”, explicó.
El economista considera que la combinación de una economía estadounidense sólida y menores presiones sobre los precios internacionales del petróleo genera condiciones relativamente favorables para la región durante los próximos meses.
República Dominicana sobresale
Dentro de ese panorama regional, Revilla destacó el desempeño de República Dominicana. El economista afirmó que el país mantiene una de las perspectivas económicas más favorables de América Latina y del mundo, apoyado en estabilidad macroeconómica, crecimiento sostenido y una evolución positiva de sus indicadores crediticios.
“El panorama de crecimiento de la República Dominicana es uno de los mejores en el mundo y sin duda en la región”, aseguró. Citigroup mantiene la expectativa de que la economía dominicana crezca alrededor de 4% durante este año, con posibilidades incluso de superar esa cifra.
“Nosotros todavía creemos que se puede crecer 4%, inclusive un poquito más este año”, señaló. Más allá del crecimiento, Revilla destacó otro aspecto que aseguró es más importante para los inversionista. Se trata de la evolución del perfil crediticio del país.
Mientras varias economías emergentes enfrentan presiones fiscales crecientes, déficits elevados y deterioro de sus indicadores financieros, considera que República Dominicana muestra una trayectoria diferente. “Hay pocos países viviendo una trayectoria positiva de crédito”, afirmó.
Añadió que existen perspectivas de que el país continúe fortaleciendo su posición dentro de los mercados internacionales. “Hay perspectivas incluso de acercarse al grado de inversión”, sostuvo.
Optimismo con cautela
A pesar del panorama favorable, Citigroup advierte que los riesgos globales no han desaparecido. Revilla señaló que algunos mercados financieros muestran señales de excesivo optimismo, particularmente en sectores vinculados a inteligencia artificial y tecnología, mientras los mercados de renta fija reflejan preocupaciones relacionadas con inflación, deuda pública y sostenibilidad fiscal.
Asimismo, indicó que las tensiones geopolíticas continúan siendo un factor de incertidumbre y que los países deben prepararse para distintos escenarios. “Hay que mantener la prudencia, mantener el ritmo de reformas que hacen un mejor clima de negocios y estar preparados para un conjunto amplio de escenarios”, afirmó.
La recomendación aplica tanto para gobiernos como para empresas e inversionistas. “Todavía conviene la diversificación y la prudencia”, concluyó.
En un entorno internacional donde la incertidumbre se ha convertido en una constante, la principal ventaja competitiva de América Latina podría no estar relacionada con costos, incentivos o recursos naturales. Según la visión de Citigroup, el atractivo creciente de la región responde a una condición más simple y difícil de replicar: mantenerse relativamente alejada de los conflictos que hoy están redefiniendo la economía mundial.
