La disciplina, la diversificación y la visión a largo plazo serán las claves para construir carteras robustas en este año.
El 2026 se perfila como un año oportuno tras un ciclo marcado por la volatilidad geopolítica y las presiones inflacionarias globales. Sin que la incertidumbre deje su lugar, los expertos consultados por Forbes Centroamérica coindicen en que bajo un esquema donde predomine la disciplina, la diversificación y la visión a largo plazo es viable construir carteras robustas.
La región, impulsada por tendencias como el nearshoring, la digitalización financiera y la transición energética, ofrece un abanico de instrumentos que deben evaluarse bajo la lupa del riesgo y la liquidez.
En palabras de Iván Higueros, ceo de Delta Capital y Zona Trading, “un portafolio bien guiado por estrategias será siempre más efectivo que uno basado en oportunidades aisladas”. La disciplina, insiste, superará al instinto.
DEFENSA E INTELIGENCIA ARTIFICIAL DOMINARÁN
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La renta fija se consolida como el núcleo de seguridad. Higueros anticipa que “las emisiones de renta fija en dólares, tanto corporativas como soberanas, serán el pilar de los portafolios que busquen ingresos estables y riesgo moderado”.
Los bonos con buena calificación crediticia consolidan la base de la seguridad, mientras que las notas estructuradas defensivas —como los autocallables o las credit-linked notes— permiten capturar primas más altas con barreras de protección, especialmente en un entorno donde las tasas podrían estabilizarse.
Mario Vásquez, director de la Bolsa Nacional de Valores de Costa Rica, coincide en que “los bonos soberanos y corporativos de corto plazo seguirán siendo los más demandados en un entorno monetario ajustado”, junto con los fondos de mercado de dinero, apreciados por su liquidez y bajo riesgo.
En Costa Rica, los inversionistas minoristas han incrementado su participación en estos fondos, que ofrecen rendimientos modestos pero seguros, observa Vásquez.
A su vez, los ETF (Exchange Traded Funds o fondos cotizados en bolsa) globales y temáticos se consolidan como la vía más eficiente para participar en megatendencias sin asumir el riesgo de seleccionar acciones individuales: “Son la vía más eficiente para participar en megatendencias sin asumir el riesgo de seleccionar acciones individuales”, explica Higueros.
Según BNP Paribas Asset Management, los ETF ligados a Defensa e Inteligencia Artificial serán protagonistas en 2026, mientras que la firma global de gestión de inversiones Janus Henderson destaca el crecimiento de los ETF activos y temáticos que ofrecen “un alza incremental con bajas comisiones”.
Los Bonos Verdes y los fondos vinculados a la transición energética también se consolidan como instrumentos estratégicos. El auge de las energías renovables en Panamá y Costa Rica, sumado a la expansión de centros de datos y parques industriales, refuerza la tesis de que la región capitaliza la transformación global hacia la sostenibilidad.
En este sentido, tanto Cushman & Wakefield como Colliers International prevén un mercado industrial dinámico impulsado por la expansión de la infraestructura tecnológica y la demanda de centros de datos.
EL ‘ORO’ LOGÍSTICO
Una de las oportunidades más tangibles reside en la logística y los bienes raíces industriales. El nearshoring —el traslado de cadenas de suministro de Asia hacia países más cercanos a Estados Unidos— está generando una demanda sin precedentes de espacios de almacenamiento y naves industriales en puntos clave de Centroamérica.
Guatemala, El Salvador y Costa Rica concentran proyectos de bodegas de Clase A, con contratos de renta a largo plazo que vinculan el rendimiento al dinamismo del comercio exterior.
Invertir en fideicomisos inmobiliarios especializados o en parques industriales se traduce en un activo defensivo con retornos atractivos, impulsados por un cambio estructural en la economía global.
Deloitte y Datasur confirman que el nearshoring se ha convertido en el movimiento clave para las empresas que buscan resiliencia y crecimiento. En palabras de PwC Interaméricas, el Istmo se consolida como un hub estratégico por su ubicación y tratados internacionales, lo que abre espacio para capitales locales y extranjeros en logística, turismo sostenible y tecnología financiera.
DEL MINORISTA AL SOFISTICADO
En esta ruta también vale dimensionar las capacidades para ejercer el músculo inversor. Por ello, los expertos establecen diferencias en los perfiles del inversionista, las que dependen, además del capital, de la experiencia financiera y la tolerancia al riesgo.
El Inversionista “de a pie” (retail), prioriza seguridad y liquidez. Su ruta ideal incluye ETF diversificados (S&P 500, Nasdaq), bonos gubernamentales y fondos inmobiliarios líquidos (REITs). Higueros recomienda la disciplina de los aportes periódicos o Dollar Cost Averaging (DCA).
El “sofisticado”, en cambio, busca optimizar la relación riesgo-retorno mediante vehículos avanzados, como derivados para cobertura, deuda privada, private equity y estrategias cuantitativas o algorítmicas.
Para Higueros, el equilibrio entre seguridad y liquidez se logra “cuando la estrategia está bien definida, se evita caer en instrumentos que agregan volatilidad innecesaria”.
Considera que el núcleo seguro se compone de renta fija de buena calidad, ETF amplios y defensivos con baja correlación. Una vez asegurada esa base, se puede añadir exposición a activos con mayor potencial de retorno, como acciones globales, sectores tecnológicos, activos digitales regulados o private equity.
Lo recomendado es una estrategia de “triple compartimento”: liquidez inmediata para tres a seis meses en instrumentos de bajo riesgo; un núcleo balanceado de tres a cinco años con fondos mixtos y bonos corporativos, y un compartimento de crecimiento a 10 años o más, tolerando volatilidad en acciones y capital privado.
A CONSIDERAR…
Los expertos concluyen que más importante que elegir el instrumento “perfecto” es tener una metodología de riesgo consistente.
Analizar drawdowns (caída desde máximos), correlaciones, duración y exposición por país o sector es parte de la disciplina, y permite a los inversionistas construir carteras resistentes.
Marc Seidner, de Pacific Investment Management Company (PIMCO), una de las mayores y más influyentes gestoras de inversiones en el mundo, señala que en un entorno donde los bancos centrales empiezan a recortar tasas, los bonos de alta calidad pueden ofrecer estabilidad y beneficios de diversificación, aunque advierte que los inversores deben mantener disciplina y una visión global al seleccionar activos de renta fija.
En tanto, PwC Interaméricas refuerza la idea y señala que “Centroamérica ya no es solo un mercado emergente; es un laboratorio de inversión donde la seguridad se construye con diversificación y la liquidez con inteligencia estratégica”.
Este año no marcará una ruptura, sino una consolidación: la digitalización, el nearshoring y la transición energética ya configuran el nuevo ADN económico del istmo.
La disciplina será la diferencia entre proteger el capital y multiplicarlo. El 2026 será el año de quienes sepan construir carteras resistentes, entendiendo que invertir aquí es apostar por una región que consolida su lugar en el mapa global.
