José Rodríguez, gerente general de EGE Haina, advierte que la incorporación de nueva tecnología requiere previsibilidad para recuperar inversiones que superan los ciclos políticos.

La infraestructura energética enfrenta un desafío que va más allá de aumentar la capacidad de generación: mantener el ritmo de inversión necesario para incorporar tecnología y producir electricidad de manera cada vez más competitiva.

José Rodríguez, gerente general de EGE Haina, planteó esa perspectiva durante el panel “Cimientos para que la inversión eche raíces: Financiamiento e infraestructura energética”, realizado en el marco del Foro Economía & Negocios 2026, organizado por Forbes República Dominicana junto a la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD).

El punto de partida es el horizonte de las inversiones. Rodríguez coincidió con Osvaldo Oller, CCO de Energas, quien durante el evento enfatizó que los proyectos energéticos requieren plazos que exceden los ciclos políticos. “Nuestras inversiones son de muy largo plazo, sobrepasan los ciclos políticos y necesitan un nivel de predictibilidad de largo plazo y de confianza en el país”, señaló Rodríguez.

Esa previsibilidad tiene una consecuencia directa sobre la tecnología que puede incorporarse. Rodríguez explicó que mayores niveles de inversión pueden permitir alcanzar costos variables más bajos, pero también requieren más tiempo para recuperar el capital. “Mientras más inversión, normalmente es un kilovatio-hora más barato de manera variable, pero aproximadamente necesita de mayor tiempo para poder recuperar la inversión”, explicó.

La relación entre inversión y tecnología coloca a la estabilidad de las condiciones para hacer negocios como un componente de la competitividad energética. Para Rodríguez, un país que ofrece condiciones para invertir a largo plazo puede mantenerse actualizado tecnológicamente y producir energía a menores costos.

“Cuando un país ofrece la plataforma de poder invertir a largo plazo, con predictibilidad, pues nos mantiene siempre en la vanguardia de la tecnología y poder ofrecer un kilovatio-hora más competitivo”, afirmó.

El planteamiento conecta directamente la infraestructura energética con la productividad. Rodríguez sostuvo que el crecimiento económico no depende únicamente de la inversión inicial, sino de la capacidad de elevar la productividad mediante nuevas tecnologías.

“Para poder echar la economía no se necesita la productividad. Entonces nosotros, desde el punto de vista de la inversión, aportamos esa productividad para poder echar el país adelante a través de esas inversiones en nueva tecnología”, dijo.

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El reto: confianza para el próximo dólar

La dificultad, por tanto, no está solamente en atraer una inversión determinada, sino en mantener las condiciones que permitan que continúe llegando capital para renovar y ampliar la infraestructura.

“Definitivamente necesitamos una plataforma predecible y confiable, que como país tengamos la reputación de generar la confianza de poder invertir ese nuevo dólar en esa nueva tecnología”, señaló Rodríguez.

Ese “nuevo dólar” implica asumir nuevamente compromisos de capital de largo plazo para actualizar activos, mejorar la eficiencia y sostener la competitividad del sistema. El reto que resumió Rodríguez consiste en mantener esas inversiones orientadas hacia tecnologías que permitan ofrecer electricidad al menor precio posible.

La discusión adquiere relevancia dentro del propósito general del panel: analizar cómo el financiamiento y la infraestructura energética pueden impulsar la inversión y fortalecer la capacidad productiva dominicana. Desde la perspectiva del generador, la ecuación depende de que los proyectos puedan planificarse con suficiente horizonte para recuperar el capital, incorporar tecnología y operar bajo condiciones previsibles.

La infraestructura energética, de esta manera, no se plantea solamente como una condición para generar electricidad, sino como uno de los componentes que determina cuánto puede costar producir y, por extensión, qué tan competitivas pueden ser las actividades que dependen de ella.