La Bolsa de Valores Dominicana ha ganado escala en patrimonio, cuentas e infraestructura, pero sus principales actores identifican como próximo desafío ampliar la participación, diversificar la oferta y fortalecer la liquidez del mercado secundario.

El mercado de valores dominicano atraviesa una etapa en la que el crecimiento ya no se mide únicamente por la cantidad de recursos que logra captar, sino por la capacidad de convertir ese capital en nuevas oportunidades de inversión y financiamiento. Detrás de la expansión del patrimonio, las cuentas y las operaciones hay un mercado que ha incorporado nuevos participantes, instrumentos y formas de acceso, mientras sus actores buscan cómo hacer que ese crecimiento llegue a más inversionistas y se traduzca en una mayor circulación de los recursos.

A julio de 2026, los valores de oferta pública bajo custodia alcanzaron 3.37 billones de pesos, un 11.6 % más que un año antes. El crecimiento ha ampliado el patrimonio y la participación, pero el mercado aún enfrenta el reto de sumar inversionistas, diversificar la oferta y aumentar la liquidez. Ese proceso también está cambiando la relación de los inversionistas con el mercado: abrir una cuenta es ahora más sencillo, pero comenzar a invertir implica decisiones sobre plazo, liquidez, riesgo y diversificación que no siempre ocurren al mismo tiempo.

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Capital acumulado

El incremento del patrimonio custodiado en el Depósito Centralizado de Valores de la República Dominicana (Cevaldom) responde a la expansión de las emisiones estatales y al aumento de los recursos que inversionistas institucionales y particulares canalizan a través del mercado. “El crecimiento de los valores bajo custodia refleja, en primer lugar, la propia expansión del mercado de valores dominicano y el aumento sostenido de los recursos que los inversionistas institucionales y particulares canalizan a través de instrumentos registrados”, señala Carmelly Morel, directora de Servicios y Desarrollo de Clientes de Cevaldom.

Parte de esos valores corresponde a emisiones del sector público. “Cevaldom custodia los valores emitidos por el Banco Central en el marco de sus operaciones de política monetaria y los títulos de deuda pública del Estado dominicano. Por eso, una parte importante de la expansión debe verse asociada al crecimiento del saldo de valores en circulación y a la acumulación de posiciones de inversión”, explica Morel.

El mercado de valores dominicano registró 3.37 billones de pesos en valores de oferta pública bajo custodia a julio de 2026, un crecimiento interanual de 11.6 %.
El mercado de valores dominicano registró 3.37 billones de pesos en valores de oferta pública bajo custodia a julio de 2026, un crecimiento interanual de 11.6 %.

Los fondos de inversión forman parte de ese proceso de canalización del ahorro hacia el mercado y muestran, a su vez, una distribución del patrimonio concentrada en vehículos de mayor plazo. Al 24 de julio de 2026, las Administradoras de Fondos de Inversión (AFI) gestionaban 473,545 millones de pesos (mdp), de los cuales 75.8 % correspondía a fondos cerrados y 24.2 % a fondos abiertos.

Santiago Sicard, presidente ejecutivo de la Asociación Dominicana de Administradoras de Fondos de Inversión (Adosafi), explica la concentración del patrimonio en fondos cerrados por el horizonte de inversión. Según el ejecutivo, los inversionistas con mayor capital suelen tener mayor capacidad para mantener recursos a mediano y largo plazo, mientras destinan a fondos abiertos una porción del dinero que pueden necesitar en el día a día.

Esta dinámica también está vinculada, dice Sicard, con el papel de los fondos de pensiones como participantes de largo plazo en los mercados de valores y con el financiamiento de empresas y proyectos productivos: “Los fondos cerrados se enfocan en la financiación de empresas y proyectos productivos que dan rentabilidad y mitigan riesgos para los inversionistas, y además generan crecimiento económico, empleos, productos y servicios”. Sin embargo, los fondos abiertos, aunque menores en capital, agrupan el 95 % del total de las cuentas de inversión en fondos. Más que centrarse en las administradoras que lideran por patrimonio o número de cuentas, Sicard destaca la diferencia entre ambos indicadores: los fondos cerrados concentran alrededor del 75 % del dinero gestionado, mientras los abiertos reúnen cerca del 95 % de las cuentas. Esa composición muestra que los fondos interesan a distintos perfiles de inversionistas y que las personas pueden acceder a ellos desde montos pequeños.

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Inversión efectiva

Aun así, el acceso al mercado experimentó un salto cualitativo. En la última década la industria de fondos creó 90,000 cuentas y los puestos de bolsa automatizaron el enrolamiento (onboarding) desde dispositivos móviles. A pesar de esto, la proporción de cuentas con saldos y operaciones efectivas disminuyó en relación con las cuentas abiertas.

Para Jorge Rodríguez, vicepresidente de Negocios de CCI Puesto de Bolsa, el principal obstáculo está en pasar de una lógica de ahorro a una de inversión. La cultura bancaria, explica, acostumbró a los dominicanos a cuentas de ahorro y certificados con tasas y plazos fijos, una práctica que mantiene el foco en retornos preestablecidos y horizontes de corto plazo.

Rodríguez señala que invertir requiere definir objetivos y perfil de riesgo, mientras el mercado incorpora renta variable, acciones, fideicomisos y fondos, además de productos de renta fija con distintas condiciones de liquidez y precio. “Esta variedad hace que algunos clientes se sientan abrumados”, sostiene.

La distancia entre abrir una cuenta y comenzar a invertir también forma parte del proceso. Aunque la apertura digital toma sólo unos minutos, transferir el capital para la primera compra requiere confianza y asesoría. Para Rodríguez, es habitual que un cliente abra una cuenta para conocer el mercado y que la decisión de inversión llegue meses o incluso años después. “Para convertir a un usuario registrado en un inversionista activo se requiere acompañamiento consultivo inmediato”, afirma.

Desde Alpha Puesto de Bolsa, la respuesta a esta brecha radica en humanizar la experiencia digital y centrar la estrategia en la educación sobre objetivos reales. “La tecnología nos permite quitar muchas de las barreras que antes existían, pero no puede sustituir la confianza ni el entendimiento. Por eso hemos procurado que la experiencia digital no sea simplemente más rápida, sino también más sencilla y acompañada”, señalan desde la entidad.

Los fondos de inversión gestionaban 473,545 millones de pesos al 24 de julio de 2026. Aunque los fondos cerrados concentraban el 75.8 % del patrimonio, los fondos abiertos reunían el 95 % de las cuentas de inversión.
Los fondos de inversión gestionaban 473,545 millones de pesos al 24 de julio de 2026. Aunque los fondos cerrados concentraban el 75.8 % del patrimonio, los fondos abiertos reunían el 95 % de las cuentas de inversión.

Asimismo, explican que el paso decisivo ocurre cuando el cliente comprende el propósito de su capital: “Educar no es sólo explicar productos, sino ayudar al cliente a entender qué puede lograr con una inversión y encontrar una alternativa que responda a sus objetivos. Ese es el verdadero reto del mercado dominicano: pasar de tener más cuentas a tener más inversionistas que encuentren en el mercado una herramienta para construir patrimonio a través del tiempo”.

Desde Adosafi, Sicard coincide en el tramo pendiente de la inclusión financiera y aporta una métrica regional: “Las cuentas de los inversionistas de los fondos en República Dominicana apenas representan un poco menos del 1 % de nuestra población. Deberíamos aspirar a alcanzar por lo menos un 4 % o 5 %. Es decir, cuadruplicar el número de cuentas activas y sobrepasar las 300,000 cuentas para democratizar las inversiones”, expresa.

Esta inactividad parcial coincide con una desaceleración en el ritmo de circulación del capital custodiado. La rotación de activos descendió de 2.22 a 2.16 veces en el último año. Carmelly Morel matiza el dato desde la función de custodia de Cevaldom. “Lo interpretamos como una combinación de dos dinámicas: un aumento del inventario de activos mantenidos por los inversionistas y una velocidad de rotación ligeramente menor. Parte importante de los inversionistas, especialmente los institucionales, mantienen posiciones con horizontes de mediano y largo plazo (buy and hold). Por tanto, un incremento del saldo custodiado puede producirse sin un crecimiento proporcional en el número de veces que esos valores cambian de manos”.

No obstante, Morel reconoce el dilema operativo: “El reto hacia adelante es que el crecimiento de la base de activos venga acompañado también de una mayor profundidad y liquidez del mercado secundario”.

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La trampa de la oferta

El bajo dinamismo minorista no obedece únicamente a razones culturales. La concentración de la oferta en deuda soberana también limita el margen de maniobra de los intermediarios. Jorge Rodríguez señala que, para los inversionistas pequeños y medianos, la oferta disponible suele concentrarse en instrumentos de renta fija de emisores gubernamentales, como los bonos del Banco Central y del Ministerio de Hacienda. “El principal cuello de botella está en la oferta de productos y la liquidez del mercado secundario para el segmento retail”, afirma.

Frente a este desafío, Antonio Jorge, presidente de Excel Puesto de Bolsa, destaca el potencial de la estructuración privada para diversificar la oferta del mercado y abrir espacio a nuevos emisores corporativos. “El amplio rango operativo que ofrece el mercado de valores ha demostrado ser una vía efectiva para clientes corporativos que necesitan capital para fortalecer sus balances y materializar sus planes de expansión”, sostiene el ejecutivo.

Desde Excel, la clave está en la capacidad de estructurar soluciones de financiamiento acordes con las necesidades del sector productivo: “Su alta capacidad de personalización diferencia a este sector como un gran impulsor de nuevos negocios, al permitir estructurar esquemas de financiamiento adaptados a todo tipo de emisor e inversionista, organizando combinaciones de capital y deuda con condiciones y plazos que se ajustan a las necesidades de cada proyecto”.

Al mismo tiempo, el inversionista ha ampliado sus demandas. Desde CCI sostienen que “hoy exige retornos atractivos, liquidez y diversificación”, por lo que considera necesario acelerar la llegada de emisiones corporativas, fondos y otros vehículos colectivos que amplíen el volumen transaccional. Rodríguez destaca que la comunicación financiera debe alinearse con el pragmatismo del cliente. “El inversionista dominicano no toma decisiones basándose en fórmulas complejas, sino en metas de vida y relaciones de confianza. Busca entender cómo su inversión va a proteger su patrimonio, financiar su retiro o dar la educación a sus hijos. La tecnología facilita la operatividad, pero la empatía del asesor es lo que genera permanencia”.

Al respecto, Sicard señala que las SAFI buscan complementar las alternativas tradicionales y atraer recursos que permanecen en depósitos bancarios, mediante mecanismos de inversión con gestión profesional y regulada. Para el ejecutivo, el objetivo es llegar a quienes aún no cuentan con herramientas eficientes para aprovechar nuevas oportunidades de inversión.

Infraestructura de post-negociación

El 83 % del volumen negociado en el país se procesa en el mercado extrabursátil (OTC). Esta cifra responde a acuerdos directos entre contrapartes institucionales por fuera de los calces de la Bolsa. Lourdes Frías, gerente de Relaciones Interinstitucionales y Mercado de la Bolsa de Valores de la República Dominicana (BVRD), desestima que la prevalencia OTC constituya una métrica de atraso.

La elevada participación de operaciones OTC no implica, por sí sola, un bajo nivel de desarrollo, sostiene Frías. En un mercado dominado por inversionistas institucionales y renta fija, la negociación bilateral forma parte de su estructura: “La verdadera medida de liquidez está en qué tan fácilmente puede negociarse un instrumento, con qué frecuencia, profundidad e impacto sobre el precio”, explica.

Frías plantea que, en lugar de trasladar operaciones de forma forzosa a la Bolsa, deben crearse condiciones para que los mercados organizados sean una alternativa eficiente para determinados instrumentos, con emisiones de suficiente tamaño, estandarización e información oportuna. La renta fija soberana y las emisiones corporativas con adecuada dispersión tienen espacio para ello.

El 83 % del volumen negociado en el mercado dominicano se procesa mediante operaciones extrabursátiles (OTC), una modalidad de negociación directa entre contrapartes que plantea retos distintos a los de la negociación en bolsa.
El 83 % del volumen negociado en el mercado dominicano se procesa mediante operaciones extrabursátiles (OTC), una modalidad de negociación directa entre contrapartes que plantea retos distintos a los de la negociación en bolsa.

En renta variable, el desafío tampoco consiste únicamente en listar más empresas. “Un mercado secundario robusto requiere tamaño, circulación y participantes con distintas estrategias”, señala Frías.

Por su parte, Morel explica el rol técnico de Cevaldom para garantizar trazabilidad a las transacciones bilaterales. “El peso del mercado OTC ha requerido que la infraestructura evolucione. Cevaldom administra el Sistema de Registro de Operaciones sobre Valores para divulgar en tiempo real las condiciones y precios de las operaciones OTC, además del Sistema de Compensación y Liquidación”.

Morel puntualiza que ambas modalidades operan de forma distinta, pero convergen en la etapa posterior a la negociación. En el mercado bursátil, las órdenes se canalizan a través de los mecanismos de la bolsa; en el OTC, las condiciones se acuerdan directamente entre las partes y se remiten al sistema de registro. “A partir de ahí, ambas modalidades convergen en procesos de post-negociación que requieren seguridad y eficiencia”, explica.

El próximo salto

Con esta infraestructura y el crecimiento de los activos bajo administración, las fuentes consultadas ubican el siguiente desafío en la profundidad del mercado. Sicard plantea elevar los activos de fondos desde casi 6 % del PIB hasta 12 % y superar las 300,000 cuentas, junto con agilizar la oferta de productos y facilitar la llegada de capital extranjero de largo plazo.

Desde CCI, Jorge Rodríguez sitúa otra parte del reto en convertir la apertura de cuentas en inversión efectiva, mediante una oferta con liquidez y diversificación y un mayor acompañamiento al inversionista.

Para la BVRD, el objetivo es que la escala alcanzada se traduzca en una negociación más recurrente y profunda, con mayor interacción entre compradores y vendedores y mejores referencias de precios. Cevaldom, por su parte, apunta a seguir fortaleciendo la automatización, la conectividad y la capacidad de incorporar nuevas tecnologías.

En conjunto, las fuentes coinciden en que la siguiente etapa no depende únicamente de aumentar el patrimonio del mercado, sino de ampliar su participación, sus instrumentos y las posibilidades de negociación de los valores que ya están dentro del sistema.

Estándares internacionales

Cevaldom ha ampliado su función de depósito centralizado hacia una infraestructura que integra servicios de post-negociación. Durante 2025 incorporó 31 cambios a sus sistemas y más de 60 APIs para integrar participantes. Su core registró 99.96 % de disponibilidad y 100 % de cumplimiento de los SLA. La entidad utiliza el Modelo 1 de Entrega contra Pago (DVP) y cuenta con las certificaciones ISO/IEC 27001:2022 e ISO/IEC 27701:2019. Además, dispone de un centro de contingencia internacional y obtuvo una calificación A+ de riesgo de depósito de Thomas Murray.