Con más de 400,000 visitantes en 2025 y un impacto económico anual estimado por encima de los US$400 millones, el golf representa para República Dominicana una oportunidad que conecta turismo, inversión inmobiliaria, patrocinios y grandes eventos deportivos.

El golf es un deporte de negocios. En sus campos se han cultivado relaciones empresariales, cerrado acuerdos y construido redes de contactos que trascienden la competencia. Pero el negocio del golf comienza mucho antes del primer golpe y no termina cuando la pelota cae en el hoyo 18. Detrás de cada recorrido hay inversiones en infraestructura, alojamiento, mantenimiento y servicios. No solo eso, también hay una apuesta por atraer visitantes, proyectar un destino y generar actividad económica que se extienda más allá del campo.

En República Dominicana, este segmento atrajo a más de 400,000 visitantes durante 2025, según datos del Ministerio de Turismo, mientras que referencias del sector sitúan su impacto económico anual por encima de los 400 millones de dólares (mdd). La oportunidad no consiste únicamente en vender rondas de golf, sino en captar el gasto de un visitante que también necesita alojamiento, transporte, alimentación y otras experiencias durante su estadía.

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Efecto multiplicador

Gonzalo Pan de Soraluce, director global de Golf de la división de Real Estate & Golf de Piñero, explicó durante la presentación del Dominican Republic Championship, celebrado en PGA Ocean’s 4, en Playa Nueva Romana, que el mercado estadounidense constituye una de las principales oportunidades para el Caribe. Solo Estados Unidos cuenta con más de 33 millones de golfistas, según la cifra que compartió el ejecutivo, y ese público tiene características que lo hacen atractivo para los destinos turísticos.

Jean Carlos Navarro, encargado de turismo deportivo del Ministerio de Turismo
Jean Carlos Navarro, encargado de turismo deportivo del Ministerio de Turismo

De hecho, en República Dominicana, los datos presentados por Jean Carlos Navarro, encargado de la División de Turismo Deportivo del Ministerio de Turismo, apuntan al potencial de este segmento. Según una encuesta a turistas no residentes, uno de cada tres visitantes que viaja al país por motivos deportivos elige el golf. Además, el 74% de los golfistas encuestados recomienda el destino para practicar este deporte y el 87.2% afirma que regresaría. Estas cifras respaldan la estrategia del Ministerio de Turismo de posicionar al país como un destino de referencia para el turismo deportivo en Centroamérica y el Caribe.

En ese sentido, Pan de Soraluce señaló que el golfista permanece más tiempo en el destino y gasta entre dos y tres veces más durante sus viajes. Pero la distribución de ese consumo es lo que permite entender por qué el negocio interesa a empresas que no venden directamente servicios de golf. Según su estimación, apenas el 25% del gasto de este visitante se destina al deporte, mientras que el 75% restante se distribuye en la economía local.

Gonzalo Pan de Soraluce, director global de golf de Piñero
Gonzalo Pan de Soraluce, director global de golf de Piñero

“Además, este golfista tiene la peculiaridad que el golf lleva mucho tiempo, por lo tanto, cuando tiene vacaciones quisiera compartirlas con su hobby, en el golf, por lo tanto, cuando viaja suele elegir destinos con campos de golf. Pero además es un turista que se queda más tiempo en el destino y que además gasta entre dos y tres veces más en sus viajes”, agregó.

En ese panorama sitúa el alojamiento, la gastronomía y las actividades complementarias en el centro de la oportunidad. La estrategia consiste en conseguir que la experiencia trascienda el recorrido deportivo y que el visitante encuentre motivos para consumir otros servicios durante su estadía.

Para los golfistas, la experiencia está determinada por las condiciones del recorrido. El mexicano Omar Morales, uno de los participantes, destacó el atractivo de jugar junto al mar: “A mí personalmente me encantan campos que dan al mar y especialmente cuatro hoyos”. El argentino Mateo Fernández de Oliveira coincidió en el atractivo del entorno: “Como dijo Omar, la verdad que jugar al lado del mar es algo muy especial”.

Omar Morales, golfista mexicano que compite en el Dominican Republic Tour Championship en el campo PGA Ocean's 4
Omar Morales, golfista mexicano que compite en el Dominican Republic Tour Championship en el campo PGA Ocean’s 4

Tammy Reynoso, viceministra de Turismo, planteó precisamente esa intención al explicar la estrategia institucional. “Desde el Ministerio de Turismo venimos trabajando desde hace años en una estrategia para impulsar el turismo deportivo, con el golf como uno de sus pilares clave. Para nosotros es un honor recibir este torneo internacional de la PGA en nuestro destino. Queremos que la experiencia trascienda el campo de golf y que los visitantes también descubran nuestra cultura, gastronomía y la diversidad de nuestros destinos”, dijo.

El ministerio trabaja con el sector privado en la promoción de torneos, participa en ferias especializadas y utiliza sus canales digitales para dar visibilidad a la oferta. La estrategia busca aprovechar la demanda existente y ampliar el reconocimiento internacional del país.

Retorno en Real Estate

Para Piñero, el atractivo del golf también se relaciona con la actividad que puede generar en sus negocios turísticos e inmobiliarios. La preparación de PGA Ocean’s 4 para recibir el campeonato implicó trabajos de rediseño del campo, intervención en bunkers y greens y participación de especialistas en agronomía. De Soraluce explicó que el grupo llevaba más de un año trabajando en la preparación del recorrido, con el propósito de responder a las exigencias de una competición profesional y mejorar la experiencia de los clientes habituales.

El ejecutivo identificó tres indicadores para evaluar el retorno de estos eventos: la ocupación hotelera, las inversiones que pueden atraer a sus proyectos inmobiliarios y la exposición mediática. “Nosotros tenemos, por supuesto, lo que es la ocupación en nuestros hoteles. Ahí tenemos un retorno grande. ¿Cómo vemos? Cómo la ocupación de los hoteles va incrementando. Por supuesto, las inversiones que atraemos con estos campeonatos de golf en nuestro real estate y además a nivel mediático tenemos cifras”, señaló.

Claudia Cueli, Vicepresidencia de Banca Corporativa y Comercial de Scotiabank.
Claudia Cueli, Vicepresidencia de Banca Corporativa y Comercial de Scotiabank.

Pero la organización de una competición de esta magnitud también requiere la participación de empresas que encuentran en el deporte una plataforma para sus propias estrategias comerciales. Claudia Quel, vicepresidenta de Banca Corporativa y Comercial de Scotiabank en República Dominicana, explicó que el golf forma parte del portafolio estratégico de patrocinios de la entidad en América Latina desde 2021. La iniciativa comenzó en Chile y se extendió a otros torneos de la región; la final dominicana incorporó al país a esa plataforma.

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“El deporte es mucho más que una plataforma de patrocinio. Es una oportunidad para conectar con nuestros clientes y promover valores que compartimos, como son la disciplina, la excelencia, la perseverancia y, definitivamente, una visión a largo plazo”, expresó Quel.

La entidad también vincula su estrategia deportiva con otras disciplinas. La ejecutiva mencionó el apoyo al fútbol infantil mediante el Scotiabank Fútbol Club, iniciativa con la que, según explicó, contribuye al desarrollo de niños y jóvenes.

Diversificar los destinos

El Ministerio de Turismo quiere que el golf contribuya a una oferta deportiva más amplia. Navarro explicó que la promoción se apoya en alianzas con el sector privado, participación en ferias internacionales especializadas, torneos y campañas en redes sociales. También identificó oportunidades en otras disciplinas, como los deportes acuáticos, el surf, el fútbol y el béisbol.

La expansión, no obstante, plantea desafíos. Navarro señaló que la mayoría de los campos de golf se encuentra en el Este y mencionó las tormentas y el sargazo entre los factores ambientales que pueden afectar la actividad. La posibilidad de ampliar la oferta a otros polos turísticos dependerá, según explicó, del desarrollo de proyectos y del trabajo conjunto con el sector privado.

La apuesta, por tanto, no se limita a atraer una competición internacional. Consiste en desarrollar una oferta que conecte campos de golf, alojamiento, gastronomía y otras experiencias, al tiempo que genera oportunidades comerciales para operadores, patrocinadores y proveedores locales.