Banco Popular tiene 1,600 millones de dólares financiados al sector energético, equivalentes al 16 % de su cartera total; 40 % corresponde a renovables.

Antes de financiar una planta eléctrica, un proyecto renovable o cualquier otra infraestructura energética, un banco debe determinar si el proyecto puede construirse, operar, generar los recursos necesarios para pagar la deuda y resistir los riesgos que pueden aparecer durante su ejecución.

Robinson Bou, vicepresidente ejecutivo de Negocios Empresariales y de Inversión de Banco Popular Dominicano, resumió ese análisis en cinco preguntas durante el panel “Cimientos para que la inversión eche raíces: Financiamiento e infraestructura energética”, realizado en el marco del Foro Economía & Negocios 2026, organizado por Forbes República Dominicana junto a la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD).

“Desde la perspectiva de un banco, podemos simplificar la bancabilidad de un proyecto energético en cinco preguntas”, explicó. La primera es jurídica: ¿el proyecto se puede construir y operar legalmente? Esto implica verificar permisos, licencias y autorizaciones. En proyectos de largo plazo, Bou destacó que la certeza jurídica y regulatoria resulta fundamental.

La segunda pregunta es técnica: ¿el proyecto funciona? El banco evalúa la tecnología, el diseño y quién estará a cargo de construir y operar el activo. En el caso de las energías renovables, esto incluye validar la calidad del recurso solar o eólico; en los proyectos térmicos, la disponibilidad del combustible.

La tercera pregunta se concentra en el flujo de caja: ¿el proyecto tiene capacidad suficiente para hacer frente a la deuda? Ese análisis no se limita al escenario ideal. El banco también debe determinar qué ocurriría si el proyecto se retrasa, aumentan los costos de construcción o los ingresos resultan inferiores a los previstos.

Por esa razón, Bou destacó el papel de los contratos de venta de energía a largo plazo, conocidos como PPA, porque aportan visibilidad y estabilidad a los flujos del proyecto. La cuarta pregunta es quién está detrás de la inversión. Para el banco, el promotor importa tanto por su experiencia como por su capacidad financiera y el historial que tenga ejecutando proyectos similares.

La quinta dimensión está relacionada con la capacidad de administrar los riesgos y cumplir los compromisos financieros durante el largo plazo del proyecto. “Un proyecto bancable no está libre de riesgo. El proyecto conoce su riesgo, los administra y debe demostrar la capacidad de hacerle frente a su compromiso a largo plazo”, afirmó Bou.

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Financiamiento

La magnitud de la participación bancaria en el sector energético también aparece en las cifras presentadas durante el panel. Banco Popular tiene actualmente 1,600 millones de dólares (mdd) financiados al sector energético, monto equivalente al 16 % de su cartera total. Del total, 40 % ha sido destinado a proyectos de energía renovable.

A esto se suman cerca de 400 mdd canalizados mediante su filiar Inversiones Popular, de mercado capitales mediante instrumentos de deuda y capital. Bou explicó que esta última vía incluye inversiones canalizadas a través de fondos administrados con recursos de inversionistas, principalmente institucionales, lo que permite complementar el financiamiento tradicional.

Para el ejecutivo, la posición del banco también implica una relación de largo plazo con el sector. “Nosotros somos socios estratégicos del sector y seguiremos apoyando su evolución y creciendo”, afirmó.