El Primer Barómetro de la IED revela que el costo de despido laboral, la electricidad, la falta de talento especializado, la fiscalidad, los permisos y la regulación son las principales brechas que enfrentan las empresas extranjeras en el país

República Dominicana ya hizo buena parte del trabajo difícil. Consolidó estabilidad política y macroeconómica, dispuso incentivos sectoriales, fortaleció su posicionamiento regional y elevó la captación de inversión extranjera directa hasta niveles récord. Pero si el objetivo es pasar de los 5,032 millones de dólares (mdd) recibidos en 2025 a más de 9,200 mmd en 2036, las fortalezas que han impulsado ese crecimiento podrían no ser suficientes.

El Primer Barómetro de la Inversión Extranjera Directa (IED) en República Dominicana, presentado en el marco del 40 aniversario de la Asociación Dominicana de Empresas de Inversión Extranjera (ASIEX), ofrece una radiografía de cómo perciben las empresas extranjeras el clima de negocios local e identifica los principales desafíos que, a juicio del sector, deberán abordarse para sostener el crecimiento de la inversión en los próximos años.

El estudio, presentado por Roberto Despradel, CEO de Despradel & Asociados (DASA), recoge la percepción de empresas miembros de ASIEX, cuyos ejecutivos principales respondieron la encuesta. Según explicó, participaron compañías que representan 14 países de origen, más de 11 actividades económicas, con una composición de 46% industria y 54% servicios, además de una presencia relevante de empresas exportadoras.

La lectura general del barómetro es doble. Por un lado, las empresas extranjeras mantienen expectativas favorables para 2026: 93% respondió que mantendrá o aumentará su nivel de inversión, mientras 86% prevé mantener o incrementar sus ventas, 86% espera mantener o aumentar el número de empleados y 89% anticipa sostener o elevar la generación de divisas. Por otro lado, cuando se evalúan las condiciones específicas para invertir y operar, el estudio revela una distancia entre el atractivo general del país y los costos o barreras que enfrentan las empresas para crecer.

“Yo creo que son resultados muy positivos en torno a las expectativas para 2026”, afirmó Despradel. Sin embargo, al analizar las 43 dimensiones evaluadas en ocho pilares, el economista indicó que las mayores brechas aparecen en áreas como marco operativo y legal, riesgo político e institucional, fiscalidad y administración tributaria.

Retos

El principal obstáculo señalado por las empresas fue el costo de despido laboral, particularmente asociado a la cesantía. Despradel lo definió como el punto de mayor espacio de mejora dentro del levantamiento. “El tema de las cesantías es algo que las mismas empresas de inversión extranjera representan que es un costo operativo importante”, sostuvo.

Ese hallazgo conecta directamente con uno de los debates estructurales del mercado laboral dominicano: la relación entre protección laboral, costos empresariales y competitividad. En el caso de las empresas extranjeras, el barómetro no plantea el tema como una discusión ideológica, sino como un componente del costo país que incide en decisiones de expansión, contratación y operación.

La directora ejecutiva de ProDominicana, Biviana Riveiro, también abordó este punto desde una perspectiva de competitividad. Al referirse al costo país y a las obligaciones laborales, tributarias y regulatorias, señaló que el país debe evaluar “qué tanto esto nos aleja de ser competitivos como país” para atraer más inversión, tanto internacional como local. En esa línea, planteó la necesidad de crear un comité técnico de facilitación de inversiones para proponer mejoras, simplificar trámites, estandarizar procesos críticos y atender problemas de los inversionistas.

Directora ejecutiva del Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (ProDominicana), Biviana Riveiro Disla.
Directora ejecutiva del Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (ProDominicana), Biviana Riveiro Disla.

El segundo gran reto identificado es el costo de la electricidad. Aunque el país obtiene una valoración positiva en infraestructura y logística, el barómetro distingue entre la fortaleza de aeropuertos, puertos, proveedores y procesos aduaneros, y las debilidades asociadas al servicio eléctrico. Despradel ubicó el costo de la energía entre los principales espacios de mejora señalados por las empresas.

Riveiro vinculó este desafío con la agenda de atracción de inversiones hacia sectores más sofisticados. Explicó que dentro de los lineamientos de la estrategia de inversión se contemplan medidas para levantar condiciones del servicio de electricidad y agua en zonas industriales, polos logísticos y zonas estratégicas. También señaló la importancia de comparar tarifas con otros países e identificar esquemas diferenciados para grandes usuarios.

La electricidad no aparece sola. La funcionaria incorporó el agua como otro componente crítico para industrias que requieren estándares específicos, entre ellas la biomédica y la de dispositivos médicos, uno de los rubros relevantes de exportación. En esa lectura, la infraestructura básica deja de ser únicamente un servicio operativo y pasa a ser una condición para atraer manufactura avanzada, centros de producción y sectores de mayor valor agregado.

El tercer obstáculo es la falta de trabajadores altamente calificados. Aquí el barómetro muestra una tensión particularmente interesante: las empresas valoran positivamente la capacidad de aprendizaje y adaptación del talento dominicano, pero al mismo tiempo advierten limitaciones en la formación técnico-profesional y en la disponibilidad de perfiles especializados.

Despradel destacó que la capacidad de aprendizaje y adaptación del talento dominicano recibió una valoración positiva, sin respuestas negativas. “La inversión extranjera reconoce la capacidad del dominicano en adaptarse y de talento a la fila de crecer”, explicó. Sin embargo, añadió que los retos aparecen en la calidad de la formación técnico-profesional y en la oferta de trabajadores altamente calificados.

“Si queremos movernos hacia producción de mayor nivel de valor agregado, aquí hay un espacio de mejora”, advirtió. Ese diagnóstico fue reforzado por Riveiro, quien vinculó directamente la brecha de talento con la estrategia de atracción hacia sectores como semiconductores, inteligencia artificial, industria aeronáutica, automotriz, ciencias de la vida y dispositivos médicos. “Si queremos tener una estrategia implementada de semiconductores, si queremos traer talento para generar iniciativas de inteligencia artificial o la industria aeronáutica, la industria automotriz, tenemos que preparar hoy los profesionales que van a estar trabajando en esas industrias en la próxima década”, planteó.

La vicepresidenta Raquel Peña también colocó el talento dentro de la visión de futuro del país. Afirmó que República Dominicana busca que “la economía del futuro encuentre en la República Dominicana un espacio para expandirse, pero también para desarrollarse”. Esa aspiración, sin embargo, depende de que la oferta laboral pueda acompañar la transición hacia sectores más intensivos en conocimiento.

El cuarto frente de mejora señalado por el barómetro es la fiscalidad y administración tributaria. Aunque Despradel indicó que algunos servicios de la administración tributaria fueron valorados positivamente, también explicó que dentro de esta categoría existen elementos impositivos que generan espacio de mejora. La fiscalidad aparece así como un componente de la competitividad, no únicamente como una obligación formal.

El quinto obstáculo se relaciona con los permisos, licencias y procesos administrativos. Dentro del pilar de marco operativo y legal, Despradel señaló retos en la eficiencia del sistema de resolución de disputas comerciales y en las habilidades o procesos vinculados a permisos y licencias. La existencia de trámites prolongados o poco coordinados puede afectar la capacidad de ejecutar inversiones en tiempo oportuno, especialmente en sectores donde la competencia regional por capital es más intensa.

Riveiro sostuvo que, aunque el país ha avanzado mediante la Ventanilla Única de Inversión, todavía existe potencial para mejorar. Entre las medidas propuestas mencionó un portal único de información, consulta pública sobre proyectos normativos vinculados a inversión, autorizaciones y permisos integrados, y la incorporación de trámites de sectores estratégicos a una ventanilla única con solicitudes, pagos y seguimiento.

El sexto reto está asociado a la regulación contra prácticas desleales, la corrupción y la estabilidad institucional operativa. El barómetro valoró favorablemente la estabilidad política y macroeconómica, incluso con una ausencia de respuestas negativas en esa dimensión. Sin embargo, también identificó espacios de mejora en los esfuerzos contra la corrupción y en la regulación contra prácticas no deseadas.

Medidas

El panorama luce interesante. Mientras el país es percibido como estable, las empresas demandan mayor eficiencia institucional, mejor aplicación de reglas y un marco operativo más ágil. Esto coincide con el llamado de ASIEX a fortalecer el marco jurídico e institucional para dar certeza a los inversionistas. Alejandro Peña Prieto, presidente de la entidad, planteó que el país debe aprobar una Ley de Fomento a la Inversión que sea referente regional, fortalecer la seguridad jurídica y construir una estrategia nacional con el sector privado “como socio estratégico, no como interlocutor ocasional”.

Para Riveiro, el instrumento legislativo actualmente en discusión tiene elementos positivos, pero todavía deja temas sin respuesta. Señaló que debe ser “más consultado”, porque “nadie conoce más las necesidades del sector que las empresas de inversión y las empresas que están operando en el país”.

El bloque de datos del barómetro permite dimensionar la paradoja. República Dominicana tiene expectativas positivas de inversión para 2026, con 93% de empresas dispuestas a mantener o aumentar sus inversiones, pero sus principales brechas se concentran en factores que inciden directamente en productividad y costos. Es decir, el país ya tiene atributos suficientes para atraer capital, pero la siguiente etapa exige resolver estos obstáculos que afectan la expansión de empresas instaladas y la llegada de inversiones de mayor valor agregado. La conclusión de Despradel resume el alcance del informe: el barómetro no solo confirma expectativas favorables para 2026, sino que “define una agenda clara para avanzar”.