El fairway es sólo el comienzo de una experiencia que se extiende hacia la gastronomía, el bienestar, la cultura y el estilo de vida.

En el este de República Dominicana, allí donde se levantan algunos de los enclaves más exclusivos de la región, se encuentran la dimensión más refinada del deporte y el atractivo de un litoral que alberga algunos de los campos de golf mejor clasificados del Caribe, desde Teeth of the Dog y Dye Fore, en Casa de Campo, hasta Punta Espada, en Cap Cana, Corales, en Puntacana Resort, y PGA Ocean’s 4, en Playa Nueva Romana, reconocido en 2025 como el mejor campo de golf del destino, de acuerdo con los World Golf Awards.

No por casualidad, el país es considerado el rey indiscutible del golf caribeño, y hoy también cuenta entre sus principales exponentes a jugadores de proyección internacional como Willy Pumarol.

Si bien en el campo se define el juego, la experiencia del golfista se extiende mucho más allá de la ronda. Ahora, en torno a los 18 hoyos se extiende un viaje que incorpora gastronomía, descanso, bienestar, cultura y tiempo para compartir.

La Cana Golf, en Puntacana Resort, amplía la oferta de golf del este dominicano, donde los recorridos deportivos se complementan con playas, naturaleza y servicios de hospitalidad.
La Cana Golf, en Puntacana Resort, amplía la oferta de golf del este dominicano, donde los recorridos deportivos se complementan con playas, naturaleza y servicios de hospitalidad.

Pumarol lo explica a Forbes República Dominicana desde una experiencia de más de tres décadas ligadas al golf y a los torneos alrededor del mundo: “Después de varios años de eso, aprendí que realmente lo lindo del golf y de jugar los torneos es precisamente conocer las ciudades”, dice.

Ante esa nueva realidad, algunos de los destinos turísticos más destacados de República Dominicana, sede de algunos de sus campos de golf más reconocidos, están respondiendo. Jorge Subero Medina, presidente ejecutivo de Cap Cana, explica que “el golf no existe de manera aislada; forma parte de una ciudad que tiene vida propia”, mientras que para Robert Birtel, director de Golf de Casa de Campo, esa transformación supone que el complejo sea “no sólo un lugar para jugar golf, sino también un destino para aprender, entrenar, recuperarse y experimentar plenamente el deporte”.

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Preparación

Para Pumarol, el golf empieza antes de que el sol se asome sobre las aguas del Caribe. En una semana de torneo, el primer tee time todavía pertenece a la madrugada cuando el golfista ya ha comenzado a preparar cuerpo y mente para las horas que vendrán. Su regla es clara: levantarse al menos tres horas antes de salir al campo. Ese tiempo es parte de la competencia, una antesala silenciosa en la que el desayuno, el movimiento y el calentamiento preparan cada golpe antes de que comience oficialmente la ronda: “Trato de dormir ocho horas, aunque muchas veces por los horarios de salida es complicado”, cuenta.

La preparación, sin embargo, ya no tiene que quedar confinada a la rutina del jugador. Los destinos de golf han incorporado espacios y servicios pensados para acompañar ese momento previo a la ronda, desde áreas de práctica y entrenamiento técnico hasta acondicionamiento físico y sesiones personalizadas. En Casa de Campo, el Golf Learning Center ofrece instrucción con profesionales de la PGA, análisis técnico, trabajo de putting y short game, además de sesiones adaptadas al jugador. A su alrededor se suma un Fitness Center con entrenamiento y recuperación personalizados, junto con servicios de fisioterapia.

En Cap Cana, Punta Espada complementa el recorrido con campo de práctica, instructores profesionales, caddies capacitados y tecnología aplicada a la experiencia, mientras sus programas de entrenamiento pueden ir desde clínicas hasta sesiones de preparación física y estrategia. Puntacana Resort, por su parte, mantiene en The Westin un gimnasio con áreas de fuerza y entrenamiento cardiovascular para quienes no interrumpen su acondicionamiento aun cuando están lejos de casa.

La idea que recorre estas propuestas es la misma que marca el ritmo de Pumarol durante una semana de competencia: llegar al primer golpe con el cuerpo listo y la concentración en su sitio. “El golfista de hoy no sólo busca jugar en grandes campos, sino también cuidar su cuerpo para rendir mejor y disfrutar de más días de golf”, destaca Birtel.

Tortuga Bay, en Puntacana Resort, forma parte de una oferta turística que combina alojamiento de lujo, bienestar y acceso a experiencias deportivas en el este de República Dominicana.
Tortuga Bay, en Puntacana Resort, forma parte de una oferta turística que combina alojamiento de lujo, bienestar y acceso a experiencias deportivas en el este de República Dominicana.

Recuperación

Después de varias horas sobre el campo, la exigencia cambia de naturaleza. El mismo cuerpo que antes del amanecer necesitaba activarse, ahora busca recuperarse para volver a responder al día siguiente. Para Pumarol, ese momento también forma parte de la rutina de competencia: después de revisar lo ocurrido y dedicar un tiempo a la práctica, llega la recuperación.

“Luego de ahí es recuperación para el día siguiente. Un buen almuerzo, una buena cena, puede ser una rutina de movilidad en el gimnasio para estar ready para otro día”, cuenta el ganador de la medalla de bronce en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe.

Los destinos han llevado esa necesidad al centro de su oferta. En Casa de Campo, el jugador puede complementar la jornada con tratamientos orientados a la relajación muscular y la recuperación después de la ronda, además de un circuito de hidroterapia pensado para reducir la fatiga y favorecer la recuperación tras varias horas caminando. La propuesta se extiende al gimnasio, las sesiones de movilidad, Pilates y fisioterapia.

En Puntacana Resort, The Spa ofrece terapias y masajes que pueden orientarse hacia las zonas más exigidas por el swing, entre ellas espalda, hombros, cuello, brazos y piernas.

Cap Cana incorpora el descanso y el bienestar a la experiencia de Punta Espada y al conjunto del destino, con espacios para relajarse después de los 18 hoyos, además de spas, playa y programas de entrenamiento adaptados a distintos perfiles de jugadores. “Además, la propuesta deportiva de Punta Espada se complementa con programas personalizados de entrenamiento, que incluyen desde clínicas básicas hasta sesiones avanzadas de estrategia y preparación física específica para golfistas”, apunta Subero Medina.

Willy Pumarol, golfista profesional dominicano, destaca la importancia de conocer las ciudades y descubrir nuevas experiencias como parte de los viajes que realiza para competir en torneos internacionales.
Willy Pumarol, golfista profesional dominicano, destaca la importancia de conocer las ciudades y descubrir nuevas experiencias como parte de los viajes que realiza para competir en torneos internacionales.

En el golf, la siguiente ronda empieza mucho antes de volver al tee. Para Pumarol, recuperarse no significa simplemente terminar el día, sino dejar preparado el cuerpo para empezar de nuevo.

Gastronomía

También la mesa tiene su propio ritmo durante un torneo. Para Pumarol, comer bien no significa seguir una dieta rígida, sino entender qué necesita el organismo en las proporciones adecuadas. Su alimentación diaria responde a una meta de calorías repartida entre grasas, carbohidratos y proteínas, con atención en las porciones. “Una de las cosas que más me gusta es la gastronomía, conocer restaurantes buenos de todo tipo para desayuno, almuerzo y cena”, cuenta Pumarol.

Los destinos han tenido que entender esa doble relación con la comida: puede ser parte del rendimiento, pero también de la experiencia. En Casa de Campo, explica Birtel, “la oferta culinaria está diseñada alrededor de la rutina particular de los golfistas, que suelen comenzar muy temprano y pasar varias horas en el campo”. De ahí los desayunos tempranos, las alternativas ligeras después de la ronda y los puntos de alimentos y bebidas distribuidos en los recorridos, donde las comfort stations permiten al jugador hidratarse y comer sin alterar el ritmo del juego. La propuesta se completa con alternativas vegetarianas, jugos, batidos y menús adaptables a requerimientos específicos.

En Puntacana Resort, la lógica va más allá de tener opciones disponibles. “Para este tipo de viajero, la flexibilidad es particularmente importante: poder desayunar antes de una salida temprana, comer después de cuatro o cinco horas de juego o disfrutar de una buena cena sin tener que adaptar toda su jornada a horarios rígidos”, explica Mark Fraser, gerente de Ventas Golf de Grupo Puntacana.

La gastronomía es parte de la experiencia que acompaña al golf en los destinos turísticos dominicanos, con restaurantes que ofrecen espacios para compartir y disfrutar más allá de la jornada deportiva.
La gastronomía es parte de la experiencia que acompaña al golf en los destinos turísticos dominicanos, con restaurantes que ofrecen espacios para compartir y disfrutar más allá de la jornada deportiva.

Cap Cana también incorpora la gastronomía a distintos momentos de la jornada. “El jugador puede desayunar antes de salir al campo, hacer una pausa durante la jornada o compartir después de jugar, sin tener que salir de su entorno”, señala Subero Medina. En Punta Espada, esa oferta incluye un restaurante y terraza frente al mar, Hoyo 19 Bar y Snack Bar, mientras que el destino suma más de 35 propuestas.

Por eso, en los destinos de golf, la experiencia gastronómica comienza mucho antes de sentarse a la mesa y continúa después de abandonar la última bandera.

Cultura

Hay viajes que terminan por comenzar cuando la ronda llega a su fin. Para Pumarol, conocer la ciudad a la que lo lleva un torneo se convirtió, con los años, en parte de la experiencia de competir. La enseñanza vino de su abuela, Socorro Castellanos, quien solía recibirlo con una pregunta sencilla: “Ven acá, pero ¿y qué hiciste? ¿Qué conociste?”. Al principio, no siempre tenía mucho que contarle.

Recuerda, por ejemplo, sus primeros viajes a Río de Janeiro, Brasil, cuando el torneo concentraba toda su atención y volvía sin haber conocido siquiera el Cristo Redentor o el Pan de Azúcar. Con el tiempo entendió que también había algo que descubrir fuera del campo.

La historia también explica por qué Buenos Aires y Lima ocupan un lugar especial entre sus destinos favoritos. Además del torneo, ambas ciudades le ofrecen una de las cosas que más disfruta cuando viaja: sentarse a la mesa y descubrir restaurantes. París y Río de Janeiro completan esa lista por razones distintas, ligadas a la historia, los lugares que se pueden visitar y el ambiente que existe alrededor de la competencia.

La Reserva Natural Ojos Indígenas, en Puntacana Resort, ofrece senderos y lagunas de agua dulce para quienes buscan conectar con la naturaleza más allá del campo de golf.
La Reserva Natural Ojos Indígenas, en Puntacana Resort, ofrece senderos y lagunas de agua dulce para quienes buscan conectar con la naturaleza más allá del campo de golf.

La semana pasada, en Bélgica, volvió a comprobarlo. El día antes de una ronda decisiva dedicó tiempo a conocer Waterloo, sitio de la última batalla de Napoleón Bonaparte, y visitar su museo. Allí pensó en su abuela. Al día siguiente jugó bien y consiguió avanzar a la siguiente etapa de clasificación. Pumarol no establece una relación de causa y efecto, pero sí recuerda que aquella visita le cambió por un momento el enfoque y la perspectiva con la que estaba viviendo el torneo.

No todos los destinos ofrecen esa posibilidad. Algunos campos se encuentran, dice, “en medio de la nada”, sin demasiados lugares para explorar. Por eso, cuando el golf visita una ciudad con historia, restaurantes y actividades, el viaje adquiere otra dimensión. Los destinos que viven alrededor de este deporte han respondido ampliando precisamente ese territorio que comienza cuando termina la ronda.

En Casa de Campo, esa extensión puede llevar al visitante hasta Altos de Chavón, con sus galerías, tiendas, restaurantes, museo y anfiteatro, o hacia La Marina, donde la experiencia se desplaza entre restaurantes, boutiques y actividades junto al agua.

Puntacana Resort suma otra forma de descubrimiento a través de la Reserva Ecológica Ojos Indígenas, con senderos y lagunas de agua dulce, además de actividades en el mar, mientras el Oscar de la Renta Tennis Center ofrece tenis, pádel y pickleball para quienes prefieren mantenerse activos. En Cap Cana, la oferta se abre hacia Juanillo y Api Beach, La Marina, los spas y experiencias como Scape Park y El Dorado Water Park.

El campo de golf Corales, en Puntacana Resort, es sede del Corales Punta Cana Championship, torneo del PGA Tour que contribuye a proyectar a República Dominicana en el circuito internacional de este deporte.
El campo de golf Corales, en Puntacana Resort, es sede del Corales Punta Cana Championship, torneo del PGA Tour que contribuye a proyectar a República Dominicana en el circuito internacional de este deporte.

Y cuando Pumarol viaja acompañado, esa amplitud gana relevancia. Procura que quienes lo acompañan experimenten algo propio mientras él compite.

“Cuando viajo con mi familia, busco que también tenga actividades que pueda hacer alrededor del torneo: un restaurante, un shopping mall, una buena playa, un buen gimnasio”, comenta.

La respuesta de los destinos ha sido diseñar esa experiencia paralela dentro del mismo lugar. En Casa de Campo, los acompañantes pueden pasar de Minitas Beach Club a los deportes acuáticos o las actividades ecuestres y de polo; en Puntacana Resort, la playa, las piscinas, los senderos, las bicicletas, el buceo, el kitesurfing y las instalaciones deportivas permiten construir otra agenda; y en Cap Cana, La Marina, las playas, los espacios de bienestar, los deportes y los parques amplían el día más allá del césped de competencia.

Para Fraser, la versatilidad es parte de la propuesta: “Para el viajero de alto nivel, esa independencia es muy valiosa: nadie siente que está simplemente ‘acompañando al golfista’”. Así, el viaje termina respondiendo a dos agendas que deben convivir: la del jugador que llega a competir y la de quienes llegan con él a vivir el destino. El campo puede reunirlos en un mismo lugar, pero ya no tiene que ser el único lugar donde ocurre el viaje.

El campo de golf Las Iguanas, en Cap Cana, forma parte de la oferta deportiva del destino, que integra el golf con opciones de descanso, gastronomía y actividades recreativas.
El campo de golf Las Iguanas, en Cap Cana, forma parte de la oferta deportiva del destino, que integra el golf con opciones de descanso, gastronomía y actividades recreativas.

Un mapa en expansión

República Dominicana cuenta con 26 campos de golf distribuidos en su territorio, de acuerdo con el Ministerio de Turismo, una oferta que ha contribuido a posicionar al país como uno de los principales destinos de este deporte en el Caribe. Dentro de ese mapa destaca Corales Punta Cana Championship, el único torneo dominicano perteneciente al PGA Tour. A esta oferta se suma PGA Ocean’s 4, en Playa Nueva Romana, un campo de 18 hoyos diseñado para integrarse con el paisaje costero del este del país. Juntos, estos escenarios amplían el atractivo dominicano para un viajero que llega buscando golf, pero también destino.