A medida que las pruebas genéticas y de ADN se vuelven cada vez más accesibles y aportan información sobre la localización geográfica donde se asentó la familia de una persona a lo largo de las generaciones precedentes, cada más viajeros se interesan en conocer sus raíces genealógicas, eligen como destino los lugares donde vivieron sus ancestros, según los especialistas.

Los ‘viajes genealógicos’, impulsados por el deseo de muchas personas de reconectar con sus raíces familiares son una de las principales tendencias viajeras de 2026, “pasando de ser un pasatiempo para convertirse en una peregrinación”, según una investigación sobre la evolución del sector turístico efectuada por la revista especializada Condé Nast Traveller (CNT).

La búsqueda de sus ancestros llevará a cada vez más personas a explorar nuevos rincones del mundo, según los expertos de CNT (www.cntraveler.com/story/the-biggest-travel-trends-of-2026).

En una era de saturación digital y desplazamientos interminables por internet, los viajeros buscan algo real, en vez de virtual, como por ejemplo un sentido de pertenencia que no se puede descargar ni transmitir, según explican.

“Viajar para explorar la ascendencia no es una forma de escapismo, sino de volver a casa”, concluye Carrie Honaker, escritora de CNT y una de las autoras del informe.

Tras la pista de los ancestros.

En este segmento del turismo operan compañías especializadas en investigación genealógica, genética y en registros históricos; empresas turísticas que organizan viajes, excursiones y estadías basados en la información familiar y genética de las personas; y firmas que abarcan el estudio de la ascendencia familiar y la organización de viajes a la tierra de los ancestros.

La consultora genealógica Rachel Foley, fundadora de Ancestors from Ireland (www.ancestorsfromireland.ie) señala a sus usuarios que "descubrir de dónde provienen tus antepasados te permite conocer tu lugar en la historia de Irlanda".

En Italia, el operador turístico My Bella Vita Travel (https://mybellavita.com) compone árboles genealógicos a partir de archivos gubernamentales, efectúa investigaciones ‘sobre el terreno’ en las ciudades y diseña itinerarios que permiten a los viajeros recorrer las calles que conocieron sus antepasados.

En Estados Unidos, la plataforma African Ancestry (https://africanancestry.com), se especializa en pruebas de ADN que ayudan a las personas de ascendencia africana a rastrear sus raíces ancestrales hasta un país y un grupo étnico africano actual promoviendo reencuentros y reuniones familiares profundamente emotivos.

“A medida que la genealogía se vuelve más accesible gracias a los registros digitales y las herramientas de ADN, los viajeros buscan maneras de integrar esos datos familiares abstractos en lugares y eventos históricos reales”, según declara a CNT Xavier Chambolle, creador de Tours Accolade Québec (https://toursaccolade.com), firma especializada diseñar itinerarios personalizados en Canadá.

Por su parte, el departamento de viajes de Ancestry (www.ancestry.com) firma estadounidense especializada en la investigación del ADN ancestral y reconstrucción de la historia familiar, ofrece viajes que se basan en un árbol genealógico.

La plataforma genealógica en línea MyHeritage, accesible en casi todos los países y disponible en 42 idiomas, ofrece una sencilla prueba de ADN que revela el origen étnico de una persona, dándole la posibilidad de conectarse con nuevos familiares y descubrir los grupos específicos de los cuales desciende de entre 2.114 regiones geográficas.

Esta plataforma, no se encarga de organizar ni gestionar viajes genealógicos, sino que son los usuarios de sus servicios quienes los organizan o acuden a operadores turísticos para que se los organicen, basándose en el conocimiento de su árbol genealógico genético que le aporta la prueba de ADN de MyHeritage, volcada en una base de datos (www.myheritage.es).

ADN e historia para componer el árbol genealógico.

“El proceso inicial del estudio que permite componer el árbol genealógico genético de una persona es sencillo”, señala Margaux Stelman, portavoz de MyHeritage, en entrevista con EFE.

“El usuario pide un kit de ADN en línea, lo recibe en casa y se realiza una rápida muestra de saliva con un bastoncillo bucal. Tras abrir una cuenta en MyHeritage para registrar el kit, se enviar la muestra de vuelta al laboratorio por correo”, explica Stelman.

“Nuestro laboratorio extrae el ADN, lo analiza y lo compara con una base de datos global para revelar un desglose detallado de los orígenes étnicos y conectar a la persona con sus familiares genéticos vivos en todo el mundo”, puntualiza.

Añade que “mientras que el ADN revela los orígenes étnicos, esos resultados se pueden contextualizar creando un árbol genealógico. Para empezar a elaborarlo, basta con unos pocos datos básicos, como los nombres y lugares de nacimiento de los padres o abuelos”.

Herramientas automatizadas comparan el árbol genealógico del usuario con millones de árboles de todo el mundo para encontrar líneas coincidentes, y cruzan los datos biológicos de los antepasados con 40.000 millones de documentos históricos, incluyendo censos, registros civiles, listas de pasajeros de barcos, expedientes militares y listas de inmigración, según apunta.

Stelman destaca que “la conexión se produce cuando esas coincidencias biológicas y documentales convergen. Al analizar los segmentos genéticos compartidos junto con los registros históricos digitalizados, el sistema calcula vínculos de parentesco claros que convierten una coincidencia de ADN lejana en un familiar confirmado dentro del árbol”.

Así, “los datos abstractos se transforman en una narrativa personal significativa, revelando quiénes fueron los antepasados y ofreciendo una base sólida para explorar las raíces familiares”, señala.

Información sobre el presente y el pasado familiar.

“Combinar la prueba de ADN de MyHeritage con la investigación del árbol genealógico ofrece una visión completa tanto de los orígenes generales de una persona como de las conexiones ancestrales concretas”, asegura Stelman.

Señala que este sistema permite, entre otras cosas, ubicar el linaje de una persona en regiones geográficas específicas; obtener una lista dinámica de familiares vivos en todo el mundo; medir el porcentaje de ADN compartido y los niveles de parentesco estimados; detectar apellidos ancestrales compartidos y localidades comunes; y trazar la línea de descendencia que conecta con familiares recién descubiertos.

Situando a la familia en el mapa.

Explica que para vincular el ADN con lugares concretos en un mapa, se ha puesto en marcha una investigación llamada Proyecto Poblaciones Fundadoras, que posibilitó encontrar a miles de personas en todo el mundo cuyas familias habían vivido en la misma zona local durante generaciones.

“Dado que estas familias permanecieron en un mismo lugar durante siglos, su ADN proporcionó una base genética clara para esa ubicación específica”, puntualiza.

“Al hacerse una prueba de ADN, los resultados se comparan con esta base de datos de poblaciones fundadoras. Esto permite ubicar a la persona en grupos genéticos específicos”, añade.

Así “en lugar de indicar que alguien es italiano o francés, el sistema puede acotar sus raíces a un valle concreto, a un conjunto de pueblos locales o a una comarca”, según Stelman.

Explica que “a medida que el usuario y sus coincidencias de ADN construyen árboles genealógicos e introducen datos como lugares de nacimiento, matrimonios y registros de censos, el sistema convierte esas direcciones en marcadores sobre mapas interactivos”.

“Combinar los resultados de ADN con estos registros familiares geolocalizados muestra los pueblos exactos en los que vivieron los antepasados y las rutas que siguieron al migrar por el mundo”, concluye Stelman.

Las revelaciones de un cuadro misterioso.

Raquel Cañizares, originaria de Madrid, es una de las usuarias de MyHeritage, que gracias a esta plataforma pudo descubrir una referencia material de sus ancestros, que permanecía “oculta a la vista de todos” y conecta su presente con su pasado y que ahora suele visitar y contemplar: una pintura religiosa conservada en una ermita.

Cañizares comenzó su personal ‘viaje genealógico’ visitando Trigueros del Valle, un pueblo escondido y olvidado en Valladolid (noroeste de España) donde vivió su bisabuela Lucila, la última persona de su familia que vivió en ese lugar.

Cuando empezó a investigar su familia, Raquel logró rastrear su árbol genealógico hasta 1550, investigando los documentos eclesiásticos registrados a partir de aquel año.

Gracias a la prueba de ADN y la investigación histórica realizada mediante la plataforma MyHeritage logró organizar su árbol genealógico correctamente, y ver cómo se desarrollaron las generaciones de su familia que precedieron a su bisabuela Lucila, resolviendo, a raíz de ello, el misterio de un cuadro religioso que llevaba décadas sin aclararse en Trigueros.

En la ermita de Santa María del Castillo, situada en lo alto de ese pueblo vallisoletano, colgaba una pintura religiosa, que nadie sabía a quién representaba y cuya inscripción decía: “Mónica, hija de Juan Antonio de Diego y Teresa Ramos, aquejada de una grave enfermedad, fue ofrecida por sus padres a Nuestra Señora del Castillo, por cuya intercesión sanó. Año 1788”

Al investigar a sus ancestros en el árbol genealógico genético basado en su ADN, Raquel descubrió que era descendiente directa de la niña Mónica de ese cuadro pintado al óleo sobre un lienzo: una antigua pintura devocional que los padres de la pequeña encargaron y donaron en agradecimiento por un milagro, el de haber sobrevivido a su enfermedad.

“Ese cuadro, desgastado, frágil y que apenas se conserva, es la imagen más antigua de mis antepasados. Al estar frente a él, sentí como si la fuerza de Mónica aún resonara a través de los siglos. Ella vivió porque su familia tenía fe. Porque era fuerte. Y gracias a que sobrevivió, yo estoy aquí”, señala Raquel, emocionada.

“Ese cuadro, que cuelga en la ermita de Trigueros del Valle, ya no es solo una reliquia. Es un retrato familiar. Un recordatorio de que de la debilidad puede surgir la fuerza, y de los pueblos más pequeños pueden nacer los legados más sólidos”, concluye.

Para Cañizares viajar a Trigueros del Valle es parecido a viajar en el tiempo y le permite hacerse una idea de la vida tan dura de sus antepasados, al visitar las casas cueva que se conservan en la parte baja de la ermita, una de las cuales alberga una bodega con su lagar, y que recrean cómo se vivía muchos años atrás en ese pueblo y cómo se trabajaba el vino en esa época.

Ricardo Segura.

EFE – Reportajes