La demanda de experiencias personalizadas y cocina con narrativas particulares comienzan a transformar la oferta gastronómica vinculada al turismo premium.
El crecimiento del sector gastronómico está impulsado por un consumidor que busca experiencias más personalizadas y propuestas culinarias con narrativa auténtica mientras la experiencia alrededor de la mesa empieza a pesar tanto como el destino.
De acuerdo con datos del Ministerio de Turismo, el país cuenta con 918 bares y restaurantes, de los cuales unos 280 forman parte de la oferta gastronómica promovida para atraer turistas de alto perfil.
No es para menos, pues el cambio también empieza a sentirse en el comportamiento del viajero internacional. Según explicó la chef Inés Páez Nin, mejor conocida como Chef Tita, cerca del 30% de los turistas que visitan un país buscan restaurantes reconocidos o incluidos en listas internacionales.
Ante esta realidad, la transformación del consumo premium empezó a modificar la manera en que los restaurantes diseñan sus propuestas. “Lo que busca un restaurante de lujo es una experiencia integral”, explica Lissette Olivares, vicepresidenta ejecutiva de la Asociación Dominicana de Restaurantes. Según describe, el concepto incluye iluminación, música, temperatura, cristalería, vajilla, aroma y el tipo de atención que recibe el comensal, el cual calificó como un servicio “casi ceremonial”.
Un análisis de Deloitte señala que la demanda de lujo está migrando hacia experiencias hiperpersonalizadas y servicios diseñados a medida, mientras los consumidores priorizan autenticidad y experiencias inmersivas.
Chef Tita coincide en que ese cambio se percibe cada vez más en el perfil del cliente que reciben restaurantes dominicanos orientados al fine dining. “La gente no quiere solo comer; quiere vivir una experiencia”, sostiene. Para ella, el consumidor de alto perfil busca propuestas con identidad, cultura e historia detrás de cada plato.
“Quiere conocer la historia, saber de dónde viene el producto y cuál es el impacto que genera”, afirma. Para ella, la cocina de autor comenzó a ganar terreno precisamente porque ofrece una experiencia distinta frente a propuestas más comerciales y estandarizadas. “Una cocina de autor es una cocina con personalidad”, sostiene.
Esta tendencia está modificando la oferta local. Olivares señala que República Dominicana registra una expansión de restaurantes orientados al fine dining y al consumo premium. Menciona propuestas como Bottega Fratelli, Casa Luca, Asador 21 y restaurantes enfocados en cocina internacional o de autor.
Experiencia
Chef Tita, que lidera la cocina del restaurante Aguají, sostiene que el consumidor premium está mostrando interés por productos autóctonos y por conceptos asociados a sostenibilidad y trazabilidad.
La experiencia también se extiende a elementos que antes tenían un rol secundario. Olivares menciona que algunos restaurantes ya incorporan curaduría de sales, cuchillos especializados y maridajes personalizados como parte de la experiencia del cliente.
La transformación del segmento premium también está empujando cambios dentro de la cadena de suministro gastronómica. Chef Tita asegura que el trabajo con productores locales y cooperativas agrícolas forma parte central de su propuesta culinaria.
La tendencia coincide con cambios identificados por McKinsey en el comportamiento del consumidor global. Un análisis de la firma señala que factores como salud, sostenibilidad y transparencia comenzaron a influir de manera más directa en las decisiones de consumo dentro de restaurantes.
Sin embargo, desarrollar este tipo de propuestas implica mayores costos operativos. La chef reconoce que trabajar con trazabilidad, productos locales y cocina de autor requiere más inversión y una estructura distinta frente a restaurantes de volumen.
Según explica, una experiencia gastronómica de este tipo suele partir de consumos estimados en US$170 por persona en adelante, dependiendo del menú, el maridaje y el nivel de personalización que busque el cliente.
“Es un público que entiende lo que está consumiendo”, sostiene. Aun así, aclara que sigue siendo un nicho reducido dentro del mercado gastronómico.
