Machu Picchu se une a otras regiones del mundo en la lucha contra el sobreturismo en 2026. Con su nueva estrategia, se une a otros países en el fortalecimiento de las defensas contra el número de visitantes este año.

El nuevo plan de gestión de Machu Picchu sitúa al santuario dentro de un esfuerzo global más amplio para frenar el exceso de turismo mediante impuestos, límites y normas de acceso más estrictas. En 2026, destinos desde Japón hasta España están utilizando medidas similares para protegerse contra el sobreturismo.

Hay dos formas principales en que los países o regiones gestionan el sobreturismo. Uno es utilizar impuestos turísticos que añaden un cargo adicional a las habitaciones de hotel, por ejemplo, que pueden ser protegidos por las autoridades para gestionar el sobreturismo. La otra es reducir el número de visitantes permitidos para visitar un lugar en cualquier momento. En muchos casos, trabajan simultáneamente para gestionar mejor a los turistas, a veces con planes de acción adicionales, como animarles a quedarse más tiempo y/o visitar otras zonas cercanas menos conocidas.

Estrategias de sobreturismo en Japón, 2026

Japón es un buen ejemplo de un país que ha estado combatiendo el sobreturismo en los últimos años. Según la Organización Nacional de Turismo de Japón (JNTO), Japón recibió algo más de 3,6 millones de viajeros internacionales en marzo de 2026, un aumento del 3,5% respecto a 2025.

El monte Fuji, en Japón, limita a los escaladores del Yoshida Trail a 4.000 al día y ha aumentado el cobro en 4.000 yenes, desde 1.000 yenes. Este es solo un ejemplo de cómo Japón está abordando el sobreturismo de forma más general. Los funcionarios públicos de la ciudad de Fujikawaguchiko levantaron un muro negro para intentar evitar que los turistas inundaran la ciudad para hacerse fotos frente al fondo del monte Fuji. La ciudad de Fujiyoshida canceló su festival de los cerezos en flor para aliviar las preocupaciones de los lugareños, con el objetivo de disuadir a algunos de los 200.000 visitantes anuales que acuden en esa época. La ciudad de Kioto introducirá en 2026 un impuesto de alojamiento más alto, el más alto del país, con un impuesto máximo de 10.000 yenes por noche (unos 63 dólares).

Estrategias de sobreturismo en Europa, 2026

En Europa, Edimburgo introduce un impuesto para visitantes a partir de julio de 2026, por el que los visitantes pagarán el 5% de sus impuestos sobre alojamiento hotelero además de la tarifa nocturna durante las primeras cinco noches de su estancia, siendo la primera ciudad escocesa en hacerlo.

A partir del 1 de abril de 2026, para ayudar a financiar la vivienda asequible y reducir el número de visitantes, el impuesto turístico de Barcelona se duplicará, pagando hasta 15 € por noche (aproximadamente 18 dólares).

Varias otras ciudades europeas mantendrán sus controles de visitantes. Buenos ejemplos son Venecia, que cobra una entrada de un día que varía según el horario de reserva, y Santorini, que introdujo un límite de 8.000 pasajeros diarios en cruceros.

Estrategias de sobreturismo en Machu Picchu, 2026

El gobierno peruano aprobó recientemente su plan maestro para Machu Picchu hasta 2031 para frenar el exceso de turismo en el lugar. Incluye controles más estrictos para los visitantes, circuitos definidos, prioridades de conservación y una mayor implicación comunitaria, especialmente importante dado el controvertido edificio del Aeropuerto Internacional de Chinchero cercano, previsto para 2027.

Para Hedder Quispe Puente de la Vega, fundador del operador turístico con sede en Cusco Machu Travel Perú, que opera exclusivamente con pequeños grupos de seis a ocho viajeros, el plan es una evolución necesaria y la clave temporal, afirmando como resultado: "Machu Picchu se vivirá de una manera más organizada, menos concurrida y más significativa", protegiendo "un legado cultural y natural que pertenezca al mundo."

De forma crucial, la estrategia también apoya la diversificación del turismo más allá de Machu Picchu, animando a los viajeros a explorar el Valle Sagrado más amplio y las regiones circundantes, ayudando a distribuir los beneficios económicos mientras reduce la presión sobre el propio santuario por sobreturismo. Hedder afirma: "Este plan valida lo que los operadores responsables han estado defendiendo durante años."

Este artículo fue publicado originalmente en Forbes US