Concebido simbólicamente como un “hotel todo incluido” para especies marinas, este modelo propone una forma innovadora de preservar este ecosistema y la biodiversidad que alberga.

La economía azul deja de ser un concepto abstracto cuando se traduce en iniciativas concretas como The Reserve Resort, un proyecto de restauración de arrecifes de coral que desarrolla en el país la Fundación Dominicana de Estudios Marinos (Fundemar), en colaboración con la agencia Ogilvy y con el apoyo del sector privado.

Concebido simbólicamente como un “hotel todo incluido” para especies marinas, este modelo propone una forma innovadora de preservar este ecosistema y la biodiversidad que alberga.

El proyecto se ejecuta en el Santuario Marino Arrecifes del Sureste (SAMAR), una de las áreas protegidas más importantes del país y la segunda área protegida marina de mayor extensión, con unos 7,862.59 kilómetros cuadrados (km²), según Fundemar.

The Reserve Resort es un espacio creado para la conservación de especies marinas con diferentes grados de amenaza. Hasta ahora alberga más de 132 tipos de peces, cerca de 40 variedades de coral, alrededor de 150 delfines fotoidentificados y seis manatíes.

Sostener este proyecto requiere una inversión aproximada de un millón y medio de dólares al año, de los cuales cerca del 30% los aporta el sector privado, explica la directora ejecutiva de Fundemar, Rita Sellares, quien a la vez destaca la necesidad de seguir captando recursos para garantizar su continuidad y ampliar su alcance.

Rita Sellares es experta en Ciencias Marinas, amante del mar. Desde el 2013 lidera Fundemar.

“La inversión requerida podría ser mucho más alta de la que estamos manejando ahora. La idea es que se integren más inversionistas o aumenten las inversiones”, apunta Sellares.

La iniciativa también recibe financiamiento internacional y ha implementado un mecanismo para captar donaciones, desde 10 dólares en adelante, mediante “reservas simbólicas” que pueden realizarse a través de la página web del proyecto.

Los recursos provenientes de las donaciones se destinan a acciones de conservación, incluyendo la reproducción sexual asistida de corales, el mantenimiento de viveros y el monitoreo constante de la biodiversidad marina en la región.

Fotos cortesía de Fundemar.

“Estamos desarrollando toda una estrategia de créditos de biodiversidad”, señala Sellares.

Potencial económico

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estima, en su publicación Economías azules y soluciones basadas en la naturaleza (2024), que el valor de los ecosistemas de carbono azul —como los manglares, los arrecifes de coral y los pastos marinos— supera los 190,000 millones de dólares anuales.

En el país se calcula que cerca de un tercio del gasto turístico está vinculado a estos ecosistemas, que además evitan alrededor de 96 millones de dólares al año en daños por erosión e inundaciones, según registros de Fundemar.

Sellares destaca que en República Dominicana numerosas empresas y comunidades dependen de los arrecifes, cuyo aporte se refleja en actividades como la pesca, el buceo y otros servicios asociados a la industria turística, uno de los principales pilares de la economía nacional.

De ahí la importancia, sostiene, de invertir en la conservación y recuperación de los arrecifes de coral. “Nosotros, como isla, somos completamente dependientes del arrecife coralino. Ese es el mayor valor que tenemos”, enfatiza.

El Plan de Manejo del Santuario Marino Arrecifes del Sureste (SAMAR) 2024-2034, del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, establece que la conservación de los arrecifes coralinos es fundamental para la continuidad del desarrollo de todos los sectores productivos, especialmente el turismo.

Riesgo

A pesar de sus aportes a la economía y al medioambiente, los arrecifes de coral se encuentran en riesgo crítico. El informe Estado y tendencias de los arrecifes de coral del Caribe: 1970-2024, de la Red Global de Monitoreo de Arrecifes de Coral (GCRMN), establece que la cobertura de coral pétreo disminuyó 48% entre 1980 y 2024 en esta región, que alberga 24,230 km² de ecosistemas coralinos, equivalentes al 9.7% de la extensión mundial.

En el ámbito nacional la cobertura coralina ha disminuido drásticamente. Más del 70 % ha muerto, según un monitoreo realizado por Fundemar.

“Los arrecifes de coral están entre los ecosistemas más vulnerables del planeta a las presiones antropogénicas, incluyendo amenazas globales derivadas del cambio climático y la acidificación oceánica, así como los impactos locales de la contaminación terrestre, como la entrada de nutrientes y sedimentos de la agricultura, la contaminación marina, la sobrepesca y prácticas pesqueras destructivas”, indica el reporte.

Ante esta realidad, es necesario fortalecer e implementar marcos globales, regionales y nacionales, plantea esta red global compuesta por científicos, gestores y organizaciones que monitorean el estado de los arrecifes de coral en todo el mundo.