Mientras en buena parte de América Latina predomina la reinversión de utilidades, en República Dominicana los nuevos aportes de capital siguen siendo el principal componente de la inversión extranjera directa.

A veces los bancos centrales ofrecen señales que no están en los grandes titulares, sino escondidas entre las noticias que, por la inmediatez, parecen más obvias. Una de ellas apareció en la más reciente información sobre inversión extranjera directa: de los recursos que ingresaron al país durante el primer semestre, cerca de dos terceras partes correspondieron a nuevos aportes de capital.

Es un dato que podría pasar desapercibido, pero que cambia la lectura de la historia.  Al comparar ese dato con las cifras de América Latina, aparece un patrón distinto: mientras buena parte de la región depende cada vez más de la reinversión de utilidades, en República Dominicana siguen predominando los nuevos aportes de capital.

Los datos preliminares del Banco Central de la República Dominicana (BCRD) correspondientes al primer semestre de 2026 muestran precisamente esa diferencia. De los 3,276.5 millones de dólares (mdd) recibidos por concepto de IED entre enero y junio, 2,194.6 mdd correspondieron a nuevos aportes de capital realizados por inversionistas extranjeros. Solo entre abril y junio ingresaron 1,604.6 mdd bajo este componente.

Las cifras históricas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) muestran que esa composición no responde al patrón predominante en la región. De hecho, indican que la mayor parte de los principales receptores de inversión extranjera ha pasado a depender de la reinversión de utilidades, mientras que República Dominicana mantiene un predominio del ingreso de capital fresco.

La diferencia no es menor. La IED se compone de tres elementos: aportes de capital, reinversión de utilidades y préstamos entre empresas relacionadas. Los aportes de capital corresponden a nuevos recursos que ingresan al país para financiar inversiones, adquisiciones o ampliaciones. La reinversión de utilidades, en cambio, refleja las ganancias que empresas extranjeras deciden mantener dentro del país en lugar de repatriarlas. Ambos componentes forman parte de la inversión extranjera, pero muestran etapas distintas del proceso de inversión.

Para Alejandro Grisanti, director y socio fundador de Ecoanalítica, esa composición ofrece una señal sobre el momento que atraviesa la economía dominicana. "La composición de la IED aporta una señal relevante sobre la calidad y la etapa del ciclo de inversión en la que se encuentra la República Dominicana", explica.

El economista destaca que en 2025 los aportes de capital representaron el 60.2% de la IED recibida, equivalente a 3,030 mdd, una tendencia que se mantuvo durante 2026. "Esto refleja que el país se encuentra en una etapa distinta del ciclo de inversión", sostiene. Los registros históricos de la CEPAL respaldan esa evolución.

República Dominicana

Hace diez años, el perfil de la inversión extranjera dominicana era mucho más equilibrado. En 2015, los nuevos aportes de capital sumaban 995 mdd, mientras que la reinversión de utilidades alcanzaba 1,192 mdd, por lo que las ganancias reinvertidas representaban el principal componente de la IED.

Antes de la pandemia, en 2019, el panorama comenzó a cambiar. Los aportes de capital crecieron hasta 1,583 mdd, superando por primera vez de forma clara a la reinversión de utilidades, que se situó en 1,213 mdd.

Desde entonces, la brecha se amplió. Desde 2022, los nuevos aportes de capital se han mantenido por encima de la reinversión de utilidades. En ese período, oscilaron entre 2,401 y 3,029 mdd, mientras la reinversión se ubicó entre 1,389 y 1,946 mdd. En una década, los nuevos aportes prácticamente se triplicaron y pasaron de representar un componente secundario a convertirse en el principal motor de la inversión extranjera.

Para Grisanti, esta evolución sugiere que el país ha continuado ampliando su stock de inversión extranjera mediante la incorporación de nuevos proyectos, un proceso favorecido por la estabilidad macroeconómica, el crecimiento económico en un entorno internacional adverso y las políticas de atracción de inversiones, entre ellas el fortalecimiento del régimen de zonas francas.

El economista recuerda que en 2010 República Dominicana captaba menos del 1% de los aportes de capital dirigidos a América Latina y el Caribe, mientras Brasil, Chile y Colombia concentraban entre 5% y 6%, y México alrededor del 20%. Desde 2017, añade, los aportes de capital han superado de forma sistemática la reinversión de utilidades dentro de la IED recibida por el país.

La trayectoria dominicana contrasta con la observada en varios de los principales receptores de inversión extranjera de la región, donde durante la última década la reinversión de utilidades pasó a ocupar un papel cada vez más relevante.

Participación de los nuevos aportes de capital en la IED (Aportes + Reinversión) – 2025

PaísAportes de capital (MDD)Reinversión (MDD)Total (MDD)% aportes% reinversión
República Dominicana3,0291,9464,97560.9%39.1%
Brasil36,97225,39562,36759.3%40.7%
Colombia5,4085,11210,52051.4%48.6%
Chile5,2328,55213,78438.0%62.0%
México7,31927,64934,96820.9%79.1%
Costa Rica8954,3285,22317.1%82.9%
Guatemala651,6351,7003.8%96.2%
Comparación entre los aportes de capital y la reinversión de utilidades como componentes de la inversión extranjera directa. República Dominicana registra una de las mayores participaciones de capital nuevo entre los países analizados.

México

México muestra una evolución distinta. En 2015 recibió 13,450 mdd en nuevos aportes de capital y 11,955 mdd en reinversión de utilidades, una composición relativamente equilibrada. Antes de la pandemia, en 2019, la reinversión ya había tomado la delantera, con 18,179 mdd, frente a 13,572 mdd en aportes de capital.

La diferencia se amplió después de 2020. En 2025, mientras los nuevos aportes descendieron a 7,319 mdd, la reinversión alcanzó 27,649 mdd, casi cuatro veces más. La mayor parte de la inversión extranjera que recibe hoy México proviene de empresas que ya operaban en el país.

Costa Rica

En Costa Rica también se modificó la composición de su inversión extranjera. En 2015 los aportes de capital alcanzaban 1,180 mdd, prácticamente al mismo nivel que la reinversión de utilidades (1,110 mdd). Ya en 2019, la reinversión ya superaba ampliamente a los nuevos aportes (1,638 mdd frente a 507 mdd). Para 2025 la diferencia era aún mayor: 4,328 mdd en utilidades reinvertidas frente a 895 mdd en aportes de capital.

Colombia

En Colombia, la composición de la inversión extranjera también evolucionó durante la última década. En 2015 el país recibió 7,423 mdd en nuevos aportes de capital y 2,191 mdd en reinversión de utilidades, con un claro predominio del capital fresco.

Previo a la crisis sanitaria esa tendencia todavía se mantenía. En 2019 los aportes alcanzaban 7,285 mdd, mientras que la reinversión sumaba 4,293 mdd. Sin embargo, durante los últimos años ambos componentes comenzaron a converger. En 2025 los aportes de capital totalizaron 5,408 mdd, prácticamente el mismo nivel que la reinversión de utilidades, que alcanzó 5,112 mdd, mostrando una estructura mucho más equilibrada que la observada en República Dominicana.

Chile

En  Chile tambiéne  modificó la composición de su inversión extranjera. Hace una década predominaban los nuevos aportes de capital. En 2015 ingresaron 6,494 mdd bajo este concepto, frente a 1,488 mdd correspondientes a reinversión de utilidades. En la antesala de la pandemia, la distancia comenzó a reducirse. En 2019 los aportes ascendían a 6,361 mdd, mientras la reinversión alcanzaba 5,372 mdd.

El cambio terminó consolidándose en los años posteriores. En 2025 la reinversión de utilidades aumentó hasta 8,552 mdd, mientras que los nuevos aportes de capital descendieron a 5,232 mdd, invirtiendo la composición observada diez años atrás.

Brasil

Brasil continúa siendo el principal receptor de inversión extranjera directa de América Latina y también uno de los países que más capital fresco atrae. En 2015 registró 49,520 mdd en nuevos aportes de capital, mientras que la reinversión de utilidades fue negativa, con -7,632 mdd.

Hacia 2019, el país seguía recibiendo una fuerte entrada de nuevos recursos, con 42,878 mdd en aportes de capital, frente a 20,753 mdd en reinversión de utilidades.

Aunque en 2025 los nuevos aportes continuaban siendo el principal componente de la IED, con 36,972 mdd, la reinversión aumentó hasta 25,395 mdd reduciendo la distancia entre ambos componentes y mostrando un mayor peso de las utilidades retenidas respecto a años anteriores.

Guatemala

Pocos países ilustran mejor el cambio regional que Guatemala. En 2015 recibió 772 mdd en nuevos aportes de capital y 714 mdd en reinversión de utilidades, prácticamente un equilibrio entre ambos componentes. Antes de la pandemia, en 2019, los aportes de capital ya se habían reducido a apenas 31 mdd, mientras que la reinversión ascendía a 899 mdd.

Para 2025 la diferencia era aún más pronunciada. Los nuevos aportes representaron apenas 65 mdd, frente a 1,635 mdd provenientes de utilidades reinvertidas, convirtiéndose este último componente en el principal origen de la inversión extranjera.

Totales de América Latina y el Caribe

AñoAportes (MDD)Reinversión (MDD)Total% aportes% reinversión
202283,77477,338161,11252.0%48.0%
202364,13982,885147,02443.6%56.4%
202459,47797,879157,35637.8%62.2%
202562,36693,143155,50940.1%59.9%
La composición de la IED en América Latina cambió a partir de 2023. La reinversión de utilidades pasó a representar la mayor parte de los flujos, desplazando a los nuevos aportes de capital.

América Latina

La tendencia también se observa a nivel regional. Según la CEPAL, en 2022 América Latina y el Caribe recibió 83,774 mdd en nuevos aportes de capital y 77,338 mdd en reinversión de utilidades. A partir de 2023 la relación se invirtió: la reinversión ascendió a 82,885 mdd, frente a 64,139 mdd en aportes de capital. En 2025 la brecha se amplió hasta 93,143 mdd en reinversión y 62,366 mdd en capital fresco.

En ese contexto, República Dominicana mantiene un comportamiento distinto. Para Grisanti, el predominio de los nuevos aportes de capital refleja una etapa diferente del ciclo de inversión, asociada a la incorporación de nuevos proyectos. A medida que ese stock madure y las empresas alcancen mayor rentabilidad, estima que la reinversión de utilidades ganará participación, como ocurrió en otras economías de la región.

Las cifras del Banco Central refuerzan esa tendencia. Durante el primer semestre de 2026, los nuevos aportes de capital sumaron 2,194.6 mdd, equivalentes a cerca del 67% de la IED recibida entre enero y junio, una proporción superior a la registrada en 2025.