Los consumidores de moda priorizan exclusividad, diseño y valor cultural sobre logos y producción masiva.

Aunque las grandes firmas internacionales mantienen presencia dentro del consumo aspiracional, el mercado premium dominicano empieza a abrir espacio para propuestas donde la creatividad, la atemporalidad y la autenticidad pesan tanto como el prestigio de una marca global.

“Las personas ya no buscan solamente lujo visible”, afirma Karina Cortorreal, fundadora de Indómita, una galería de puertas abiertas enfocada en promover moda y arte dominicanos. “Buscan una mezcla entre estatus, autenticidad, experiencia, identidad cultural y acceso exclusivo”.

De acuerdo con análisis de McKinsey, entre 2019 y 2023 el mercado global de artículos personales de lujo, incluyendo moda, marroquinería, relojes y joyería, registró una tasa de crecimiento anual compuesta de 5%, impulsada principalmente por aumentos de precios y por la expansión de grandes marcas internacionales.

Sin embargo, el mismo informe advierte que la industria enfrenta una desaceleración en 2025, mientras consumidores premium comienzan a cuestionar la promesa tradicional del lujo. Los clientes, sostiene el análisis, exigen ahora más creatividad, experiencias personalizadas y propuestas capaces de sostener una verdadera sensación de exclusividad.

“El target de lujo aprecia cada vez más la experiencia, la exclusividad y el diseño”, explica. “Se fijan más en la creatividad de la pieza, en la calidad y en que sea una edición limitada o tenga una colaboración especial que la haga irrepetible”, dice Cortorreal.

El consumidor premium ya no adquiere únicamente una prenda o accesorio, busca una narrativa alrededor de la pieza, así como una experiencia diferenciada dentro del proceso de compra. Eso es precisamente parte del concepto detrás de Indómita, donde la moda convive con arte y expresiones culturales locales. “Las personas entienden que están adquiriendo una pieza especial e irrepetible”, afirma Cortorreal. “Incluso hay un sentimiento de valor cultural detrás de la compra”.

Dentro de ese contexto, la moda dominicana también muestra señales de expansión desde el lado productivo. De acuerdo con el informe Situación de la Industria de la Moda en República Dominicana, elaborado por el Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (ProDominicana), las exportaciones de moda crecieron 10% entre los períodos 2021-2022 y 2023-2024, al pasar de 2,936 millones de dólares (mdd) a 3,217 mdd.

El informe destaca además que el sector representa 12.6% de las exportaciones nacionales y agrupa más de 470 empresas dominicanas vinculadas a la industria. Entre enero y julio de 2025, las exportaciones alcanzaron 862 mdd.

A nivel global, el comercio de bienes de moda pasó de 1,300 mdd en 2016 a 1,780 mdd en 2024, mientras proyecciones de FashionUnited estiman que el movimiento comercial de la industria rondó los 2,000 mdd en 2025.

Pero el crecimiento también trajo tensiones dentro de la propia industria del lujo. Según McKinsey, la rápida expansión de muchas marcas durante los últimos años debilitó parte de la promesa de exclusividad y artesanía que históricamente definía al segmento premium. El aumento de precios comenzó a encontrar resistencia en consumidores que ahora esperan mucho más que reconocimiento de marca.

La atemporalidad también se está conviertiendo en parte importante del consumo premium. Cortorreal asegura que piezas versátiles y capaces de mantenerse vigentes más allá de temporadas rápidas generan cada vez más atracción entre consumidores de lujo.

Ese concepto de “lujo inteligente” también redefine cómo se percibe el valor dentro de la moda premium. La exclusividad ya no depende únicamente del precio. En muchos casos, se construye desde la poca producción, la historia detrás de la pieza y la posibilidad de poseer algo que difícilmente se repetirá.

En paralelo, la experiencia alrededor de la compra adquiere un peso cada vez mayor. Los consumidores premium esperan que las marcas les ofrezcan atención personalizada, contexto cultural y una conexión emocional con el producto que adquieren.