Desde sustituir la grama convencional por vegetación nativa que requiere menos riego hasta producir agua dentro de un hotel y convertir residuos orgánicos en energía, la sostenibilidad turística se expresa en decisiones que afectan tanto la operación como la conservación del destino.

En un hotel, la sostenibilidad puede comenzar por algo tan cotidiano como el jardín. Elegir una cobertura vegetal nativa en lugar de una grama que necesita más riego modifica la forma en que se administra el agua y, al mismo tiempo, puede favorecer la biodiversidad local. Es una decisión de paisajismo, pero también una forma de llevar los criterios ambientales a la operación turística.

Ese cambio ya empieza a reflejarse en las decisiones de mantenimiento de algunos complejos vinculados al trabajo de la Fundación Eco-Bahia. Alex Matas, director de la organización en República Dominicana, explica que el uso de especies nativas no responde únicamente a recuperar la flora de la isla: algunas requieren menos agua y pueden reducir las necesidades de mantenimiento. Según relata, los propios equipos hoteleros comienzan a solicitar alternativas vegetales que les permitan disminuir el riego.

“Ellos ya están empezando a pensar en eso porque también ven que les trae un beneficio a nivel de recursos. Se está haciendo un trabajo, por ejemplo, en sustituir lo que era la típica grama que todavía queda en algunos espacios por otras zonas de cobertura que son de la isla y que quizá necesitan menos riego”, explica Matas.

Dicha lógica de aprovechar mejor los recursos aparece dentro de Cayo Levantado Resort, en Samaná, aunque mediante otros procesos. Erasmo Felix López, arquitecto sensorial del establecimiento, explica que el hotel produce su propia agua, tanto natural como con gas, y fabrica el hielo que utiliza, en lugar de adquirir estos insumos a proveedores externos.

La sostenibilidad turística también depende de la energía que abastece a los hoteles y de cómo se transforma su matriz de generación. En esa dirección se inscribe CEPM Zero, una iniciativa de CEPM que busca alcanzar la carbono neutralidad de su matriz energética para 2030 mediante fuentes renovables, como la solar, eólica e hidráulica de bombeo, además del hidrógeno verde y tecnologías de almacenamiento.  

Esta iniciativa busca avanzar hacia un suministro energético que reduzca la dependencia de los combustibles fósiles y contribuya a disminuir las emisiones asociadas a la actividad turística.

De acuerdo con el informe Prácticas Prometedoras, elaborado por el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la primera fase de generación solar de CEPM Zero evita unas 246,000 toneladas de CO₂ al año y permite producir 431 GWh de energía limpia anual, según los datos presentados en el documento. El informe también registra alianzas fotovoltaicas con más de 24 hoteles, a las que atribuye la prevención de 225,558 toneladas de CO₂ a lo largo de 15 años.

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De los residuos a los recursos

El aprovechamiento de los residuos orgánicos es otro ejemplo de cómo la gestión ambiental puede integrarse a la operación de un hotel. En Cayo Levantado Resort, los restos de comida de las cocinas se trasladan a un biodigestor para generar energía. La iniciativa busca dar uso a materiales que, de otro modo, terminarían desechándose.

López estima que desde la apertura del hotel, en 2023, la factura eléctrica se ha reducido alrededor de un 10%. El complejo cuenta, además, con siete paneles solares destinados a abastecer áreas comunes y espacios de alojamiento de los colaboradores.

La estrategia incluye producir dentro de las instalaciones algunos insumos necesarios para el servicio. Sobre la decisión de elaborar el agua y el hielo que utiliza el hotel, López explica que se trata de una práctica incorporada desde el inicio de las operaciones. “Cuando abrió el hotel, esa fue una de las ideas: no comprar el hielo ni comprar el agua, sino producirlos nosotros mismos”, señala. El ejemplo ilustra otra manera de integrar la sostenibilidad a la gestión hotelera: revisar qué recursos se compran, cuáles pueden producirse internamente y qué procesos pueden aprovecharse mejor.

El aprovechamiento de residuos también puede conectar distintas áreas del negocio. En Portillo, otro establecimiento turístico de la cadena hotelera, se ha comenzado a producir compost a partir de restos de alimentos del comedor para utilizarlo como fertilizante. La intención es extender esa práctica a otros complejos y convertir parte de los residuos vegetales de las cocinas en un insumo para las áreas verdes.

Cayo Levantado cuenta con dos huertos de hortalizas y un conuco cuyos productos se utilizan en la cocina del hotel y en el comedor de los colaboradores. La producción propia permite vincular el manejo de los espacios verdes con el abastecimiento alimentario, aunque no se precisó qué proporción de las necesidades del establecimiento cubren estos cultivos.

Conservar el entorno

La relación entre sostenibilidad y turismo no termina en los límites del hotel. La conservación de la flora, la fauna y las playas forma parte de las condiciones naturales que hacen atractivo un destino, por lo que las intervenciones en esos espacios también tienen relevancia para la actividad turística.

Desde la Fundación Eco-Bahia, Matas coordina iniciativas de restauración de la biodiversidad que incluyen la recuperación de especies nativas y endémicas. Desde hace aproximadamente un año y medio, la organización trabaja con el Jardín Botánico Nacional en la incorporación de plantas amenazadas en zonas de Samaná, San Pedro de Macorís y Bávaro.

Entre las especies utilizadas figuran la canelilla de Oviedo y la maga. Algunas plantas, además de contribuir a recuperar la flora local, producen frutos que favorecen la presencia de aves. La intención es que los espacios verdes de los complejos y sus alrededores reflejen mejor la biodiversidad de la isla, en lugar de depender exclusivamente de especies ornamentales introducidas.

Para Matas, esa labor no debería limitarse a los terrenos hoteleros. La restauración también debe considerar los espacios circundantes, donde la vegetación y la fauna mantienen conexiones que van más allá de los límites de una propiedad.

“De nada sirve trabajar solo en el hotel si afuera, alrededor del hotel, es un desastre. Al final, las plantas también tienen conectividad: las aves, el viento… Lo que sembremos allí, de alguna manera, acaba siendo polinizado y transferido a las áreas aledañas, y viceversa”, explica.

Proteger las playas y medir los resultados

La conservación de las playas constituye otro frente de trabajo. Uno de los principales programas de Eco-Bahia es el monitoreo y la protección de tortugas marinas. En Cayo Levantado, donde no se reportaban anidamientos desde hacía aproximadamente dos décadas, la fundación intensificó el seguimiento hace dos años y volvió a detectar la llegada de tortugas. Durante el año pasado registró seis nidos en la zona.

Matas explica que la degradación de los arrecifes de coral puede debilitar la barrera natural que protege las costas y contribuir a la erosión de las playas. Como parte de la respuesta, la fundación trabaja en la restauración de dunas costeras mediante plantas herbáceas y rastreras que ayudan a retener la arena y mantener espacios adecuados para la anidación.

El monitoreo se extiende a diferentes playas de Samaná, unos 15 kilómetros de costa en Bávaro y zonas de San Pedro de Macorís. Para evaluar los programas, la organización sigue indicadores como el número de nidos por especie, los huevos protegidos y el éxito de eclosión.

La educación ambiental complementa estas intervenciones mediante actividades con escuelas, comunidades y colaboradores del sector turístico. El objetivo es que la conservación no dependa únicamente de acciones puntuales, sino que forme parte de una relación más amplia entre los establecimientos y su entorno.

Son acciones distintas, pero muestran que la sostenibilidad también se juega en la forma en que funciona un hotel y en cómo se relaciona con su entorno. El reto está en mantener esas prácticas y conocer mejor sus resultados, tanto para el negocio como para los recursos naturales de los que depende el turismo.