Una nueva generación de gimnasios dirigidos a ejecutivos y consumidores de alto perfil redefine el entrenamiento fitness en el país.

Consumidores de alto perfil están eligiendo espacios de entrenamiento donde la exclusividad, el tiempo y la salud física tienen el mismo peso que el lujo tradicional. La búsqueda se enfoca en longevidad y experiencias adaptadas a sus necesidades.

Ese cambio ocurre en paralelo con el crecimiento global de la industria fitness. De acuerdo con el Informe Global HFA 2025, las membresías en gimnasios alcanzaron máximos históricos en 2024, con un crecimiento interanual de 6%, mientras los ingresos globales del sector aumentaron un promedio de 8%. El estudio también señala que el número de gimnasios creció cerca de 4% y que el 91% de los operadores espera mayores ingresos durante 2025.

A la oferta de cadenas masivas o modelos tradicionales se suman estudios boutique y gimnasios personalizados orientados a consumidores de élite donde el servicio funciona bajo esquemas casi privados.

“Hoy el cliente premium no quiere perder tiempo”, explica Raquel González, fundadora y CEO de 4Xercise y coach en nutrición y salud certificada por Harvard Medical School. González dirige un gimnasio boutique ubicado en el centro financiero de Santo Domingo, bajo un formato one on one, donde cada cliente se ejercita exclusivamente con un entrenador.

“Lo que vemos ahora es que el empresario busca llegar, encontrar su rutina lista y volver rápido a su labor”, afirma.

De hecho, la experiencia alrededor del entrenamiento comenzó a adquirir un peso similar al propio ejercicio. Parqueo privado, acceso controlado, espacios sin aglomeraciones, servicio personalizado, áreas para desayunar o almorzar y recuperación muscular forman parte de la propuesta de ese tipo de gimnasios boutique.

“Desde que el cliente entra al parqueo ya siente que pertenece al espacio”, sostiene González. Según explica, muchos consumidores valoran precisamente la posibilidad de evitar filas, esperas o gimnasios saturados. “No quieren estar chocando con gente ni esperando máquinas”, agrega.

La ubicación también empezó a convertirse en parte central del negocio. Los consumidores premium, ejecutivos y clientes de alto perfil priorizan espacios céntricos, privados y altamente funcionales. “Las torres influyen muchísimo porque esas personas pueden entrenar antes o después del trabajo sin desplazarse lejos”, explica.

Sin embargo, el cambio más visible aparece en la manera en que evolucionó el concepto de entrenamiento premium. En la actualidad, si bien disciplinas como yoga, pilates o clases grupales dominan parte del discurso wellness, para clientes de élite, según González, el entrenamiento de fuerza ocupa un rol central dentro del consumo de bienestar.

“La masa muscular es lo que te da longevidad y salud”, afirma. Según explica, muchos clientes llegan referidos incluso por médicos debido a problemas de rodillas, hombros o pérdida de movilidad. El objetivo ya no es únicamente estético. “Quieren trabajar fortalezas para debilidades”, resume.

La tendencia coincide con cambios globales en el consumo wellness. Estudios internacionales comenzaron a identificar un interés creciente por prácticas relacionadas con envejecimiento saludable, fuerza física y bienestar funcional. González sostiene que eso ya se refleja en República Dominicana, especialmente entre consumidores mayores de 35 años.

“A partir de los 35 o 38 años las mujeres empiezan a perder masa muscular”, explica. En ese contexto, asegura que los entrenamientos de fuerza comenzaron a ganar relevancia no solo por apariencia física, sino por salud metabólica y prevención de enfermedades asociadas al envejecimiento.

Ese nivel de personalización también tiene un costo mayor frente a gimnasios tradicionales. De acuerdo con González, las membresías en este tipo de espacios pueden oscilar entre 400 y 500 dólares mensuales, dependiendo de la cantidad de sesiones por semana.

Aun así, la disposición a pagar continúa creciendo dentro del segmento premium. El mismo informe de HFA señala que la expansión del sector ocurre tanto en gimnasios económicos como en estudios boutique y operadores de alta gama. “Cada vez más personas consideran el ejercicio físico como algo esencial, no opcional”, afirma Liz Clark, presidenta y CEO de HFA, citada en el informe.