Mientras el metal impulsa las recaudaciones tributarias y las exportaciones del país, América Latina consolida su posición como una de las principales regiones productoras del mundo, con un volumen que supera al de Estados Unidos.
El oro de República Dominicana ha sido, por años, una joya oculta de enorme valor económico y fiscal. Es una de esas pocas riquezas que han acompañado la historia del país desde sus orígenes, mucho antes de que sus playas, el turismo o los servicios moldearan su identidad productiva. Siglos después de su descubrimiento, el metal sigue aquí. Ya no como símbolo de conquista, sino como uno de los principales soportes de las finanzas públicas y del sector exportador. Sin embargo, ese protagonismo económico pocas veces se refleja en la percepción de la sociedad, donde la minería aurífera continúa generando más debate que reconocimiento.
Quizá resulte entendible. Pocos recursos naturales han despertado, al mismo tiempo, tantas expectativas como interrogantes. Es como si el peso de su propia historia siguiera condicionando la forma en que el país observa al oro.
Aun así, las cifras cuentan otra historia. Solo en 2025, el impuesto a la minería alcanzó RD$40,068.6 millones, muy por encima de la proyección inicial de RD$30,000 millones. El resultado convirtió al sector en el mayor crecimiento absoluto dentro de los ingresos tributarios y contribuyó a que la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) superara su meta anual de recaudación. En 2026 el panorama no luce distinto. Entre enero y mayo, el impuesto a la minería generó RD$20,266.8 millones, equivalente a un incremento absoluto de RD$8,835.2 millones respecto al mismo período de 2025. Las autoridades atribuyeron ese crecimiento al comportamiento del precio del oro y a una mayor eficiencia operativa.
Pero más allá del impacto sobre las finanzas públicas, surge una pregunta que pocas veces forma parte de la conversación: ¿cuánto oro produce realmente República Dominicana? Y, sobre todo, ¿cómo se compara con los grandes productores de América Latina y con Estados Unidos?
Producción nacional
De acuerdo con los resultados financieros de Barrick correspondientes a 2025, la principal operación aurífera de República Dominicana, ubicada en la provincia Sánchez Ramírez, se produjeron 632,000 onzas de oro, equivalentes a aproximadamente 19.7 toneladas métricas. La producción representó cerca de 20,000 kilogramos del metal y aportó alrededor del 11.5% de las 5.48 millones de onzas producidas por la compañía a nivel mundial durante ese año.
En términos atribuibles, la operación generó 379,000 onzas de un total corporativo de 3.26 millones, mientras que las ventas ascendieron a 383,000 onzas, también alrededor del 11.5% del volumen comercializado por la minera.
La operación también mantuvo costos por debajo del promedio corporativo. Durante 2025, el costo de ventas se situó en US$1,608 por onza, frente a un promedio global de US$1,698. El costo total en efectivo alcanzó US$1,034 por onza, mientras que el costo todo incluido de sostenimiento (AISC) fue de US$1,412, ambos inferiores a los registrados por la compañía en el conjunto de sus operaciones.
Pero más allá de la producción, el peso del oro también se muestra en el comercio exterior dominicano. Los registros del Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (ProDominicana) indican que el metal se posicionó en 2025 como el principal impulsor del crecimiento de las exportaciones nacionales, en un contexto marcado por el aumento de su cotización en los mercados internacionales.
De acuerdo con estadísticas de, elaboradas a partir de información de la Dirección General de Aduanas (DGA), las exportaciones de oro en bruto alcanzaron un valor de US$2,383.2 millones en 2025. Frente a 2024, el metal registró un incremento absoluto de US$911.4 millones, por encima de productos como cacao en grano, tabaco, cigarrillos, barras de hierro y aceites ligeros.
En términos de volumen bruto de exportación aduanera (que registra el peso de la barra dorada antes de su refinamiento final en el extranjero, incluyendo plata y otros componentes metálicos), el país reportó la salida de 180.4 toneladas. Ese volumen representó un crecimiento interanual de 169.3% y tuvo como principales destinos Estados Unidos (110.1 toneladas), India (46.9), Canadá (20.7), Suiza (2.7) e Italia (0.1).
El ritmo continuó durante los primeros cinco meses de 2026. Entre enero y mayo, el oro volvió a liderar el crecimiento absoluto de las exportaciones nacionales, con un incremento de US$547.5 millones, mientras que el sector de metales preciosos registró un aumento de US$458 millones, según ProDominicana.
Aunque estas cifras confirman la importancia del oro para la economía dominicana, la producción nacional en realidad luce modesta frente a los grandes productores de la región. Es ahí donde América Latina revela otra realidad: considerada en conjunto, produce más oro que Estados Unidos.
Una potencia regional
Aunque las casi 20 toneladas producidas en República Dominicana representan un volumen significativo para la economía nacional, el mapa aurífero latinoamericano continúa liderado por economías de mayor escala.
De acuerdo con el Mineral Commodity Summaries 2026 del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), México produjo 140 toneladas de oro durante 2025, Perú alcanzó 110 toneladas y Brasil registró 80 toneladas. En conjunto, esos tres países extrajeron 330 toneladas, más del doble de las 160 toneladas producidas por Estados Unidos en el mismo período.
A nivel global, China encabezó la producción con 380 toneladas, seguida por Rusia (310), Australia (280) y Canadá (200). Estados Unidos ocupó el quinto lugar con 160 toneladas, mientras que República Dominicana aportó cerca de 19.7 toneladas a través de su principal operación minera.
Producir no es lo mismo que acumular
La fortaleza de América Latina como región productora también deja al descubierto otra realidad del mercado aurífero: producir oro no es lo mismo que conservarlo. Mientras países como México, Perú, Brasil y República Dominicana extraen parte importante del metal que abastece al mercado internacional, Estados Unidos mantiene una posición dominante en términos de reservas oficiales, uno de los principales indicadores de respaldo financiero de un país.
De acuerdo con datos del Banco Mundial, aunque Estados Unidos produjo 160 toneladas de oro durante 2025, sus reservas oficiales están valoradas en US$1.39 billones, una cifra muy superior a la de cualquier economía latinoamericana. Brasil, que lidera la región en este indicador, registra reservas por US$358,513 millones; seguido de México (US$256,179 millones), Perú (US$90,394 millones), Colombia (US$65,806 millones), Chile (US$49,450 millones) y República Dominicana (US$14,779 millones).
En otras palabras, mientras América Latina continúa consolidándose como uno de los grandes territorios productores del mundo, el verdadero poder del oro sigue midiéndose en dos dimensiones distintas: la capacidad para extraerlo y la capacidad para conservarlo. República Dominicana, aunque todavía lejos de los gigantes regionales en volumen, ha logrado convertir ese recurso en uno de los principales motores de sus exportaciones y de sus ingresos fiscales.
