Nuevas preferencias del consumidor de bebidas espirituosas empujan a los productores de ron y Whisky a elevar el nivel de la calidad de sus propuestas.
En lugar de crecer únicamente por volumen, el sector del ron empieza a registrar un aumento sostenido en el valor de los productos consumidos. De hecho, en los últimos cinco años, el mercado ha comenzado a experimentar una transformación estructural. Se trata de una transición progresiva hacia destilados de mayor gama que priorizan calidad, origen y experiencia de consumo por encima del consumo masivo.
Esta evolución responde a una tendencia global conocida como “premiumización selectiva”, un fenómeno que describe la preferencia creciente por productos de mayor valor percibido, incluso cuando el volumen total de consumo no necesariamente aumenta. Bajo esta lógica, el consumidor opta por beber menos, pero con mayor sofisticación, privilegiando atributos como el añejamiento, la procedencia y el ritual que acompaña cada copa.
Según explica Dayra Acosta, Head Comercial & Trademarketing de Pernod Ricard, el consumidor ha comenzado a redefinir la forma en que se relaciona con las bebidas espirituosas. Sostiene que este fenómeno también se refleja en el mercado dominicano, donde el crecimiento en valor del segmento premium avanza incluso en contextos de volúmenes moderados. “El consumidor local actual busca una recompensa sensorial y una experiencia”, explica.
Desde la perspectiva del sector productor, este cambio también se traduce en un proceso de sofisticación del paladar. Karina Gómez, gerente global de Comunicación y Eventos de Ron Barceló, señala que el valor dentro de las categorías premium se ha construido a partir de una evolución gradual en la percepción del consumidor.
“Para un consumidor sofisticado, tradicionalmente vinculado a categorías como el whisky escocés o el cognac, el valor del ron se ha construido a través de un proceso sostenido de premiumización de la categoría”, explica.
Ese proceso, añade, se ha apoyado en innovación en mezclas, técnicas de añejamiento y perfiles sensoriales más complejos, elementos que han contribuido a posicionar al ron dentro del universo de los destilados de alta gama.
Perfil del consumidor
La convergencia entre tendencias globales y dinámicas locales ha dado lugar a un consumidor distinto al de hace apenas cinco años. De acuerdo con Acosta, el comprador dominicano de bebidas premium se caracteriza hoy por un enfoque más consciente y exploratorio.
“El consumidor dominicano ha evolucionado hacia un perfil centrado en la experiencia y la relevancia de la ocasión. Su decisión de compra se fundamenta en el valor percibido, priorizando el origen, el añejamiento y la exclusividad, por encima del simple estatus de marca”, señala.
Este comportamiento se expresa en prácticas de consumo que van más allá del producto. La mixología de autor, los maridajes o los espacios de marca temporales forman parte de los rituales que acompañan la experiencia.
La ejecutiva describe a este consumidor como un “explorador” que diversifica sus elecciones según el momento del día o el tipo de ocasión. “Ha roto con los hábitos rígidos del pasado”, afirma. Gómez coincide en que el valor de los destilados premium se construye cada vez más en torno a la experiencia sensorial y a la narrativa detrás del producto.
Según explica, los consumidores, especialmente en mercados internacionales, muestran interés por elementos como la historia de la marca, los procesos de producción y la autenticidad del origen. “Estos factores conectan con los valores del consumidor actual y refuerzan la percepción del ron como una categoría sofisticada”, afirma.
Diversificación de categorías
Aunque el ron mantiene un peso histórico en el mercado dominicano, la evolución del consumo también ha impulsado el crecimiento de otras categorías dentro del segmento premium. Acosta explica que el whisky ha consolidado una posición dominante en términos de valor dentro de este segmento.
“Tras una década de crecimiento ininterrumpido, el whisky no solo reafirma su presencia, sino que lidera la participación de valor dentro del segmento premium”, señala. Este avance refleja, según la ejecutiva, una sofisticación progresiva del consumidor local. De acuerdo con cifras de la Dirección General de Aduanas, el whisky concentra cerca del 59% de las importaciones de bebidas espirituosas en República Dominicana en 2025.
El tequila representa otro de los motores de crecimiento. Su expansión global ha impulsado el interés en el mercado dominicano, especialmente dentro del sector de hospitalidad y en la coctelería de alta gama. “La categoría aún posee un vasto terreno fértil para expandirse en el país”, afirma. El año pasado representó aproximadamente 14% de las importaciones de espirituosos. La ginebra, por su parte, ha mostrado un repunte desde 2023, lo que confirma una diversificación en el paladar del consumidor dominicano.
Ese cambio no implica necesariamente una competencia directa entre categorías. Acosta sostiene que el mercado premium funciona cada vez más como un portafolio de experiencias.
“El consumidor dominicano de ultra-premium puede disfrutar de un gran ron añejo en un momento y, en otro, buscar la complejidad de un whisky escocés o la elegancia de un cognac”, explica. “No se trata de elegir uno u otro, sino de un abanico de opciones que conviven en la colección del entusiasta”.
Impacto del turismo
El crecimiento del segmento premium no puede entenderse sin el papel del turismo y del sector de hospitalidad. Según Acosta, el canal Horeca (hoteles, restaurantes y bares) se ha convertido en el principal catalizador del consumo de espirituosos de alta gama. Solo en 2025 el país cerró 2025 con más de 11.6 millones de visitantes.
“Los resorts de lujo, los bares de hotel y la escena de fine dining son vitrinas críticas donde el flujo constante de viajeros de alto gasto encuentra el escenario perfecto para el consumo de categorías exclusivas”, afirma.
El turismo, explica, ha impulsado un fenómeno de “uptrading”, donde los visitantes y los consumidores locales optan por productos importados o ediciones especiales dentro de entornos de consumo sofisticados.
Ese contexto ha permitido que el mercado dominicano se alinee con tendencias internacionales, donde el lujo se vincula cada vez más con experiencias integrales.
“Hoy el crecimiento de la alta gama viaja, literalmente, en avión”, resume. Para Acosta, “el turismo de alto gasto y la expansión del sector hotelero han creado el escenario perfecto para que el mercado dominicano se alinee con los estándares internacionales”.
En ese nuevo escenario, el consumidor dominicano aparece cada vez más integrado a las tendencias internacionales de premiumización. Un perfil que, según coinciden las ejecutivas del sector, no se define por la lealtad a una sola categoría, sino por la exploración constante de nuevas experiencias dentro del universo de los destilados de lujo.
Exportaciones
De acuerdo con las estadísticas de la Dirección General de Aduanas, las exportaciones dominicanas de bebidas espirituosas alcanzaron 134.25 millones de dólares (mdd) en 2025, lo que representó un crecimiento interanual de 4.98%, equivalente a $6.37 mdd adicionales respecto al año anterior. Dentro de ese total, el ron fue el principal producto de exportación del sector, con 65.98 mdd, cifra que concentra cerca del 49% de los envíos internacionales de esta categoría.
Balanza desequilibrada
En términos de flujo comercial total, el país mantiene un saldo comercial negativo de 66.63 mdd en la categoría de ron, debido a que las importaciones de bebidas espirituosas superan a las exportaciones. A pesar de que el ron dominicano representa cerca del 50%, el resto de las exportaciones corresponde a otras bebidas espirituosas, que en conjunto sumaron 68.27 mdd, de acuerdo a datos de la Dirección General de Aduanas.
