Los fundadores de Industrias San Miguel, Jorge Añaños y Tania Alcázar de Añaños, cuentan cómo en tiempos adversos identificaron una oportunidad para construir un emporio en la industria de bebidas gaseosas.

Surgir en un entorno marcado por el terrorismo y una profunda crisis política, económica y social fue clave para que Industrias San Miguel (ISM) desarrollara la capacidad de adaptarse y superar desafíos que le han permitido convertirse en una poderosa empresa de la industria de bebidas no alcohólicas en América Latina.

Así lo relatan sus fundadores, Jorge Añaños y Tania Alcázar de Añaños, quienes recién casados emprendieron el negocio en Ayacucho, Perú.

Desde nuestros orígenes aprendimos a resistir y a adaptarnos fácilmente a las culturas. Esa base ha hecho que nos adecuemos con facilidad a los países donde vamos, sin miedo a arriesgarnos”, afirma don Jorge.

Ese espíritu de resiliencia y coraje lo trasladan a cada lugar donde llegan, incluyendo República Dominicana, donde la empresa se estableció hace 20 años en un lugar que en ese entonces carecía de servicios tan básicos como la electricidad.

“Era un lugar donde prácticamente no había nada. Yo no sé cómo es que nos hemos atrevido a hacer todo lo que hemos hecho”, dice Tania.

La trayectoria

La historia de esta familia es un ejemplo claro de que, con visión estratégica y determinación, los retos pueden transformarse en oportunidades.

En medio de la turbulencia que vivía Ayacucho durante las décadas de 1980 y 1990, esta pareja decidió invertir, una apuesta arriesgada que les permitió desarrollar y conquistar un mercado del que prácticamente se adueñaron.

Mientras las personas salían de la ciudad, donde nadie invertía, nosotros decidimos quedamos e invertir. Eso nos ha dado la resiliencia y la perseverancia para seguir siempre adelante”, afirma Jorge.

El negocio inició con la distribución de cervezas, pero pronto sus fundadores vieron una oportunidad de diversificar la oferta.

“Como repartíamos cerveza, mucha gente nos decía no tenía gaseosa y que nos podían comprar ambas bebidas. Pensamos que era una gran oportunidad y así empezamos a crear y vender otras bebidas”, cuenta Tania, quien, como ingeniera química, desempeñó un rol esencial en el diseño de la fórmula original y del envase de la emblemática Kola Real.

Recuerdan que, paradójicamente, el contexto de crisis representó una ventaja competitiva para ellos, porque al tratarse de una zona altamente riesgosa, muchos competidores no podían acceder con facilidad, ya que venían de lejos y sus productos llegaban con retraso o en cantidades limitadas. Esa escasez les dio la oportunidad de posicionarse con fuerza en el mercado local.

“Los competidores tenían miedo de mandar sus camiones porque los asaltaban. Para nosotros eso fue una oportunidad. Ante la demanda de gaseosas nos dimos cuenta que había un mercado por desarrollar y comenzamos a fabricar”, apunta Jorge.

Tania destaca que el producto que desarrollaron tuvo una gran aceptación e impacto en la población, ya que los consumidores se identificaban con la bebida por ser de origen local.

“Comenzamos a tener una demanda tremenda, nos hacían pedidos hasta con un mes de anticipación. Empezamos a vender en todas partes. Comenzamos a sacar sabores diferentes. Eso hizo que el mercado nos aceptara rápidamente”, recuerda.

Otra ventaja que les permitió ganar popularidad fue que, al ofrecer un producto de origen local, no tenían que pagar franquicias, lo que les permitía vender a un precio más bajo que sus competidores.

Expansión en la región y llegada a República Dominicana

Gracias a las ventajas competitivas y la aceptación de sus productos ISM logró crecer rápidamente e iniciar un proceso de expansión que comenzó en otras localidades de Perú y que hoy abarca siete países más.

Su llegada a República Dominicana, que ocurrió de manera fortuita tras unas vacaciones familiares, también es resultado de su capacidad para identificar oportunidades donde otros inversionistas quizá no las ven.

La empresa se estableció aquí en 2005, en Santiago Rodríguez, una provincia ubicada en una de las regiones con mayor rezago y menor desarrollo humano del país. Sin embargo, esto les brindó la oportunidad de aprovechar las facilidades tributarias ofrecidas por la Ley No. 28-01, que crea una Zona Especial de Desarrollo Fronterizo (recién aprobada en ese entonces) y que ofrece atractivos incentivos a los inversionistas con el objetivo de dinamizar la región.

Desde su llegada a territorio dominicano, Industrias San Miguel ha invertido más de 400 millones de dólares (mdd), cuenta con 10 líneas de producción con una capacidad diaria de fabricación de 7.7 millones de botellas y genera más de 3,700 empleos directos, según datos proporcionados por la compañía.

“Para nosotros es un gran orgullo contribuir a dinamizar la economía del país”, destaca Tania, quien asegura que la empresa seguirá apostando por República Dominicana, evaluando las costumbres y gustos de la gente para ofrecer productos adaptados a sus necesidades.

Legado

Jorge y Tania tienen espíritu emprendedor y, como tal, quieren servir de inspiración para quienes sueñan con convertirse en grandes empresarios. Su consejo para ellos es que trabajen con pasión, perseverancia y, sobre todo, que no se rindan ante las dificultades.

“El ejemplo que le queremos dejar a los jóvenes es de que cuando uno realmente se propone algo, aún sin mucho dinero, es capaz de lograrlo con voluntad, trabajo y paciencia”, afirma Tania.

Como parte de su legado, a través de diversas iniciativas fomentan el emprendimiento y están creando un instituto empresarial con ese fin en Perú.

“La idea es enseñar a los jóvenes a emprender, a soñar y nosotros ayudarlos a que esos sueños puedan hacerse realidad, capacitándolos e incluso incentivándoles con algún capital semilla para que empiecen sus negocios”, explica Jorge.

Transición

Desde pequeños, los hijos de Jorge y Tania han estado involucrados en la empresa, ayudando con la distribución, realizando sondeos y llevando las cuentas, por lo que el proceso de transición se ha dado de manera natural.

Jorge destaca que ellos conocen todos los protocolos de la compañía, lo cual considera fundamental para realizar las transiciones generacionales en las empresas familiares.

ISM en cifras globales

  • +1,500 millones de litros de bebidas produce cada año.
  • 7,500 colaboradores
  • 6 plantas de producción
  • 61 centros de distribución