El especialista en psicología positiva promueve que los líderes sean buenas personas que ayuden al crecimiento de sus colaboradores.

Víctor Küpers, doctorado en Humanidades, comparte sus conceptos de Psicología Positiva, una ciencia que estudia lo que hacen las personas que van por la vida con problemas, preocupaciones, pero que la afrontan con alegría, ilusión y optimismo.

Küppers, holandés que vive en Camprodon, España, visitó República Dominicana como parte del ciclo de conferencias de liderazgo Mentes Expertas, un proyecto ideado por Marina Zambrana y Pedro Cornejo.

-Su trabajo se centra en la importancia de ser una buena persona y en la actitud. ¿Cómo se traduce esta filosofía en el contexto de una empresa y por qué cree que es tan crucial para el éxito empresarial, más allá de los resultados financieros?

El valor profesional de una persona lo configuran sus conocimientos, su experiencia y su actitud, las dos primeras son muy importantes y necesarias, pero, salvo profesiones muy excepcionales, la diferencia entre las personas extraordinarias y el resto está en su actitud, en sus ganas, su carácter positivo, sus ganas de ayudar a los demás, su compromiso, su voluntad de aprender y mejorar, su empatía, su amabilidad, su humildad, etc., pero, sobre todo, en su calidad humana.

En un capitalismo salvaje como el que vivimos, necesitamos humanizar las empresas, reivindicar la importancia de la bondad, la solidaridad, la ayuda a los demás, la compasión, el altrusimo. Sería fantástico ir hacia un capitalismo más humano, en el que las personas y no solo el dinero estuvieran en el centro.

 -¿Cómo se aplica su fórmula para mejorar el rendimiento de los equipos de trabajo y la cultura corporativa?

El sentido común nos dice que personas contentas y comprometidas con una empresa trabajan mejor. La actitud que tenemos las personas es algo que damos voluntariamente. Ser creativos, dar lo mejor de nosotros, ayudar a un cliente más allá de lo normal, sonreir, ser amables, ayudar a los compañeros, eso no se puede exigir, la empresa se lo tiene que ganar, se lo tiene que merecer. Muchas veces, la actitud de un equipo es un reflejo del liderazgo que tiene. Exigir por encima de lo normal, tratar injustamente a las personas, apretarlas, estresarlas y presionarlas puede tener éxito a corto plazo, pero no se puede mantener en el tiempo.

-Cuéntenos alguna experiencia que le haya impactado al aplicar sus principios en una organización.

He visto muchas cosas que me han impactado, cosas sencillas. Un jefe que corta el suministro eléctico a una hora determinada porque quiere que sus equipos no hagan horas extra y concilien su vida personal y profesional, una empresa que sube los sueldos a las mujeres que se quedan embarazadas, un CEO que desayunaba cada semana con las nuevas incorporaciones, convenciones en las que los directivos ocupaban las últimas filas y el personal de almacén las primeras. Pequeños gestos que demuestran la cultura humana de una compañía.

-En esta época de tanta inmediatez, ¿qué tendencias le preocupan y qué sugiere para que podamos enfrentarlas sin perder el enfoque en lo verdaderamente esencial?

A los expertos en Psicología Positiva les preocupa el creciente desánimo de las personas provocado por el entorno en el que vivimos. Todo es rápido, ugente, para ya, todo es presión, estrés, cambios, problemas, preocupaciones, disgustos y eso puede con cualquiera. Tenemos que buscar espacios de reflexión diarios, 5 o 10 munituos, no necesitamos más, para dejar de correr como pollos sin cabeza, para recordar que en la vida lo más importante es que lo más importante sea lo más importante. Para aprender a decidir nuestras actitudes ante el entorno de locos en el que vivimos y no que nuestras actitudes sean un simple automatismo ante las circunstancias.

-En un mundo tan cambiante, con la IA y la automatización, ¿cómo deben los líderes inspirar y motivar a sus equipos para que no pierdan el "entusiasmo" y el enfoque en lo humano?

La respuesta a esta pregunta quizá daría para un libro, pero sin querer ser superficial, si que considero que necesitamos líderes que sean buenas personas, que su objetivo sea servir, ayudar a sus equipos, que elogien y reconozcan las cosas que se hacen bien, que escuchen, sobre todo que escuchen, que hagan sentir a sus equipos queridos, apreciados y valorados, que formen, que exigan con justicia, que hagan crecer a las personas. La tecnología está para ayudarnos a ser más eficientes, más productivos, pero los líderes no deberían olvidar que las empresas son personas, personas que trabajan para ayudar a otras personas y que la base de todo sistema productivo son las relaciones humanas.

– ¿Qué consejo le daría a un líder que se enfrente a la desmotivación o el burnout de su equipo?

Que haga autocrítica para identificar porque se llegó a esa situación y que dedique la mayor parte de su tiempo a estar en contacto con las personas de su equipo. A mi no me gustan los líderes que están gran parte de su tiempo encerrados en su despacho, a mi me gustan los que salen, pasean, hablan, preguntan y escuchan a las personas.

 -¿Qué cualidades considera esenciales en un líder hoy en día, más allá de las habilidades técnicas o de gestión?

Además de lo ya comentado anteriormente, creo que en algunos casos sería suficiente con tener líderes que no desmotiven a sus equipos. Ya no pedimos que motiven, basta con que no desmotiven a sus equipos. Los líderes deberían preguntarse si su equipo les admira. Porque el trabajo de un líder no es decir a las personas lo que tienen que hacer y después comprobar si esta hecho en tiempo y forma, eso es el ejercito. El trabajo de un líder es el de inspirar, influir, transmitir, contagiar, y eso solo puede hacerlo si le admiran. Y a un líder no se le admira por su despacho o su forma de vestir, se le admira fundamentalmente por su manera de ser, por su calidad humana.

-Usted menciona con frecuencia la importancia de "parar y pensar". En una cultura de constante urgencia, ¿cómo pueden las empresas y sus empleados integrar la reflexión en su día a día sin sentir que están perdiendo el tiempo?

Consierar que parar a pensar es perder el tiempo es como considerar que no debemos llenar el depósito de gasolina del auto porque es una pérdida de tiempo. Necesitamos parar para reflexionar, ordenar ideas, planificar, analizar donde estamos y donde queremos estar, que estamos haciendo bien y que no tan bien. Correr por correr no sirve de nada si vamos a llegar a un punto al que no querríamos llegar. Por otra parte, y a nivel personal, no buscar espacios para nosotros, para repirar, meditar, desconectar, nos conduce a estados de mal humor, estrés y ansiedad.

¿Cuál es el mensaje que desea que la gente conserve de su conferencia?

Son ideas sencillas: ser agradecidos, relativizar los problemas, centrarnos en lo que controlamos, querer a las personas que más queremos, ser buenas personas, ayudar a los demás, ser amable con todo el mundo.

Comparto ideas simples, muy simples, pero que en el fondo, cada uno de nosotros sabe que son las correctas, son las buenas, las que nos gustan, y son ideas que nos interpelan, seguramente, porque son las más coherentes con nuestra esencia como personas. Por eso nos gustan estas ideas. Y cuando uno es coherente con su esencia, uno se siente bien, que es lo que todos queremos. Mi frase favorita y con la que acabo las conferencias es de la Madre Teresa de Calcuta: “que nadie se acerque jamás a ti sin que al irse se sienta un poco mejor y más feliz”.