La creación de nuevas producciones musicales y una segunda película animada mantienen en ebullición la creatividad del compositor, cantante y arreglista dominicano Juan Luis Guerra, quien celebra más de 40 años reuniendo multitudes en sus conciertos junto a su banda 440.

La música del cantautor Juan Luis Guerra, combinación de poesía, Caribe y sofisticación, se engancha al instante en el alma de quienes la escuchan. Se vive. Se convierte en atmósfera.

De manera especial en República Dominicana y Centroamérica, sus merengues y bachatas acompañan celebraciones, viajes y brindis desde que en 1984 presentara su primer álbum titulado Soplando, grabado con un grupo de vocalistas que más tarde se conocerían como “Juan Luis Guerra y 440”.

Desde entonces, ha vendido más de 70 millones de discos, al tiempo que múltiples premios llenaban sus manos, incluidos 27 Grammy latinos, dos Grammy estadounidenses y once Premios Latin Billboard. También destacan el Gran Soberano, el galardón más representativo que en su país se otorga a los artistas dominicanos, y la Encomienda de la Real Orden de Isabel la Católica, que le concedió el gobierno de España.

Su discografía está compuesta por 20 producciones, de las que se desprenden éxitos como Ojalá que llueva café (1989), una creación de contenido social y romántico que, según valoraciones de su equipo de trabajo, representa el inicio de la consagración internacional de Juan Luis.

Bachata Rosa (1990) es su quinto álbum y un nuevo ‘parteaguas’; es reconocido como el más exitoso de su carrera desde el punto de vista comercial, al vender en ese entonces nueve millones de copias,  y erigir a su creador como uno de los reyes de la bachata que ha contribuido a que este género musical (nacido de una mezcla  de bolero con ritmos afroantillanos como el son cubano y el merengue) sea reconocido mundialmente, aportándole un toque de sofisticación con influencias de jazz y rock, para lograr un estilo único. Y donde la poética de sus canciones brilla aún más: “Eres la rosa que me da calor / Eres el sueño de mi soledad / Un letargo de azul / Un eclipse de mar…”.

Justo ese álbum contiene el tema Estrellitas y Duendes, que recientemente interpretó, para sorpresa de sus seguidores, junto al cantautor británico Sting, uno de los más grandes referentes del rock. Este dueto era un sueño deseado por el dominicano y expresado públicamente en varias ocasiones, seguido de su admiración profunda por el roquero.

Al momento de conceder esta entrevista exclusiva para Forbes, Juan Luis y su equipo celebraban que en unas de 48 horas el tema ya alcanzaba dos millones de reproducciones en las plataformas digitales.

“Sting es uno de los protagonistas de la música que tanto nos ha influido y que escuchamos a través de los años. Estamos hablando de Beatles, Police, Yes, Crosby, Stills, Nash and Young, es historia del rock y arte en su mayor expresión. Considero un privilegio esta colaboración. Que haya cantado en español unas de mis bachatas me llenan de alegría, es un gran logro para la música dominicana”, expresa el también autor de Burbujas de amor.

La conversación se da en el momento clímax del júbilo. El Juan Luis tímido y cauto para entrevistas se hace a un lado para mostrar al artista emocionado por los nuevos proyectos que mueven su inspiración.

No era la primera ocasión en la que esos dos astros brillaban juntos en una misma escena. En 2006 Juan Luis fue invitado por Sting a cantar con él en su concierto celebrado en La Romana, República Dominicana.

“Esta vez la colaboración la gestionó mi manager Amarilys Germán. Ella fue la primera en soñar y extender la invitación. Lo hizo a través del manager de Sting, Martin Kierszenbaum, quien a su vez conocía mi música y trayectoria, cosa que facilitó el dueto ¡Toda una bendición!”, cuenta.

Foto: Alejandro Núñez.

Otro de sus sueños es cantar bachata junto Paul Macarthey, confiesa entre risas.

Un deseo que no suena descabellado si viene de alguien a quien su talento le ha abierto las puertas de la creatividad más auténtica, no solo para componer, arreglar y cantar canciones, sino también, para incursionar en cine, con el filme animado Capitán Avispa.

En las pantallas de las islas del Caribe, en Estados Unidos, Brasil, Canadá y España se proyectó durante 2024 esa pieza que trabajó junto a su hijo Jean Gabriel Guerra.

“Los personajes son hermosos y la frase del Capitán una gran enseñanza para los niños en estos tiempos: ‘Fuerte y valiente, nunca miente’”, comenta sobre la película.

Fue un proceso creativo que disfrutó mucho, asegura el artista.  Le tomó cinco años concluir el score, la animación y los 41 temas que musicalizan el largometraje. Tanto le gustó que actualmente está creando un nueva película animada.

“Es un regalo hermoso poder trabajar junto a mi hijo Jean Gabriel. Es muy responsable, serio y perfeccionista en cada proyecto que realiza. Su punto de vista, como director es a través de imágenes, y el mío a través de la música, pero ambos se complementan. Tenerlo a mi lado alegra mi corazón”, comparte.

Un artista de multitudes

Cuarenta años después de pisar por primera vez un escenario, Juan Luis sigue abarrotando estadios en América, en Europa y dondequiera que se presenta, y con sus 68 años de edad tiene la energía suficiente para poner a bailar a las audiencias con sus temas La bilirrubina, El Niágara en bicicleta, Rosalía, El farolito o Visa para un sueño.

En este momento del trayecto, el artista dominicano hace un corte de caja donde una emoción prima sobre todas: “El sentimiento es siempre de agradecimiento. A pesar de los años de trayectoria, tenemos la gracia y el favor de reunir multitudes y ofrecerles un canto de amor, esperanza y alegría”, puntualiza.

A eso le agrega: “Me llama mucho la atención lo diverso que es el público que asiste a nuestros conciertos: niños, jóvenes, edad media y ancianos, todos en un mismo sentir”.

La gira Todo tiene Su Hora colgó el letrero  (2017) ‘Sold Out’ en ciudades como París, Madrid, Barcelona, Las Canarias y otras localidades, presentándose ante más de 60,000 personas en cada ciudad que visitó. Allí las entradas a sus conciertos oscilan entre 60 y 200 euros (60 y 200 dólares).

Lo mismo se repitió en Puerto Rico, varias ciudades de Estados Unidos, Panamá, Costa Rica y El Salvador. El 5 de noviembre del 2017 cerró ese recorrido ante más de 50,000 personas en Santo Domingo.

Mientras en 2024, su gira Entre mar y Palmeras, solo en ciudades españolas reunió a más de 150,000 personas, según registros de prensa, y muchos miles más en Latinoamérica, que coronaron ese capítulo como uno de los más exitosos del artista.

Entre mar y palmeras fue más que un concierto. Ese título lo ocupó primero en un documento audiovisual filmado completamente en vivo en 2021, en la paradisíaca playa de Miches, al este de República Dominicana, dirigido por su hijo Jean Gabriel, para la cadena HBO Max, y se erigió como una buena premonición para su exitosa gira posterior. 

Juan Luis Guerra comparte que la preparación para los conciertos implica varios ensayos junto a la banda, con antelación a la presentación. Regularmente, él les envía previamente el orden de las canciones. A esto le siguen los días de montaje de luces y las pruebas de sonido.

“Si algo hemos aprendido en estos 40 años de carrera es a ofrecer en cada entrega lo mejor de nosotros, lo que quiere decir que hasta que las cosas no salen como deseamos, insistimos hasta obtener el resultado que buscamos”, expresa.

Para el dominicano la innovación es un tema que hay que alimentar, y no sólo depende de la vena creativa y la musas: “Escuchar diferentes géneros musicales y a grandes compositores y arreglistas es siempre una gran escuela y estímulo para continuar innovando a través de los años”.

El arte de elevar lo cotidiano

En sus canciones, Juan Luis Guerra hace referencia a elementos cotidianos como la lluvia, la belleza de una amapola, las dificultades sociales, que se convierten en experiencias sensoriales que no solo ponen a bailar a la audiencia, también son una invitación a la reflexión y el pensamiento crítico.

Su inspiración viene de la palabra de Dios, lo afirma con convicción profunda, así como de su esposa Nora Vega, de sus hijos, sus amigos, sus perritas, de una buena comida, incluso de otros músicos y sinfonías.

“Creo que la música es un don, ¡un hermoso regalo del Señor Jesús! En cada nuevo proyecto que emprendemos lo primero que hacemos es reconocer que nuestra capacidad proviene de Él. Lo que sigue después es trabajar detalladamente con todo lo demás, composición, arreglos, letra, música, grabación, sonido, giras”, expresa con la fe cristiana que abraza desde hace más de veinte años.

También incide en su trabajo la formación académica que en principio recibió en el Conservatorio Nacional de Música de su país. Y sus estudios en Filosofía y Letras y, más adelante, su licenciatura en Composición de Jazz, de la Berklee College of Music, de Massachusetts, Estados Unidos.

El talento de este músico le otorga la capacidad de adaptarse sin perder esencia. Así lo evidencia su producción Radio Güira, con Mambo 23, que a finales de 2023 develó a un Juan Luis bailable con sabor urbano, conservando la mirada social que ha estado presente en varias de sus propuestas que ha conmovido al público.

“Queríamos hacer una canción moderna con temática social que reuniera varios estilos musicales y pudiera ser asimilada en especial por la juventud, así surge Mambo 23. Hicimos una mezcla de bachata, rap, funk, jazz y orquestación clásica”, explica el dominicano.

Bajo este crisol de posibilidades musicales, siempre aderezadas con un toque de bachata, la figura de Juan Luis Guerra y este género musical que encarna, se han convertido en un símbolo de identidad dominicana y en un puente entre el Caribe y el resto del mundo, que contribuye a un legado que trasciende lo musical.

A viva voz

-¿Cómo es su proceso creativo?

Primero compongo la canción, melodía y armonía y la grabo en algún dispositivo. Cuando estoy conforme llamo a los muchachos, Janina Rosado, co productora y pianista, Allan Leschhorn ingeniero de sonido y Edwin Sánchez y les digo: ¡vamos a trabajar! Normalmente empezamos con el arreglo primero y después termino la letra. Llamamos a los músicos al estudio y grabamos. Luego coro y voz.

-¿Cómo ha logrado mantener la cohesión de su equipo por tantos años?

Nos consideramos una familia y cada cual aporta su parte. Respeto mucho la opinión, el talento y la experiencia que cada cual tiene en su área. Casi siempre las decisiones las hacemos conjuntas. La victoria se alcanza con muchos consejeros.

-¿Existe un límite para la inspiración, tiene límites la creatividad?

 Si el don proviene de Dios la inspiración es ilimitada. Siempre me ha llamado la atención que solo con 12 notas se hayan escrito todas las sinfonías y canciones de la historia, ¡y las que faltan aún!

-¿Qué opinión tiene acerca de la Inteligencia Artificial y su impacto en la producción Artística?

Hace pocos días me enseñaron un programa de IA para orquestar una canción en cuestión de minutos. Prefiero ejercer el oficio de músico y soñar con semicorcheas.

-¿Cuál ha sido el regalo más especial que le ha dejado la música?

Dar gloria a Dios y el privilegio de alegrar a los demás.

-¿Qué no haría en la música?

Considero la música como un legado. Haría solo lo que me comprometa a dar lo mejor.

-¿Cómo cuida su voz?

No suelo salir los días de conciertos y me acuesto temprano. Hago mis ejercicios vocales y de respiración y trato de hablar poco, lo cual es fácil para mí.

-La fama es parte de su carrera, ¿Qué le ha aportado esta condición, para qué le ha servido, y en qué lo ha limitado o restado?

La fama es una condición que funciona según la uses. Si la usas para agradecer lo que otros te confieren es de bien, y si la usas para engreírte, te engaña.

-¿Qué nuevo proyecto musical le entusiasma en estos momentos?

Me sentiría entusiasmado con una sinfonía o alguna obra para coro y orquesta. De igual forma con cualquier proyecto nuevo de 440.

¿Qué es lo que más valora de la presencia de Dios en su vida?

¡El amor! Dice Juan 3:16- De tal manera amó Dios al mundo que dio a su hijo Jesús para que todo aquel que crea en Él no se pierda más tenga vida eterna. Dios nos ama con un amor que sobrepasa todo entendimiento, y ese amor perdura para siempre.