Al frente de Grupo Doble, con 20 millones de dólares en activos bajo gestión, el empresario Diego Bisonó demuestra que la legitimidad corporativa no se hereda; se conquista con datos, disrupción tecnológica y un profundo sentido de propósito.

En las empresas familiares, el relevo generacional exige demostrar que una nueva visión puede transformar una organización sin perder las bases que hicieron posible su crecimiento. Para Diego Bisonó, esa legitimidad se construye con resultados, capacidad de ejecución y una visión de largo plazo.

“Creo firmemente que el mejor ingeniero de la credibilidad es el resultado. Haber alcanzado resultados positivos es lo que ha permitido crear la base para que otros confíen en mis capacidades. Mantenerlo en el tiempo es lo más importante”, asegura el empresario.

Proveniente de una familia con una sólida y respetada tradición empresarial y política en la República Dominicana, Bisonó entendió desde temprano que el camino hacia la legitimidad exigía trazar una ruta propia.

Esa visión de independencia y validación mediante hechos concretos marcó su primer gran movimiento estratégico en el mercado local, con la fundación de LOCKD Self Storage. Bisonó identificó un nicho prácticamente virgen en la República Dominicana en el almacenamiento inteligente y personalizado para individuos y empresas. Sin embargo, introducir un modelo disruptivo implicó el reto de convencer a generaciones anteriores de apostar por una idea que, inicialmente, parecía demasiado arriesgada para el ecosistema tradicional.

En lugar de pedir un voto de confianza, optó por presentar datos, proyecciones y un modelo de negocio que justificara la inversión. “No pedí que creyeran en mi sueño; mostré por qué funcionaría”, apunta.

El negocio fue tan sólido que fue adquirido por una multinacional centroamericana. Tras la venta de LOCKD, Bisonó ha concentrado su visión en la expansión de nuevas empresas que fundó bajo el paraguas de Grupo DOBLE, un conglomerado empresarial con alrededor de 20 millones de dólares en activos bajo gestión y proyectos de expansión industrial que superan los 26 millones de dólares en inversión.

En ese proceso, Bisonó identifica la tecnología como el principal desafío para las empresas dominicanas durante la próxima década, ya que entiende que la inteligencia artificial redefinirá la competitividad de los negocios.

Sin embargo, advierte que la transformación empresarial no debe medirse únicamente por los resultados financieros. A su entender, el verdadero éxito se refleja en la capacidad de generar empleo de calidad, retener talento, fortalecer la cadena de valor y construir organizaciones capaces de permanecer, aun cuando sus líderes ya no estén al frente.

“Los verdaderos indicadores son cuántas familias dependen de la empresa, si estamos formando profesionales que luego lideran otros proyectos y si contribuimos a resolver un problema que el mercado tenía”, dice. Por eso, sostiene que las empresas líderes combinarán la inteligencia artificial y la transformación digital con un propósito organizacional.