Ante la falta de financiamiento para la investigación clínica, Bary Bigay transformó su proyecto científico ChromoMED en una empresa de servicios, para sostener el desarrollo de la investigación médica en el área genética.

La idea original nunca fue abrir un laboratorio para atender pacientes. Tampoco crear una empresa de servicios médicos. El propósito era construir un centro dedicado a la investigación científica en genética desde República Dominicana. Sin embargo, la realidad obligó a replantear ese camino.

La ausencia de fondos para investigación clínica, inversión especializada y mecanismos de financiamiento llevó al médico genetista y biólogo molecular Bary Bigay Mercedes, egresado de la Universidad Central del Este, a transformar ese proyecto en una institución capaz de sostener su misión científica a través de la prestación de servicios. Ese modelo ha permitido que ChromoMED crezca sin inversionistas externos, mediante la reinversión de utilidades y la operación propia de la empresa. “Comprendimos que, para mantener viva la misión científica, primero teníamos que construir una institución sostenible”, dice Bigay, también especializado en la Universidad de Valencia (España) y la Universidad de Montpellier (Francia).

Lo que comenzó como una decisión de supervivencia terminó respondiendo a las necesidades del sistema de salud de ofrecer evaluación genética, diagnóstico molecular y acompañamiento clínico a pacientes que, en muchos casos, debían esperar años para obtener un diagnóstico o recurrir a laboratorios internacionales.

Hoy la institución integra atención clínica, diagnóstico de laboratorio, investigación y formación médica bajo un mismo modelo. Para Bigay, República Dominicana atraviesa una etapa de transición hacia la medicina de precisión. Aunque existe un interés creciente por incorporar la genética al proceso asistencial, persisten desafíos relacionados con el acceso a pruebas especializadas, la cobertura por parte de las aseguradoras, la disponibilidad de especialistas y la dependencia de laboratorios extranjeros.

Desde 2020, ChromoMED ha acumulado ingresos superiores a 55 millones de pesos y mantiene una facturación anual estimada de 350,000 dólares, consolidándose como una empresa dominicana especializada en genética clínica y medicina de precisión.

Construir esa capacidad ha supuesto retos empresariales, ya que la biotecnología exige inversiones elevadas en infraestructura, equipos, reactivos y talento especializado, mientras el acceso a financiamiento continúa siendo limitado para proyectos científicos. A ello se sumó la necesidad de desarrollar un mercado que todavía desconocía el valor clínico del diagnóstico genético.

Actualmente, la institución procesa entre 30 y 35 muestras genéticas al mes y proyecta casi triplicar esa capacidad con la incorporación de un laboratorio propio de secuenciación de nueva generación. Proyecta a ChromoMED como un centro regional de referencia en genética clínica, investigación y formación de especialistas. Pero el legado que aspira a construir trasciende la institución y busca posicionar a República Dominicana como un productor de conocimiento en medicina genómica para el Caribe.