Los tres organismos proyectan que República Dominicana crecerá por encima de América Latina en 2026, aunque difieren en la magnitud de la expansión y sitúan el desempeño en contextos económicos distintos.
República Dominicana volvería a crecer por encima del promedio de América Latina y el Caribe en 2026, según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Los tres organismos prevén una expansión superior al 4% para la economía dominicana, frente a un crecimiento regional que se mantendría alrededor del 2%.
Sin embargo, sus estimaciones no son idénticas. El Banco Mundial proyecta un crecimiento de 4.7% para República Dominicana en 2026; el FMI lo sitúa en 4.6%, mientras la CEPAL estima una expansión de 4.0%. La diferencia entre la previsión más alta y la más baja es de 0.7 puntos porcentuales, pero las tres coinciden en ubicar al país por encima del desempeño esperado para el conjunto regional.
Estas estimaciones resultan optimistas después de la desaceleración de 2025, cuando la economía dominicana creció 2.1%, de acuerdo con las cifras recogidas en las proyecciones de los organismos. El escenario para 2026 apunta a una recuperación del ritmo de actividad, aunque cada institución ofrece una lectura distinta de las condiciones que respaldarían ese crecimiento y de los obstáculos que enfrenta la región.
Tres organismos, tres proyecciones
Las estimaciones muestran un panorama favorable para República Dominicana, pero también diferencias que conviene destacar al evaluar las perspectivas económicas.
| Organismo | Crecimiento de RD en 2026 | Crecimiento regional en 2026 | Crecimiento de RD en 2027 |
|---|---|---|---|
| Banco Mundial | 4.7% | 2.2% | 4.4% |
| FMI | 4.6% | 2.3% | 4.4% |
| CEPAL | 4.0% | 2.2% | 4.4% |
El Banco Mundial presenta la previsión más optimista para 2026, con un crecimiento de 4.7%, y proyecta que la economía mantendría una expansión de 4.4% en 2027 y de 4.8% en 2028. Su análisis vincula parte del desempeño esperado con la recuperación de la inversión, los flujos externos y las actividades mineras.
La CEPAL, por su parte, proyecta un crecimiento de 4.0% en 2026 y de 4.4% en 2027. Aunque su estimación para este año es inferior a la de los otros dos organismos, también coloca al país por encima del promedio latinoamericano. Su análisis destaca las limitaciones estructurales que afectan a la región, entre ellas la baja inversión, el escaso crecimiento de la productividad y las dificultades para generar empleo formal.
El FMI prevé una expansión de 4.6% en 2026 y de 4.4% en 2027. En su actualización de octubre de 2026, proyecta que América Latina y el Caribe crecerá 2.3% este año y 2.5% el próximo. La diferencia entre ambas tasas muestra que el organismo espera una economía dominicana con un ritmo de expansión superior al regional durante los dos años.
Proyecciones de crecimiento del PIB real del FMI
| Economía | 2026 | 2027 |
|---|---|---|
| República Dominicana | 4.6% | 4.4% |
| Panamá | 5.0% | 4.2% |
| Paraguay | 4.5% | 4.0% |
| El Salvador | 4.5% | 4.0% |
| Guatemala | 4.0% | 3.8% |
| Nicaragua | 3.8% | 3.8% |
| Costa Rica | 3.3% | 3.5% |
| Honduras | 3.3% | 3.4% |
| México | 1.5% | 1.8% |
| Brasil | 2.2% | 1.9% |
| Argentina | 2.1% | 3.5% |
| Colombia | 2.2% | 2.3% |
| Chile | 0.6% | 2.6% |
| Perú | 3.0% | 2.9% |
| Ecuador | 2.7% | 2.5% |
| Guyana | 22.3% | 16.8% |
| América Latina y el Caribe | 2.3% | 2.5% |
Una región que crece a menor velocidad
El contraste con América Latina es uno de los elementos centrales de las tres proyecciones. Mientras República Dominicana se encaminaría hacia un crecimiento de entre 4.0% y 4.7% en 2026, según el organismo que se consulte, la expansión regional permanecería en torno al 2.2% o 2.3%.
Para la CEPAL, el problema va más allá de un año de crecimiento moderado. Su análisis advierte que América Latina y el Caribe continúa enfrentando limitaciones estructurales que dificultan aumentar de manera sostenida el ingreso por habitante, reducir las brechas de desarrollo y ampliar el margen de acción de los gobiernos.
Entre los factores señalados por la comisión figuran los bajos niveles de inversión, el débil crecimiento de la productividad, la desaceleración de la creación de empleo formal y la elevada informalidad. Bajo ese diagnóstico, crecer por encima del promedio regional representa una ventaja para República Dominicana, pero no elimina el desafío de sostener la expansión y traducirla en mejoras duraderas de productividad e ingresos.
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El Banco Mundial también sitúa el desempeño regional en un entorno de incertidumbre internacional, restricciones fiscales y elevados costos de financiamiento. Su análisis, además, identifica oportunidades y desafíos vinculados con la inversión, la minería y la exposición de determinados empleos a la automatización y la inteligencia artificial.
En su análisis sobre inteligencia artificial y automatización, el Banco Mundial ubica a República Dominicana entre las economías manufactureras integradas a cadenas de valor en las que existe exposición al reemplazo de tareas rutinarias. El organismo señala la capacitación de los trabajadores y la movilidad ocupacional como aspectos relevantes para afrontar esta transición. El señalamiento introduce otra variable en las perspectivas económicas: la capacidad de adaptar la fuerza laboral a los cambios tecnológicos.
El Banco Mundial también identifica una evolución favorable en las cuentas públicas: República Dominicana figura entre las economías de la región donde la relación entre la deuda pública y el PIB ha disminuido gradualmente. El señalamiento contrasta con el panorama regional, en el que los elevados costos de los intereses continúan presionando las finanzas públicas. El organismo advierte que reducir la deuda requiere combinar disciplina fiscal con un mayor crecimiento potencial.
En conjunto, los diagnósticos sugieren que la diferencia entre República Dominicana y el resto de la región no debe medirse únicamente por la tasa de crecimiento prevista. También importa la capacidad de mantener la inversión, elevar la productividad y ampliar las oportunidades de empleo formal.
Los riesgos: energía, inflación y condiciones externas
La previsión favorable del FMI no implica que la economía esté exenta de riesgos. En su informe de octubre de 2026, el organismo advierte sobre las implicaciones de las tensiones geopolíticas, los cambios en los precios de la energía y las condiciones financieras internacionales para el crecimiento mundial y regional.
El efecto del encarecimiento energético depende, entre otros factores, de si las economías son exportadoras o importadoras de materias primas. Para los países importadores de energía, una factura más elevada puede presionar los costos, reducir el ingreso real y complicar las decisiones de política económica. Esta advertencia regional pone en el foco la exposición dominicana a los precios internacionales del petróleo y sus derivados, aunque el WEO no presenta esos factores como una lista de riesgos exclusiva para el país.
Las propias proyecciones del FMI ofrecen otros indicadores. El organismo estima que la inflación promedio dominicana pasará de 3.9% en 2025 a 5.1% en 2026 y 5.3% en 2027. Asimismo, proyecta que el déficit de cuenta corriente aumentará de 1.2% del producto interno bruto (PIB) en 2025 a 1.5% en 2026 y 1.7% en 2027.
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Las proyecciones del FMI apuntan así a dos indicadores que merecen seguimiento: la evolución de los precios y el saldo externo. Estas previsiones no implican por sí solas un deterioro de la economía, pero permiten dimensionar algunos de los factores que acompañarán el crecimiento esperado.
La trayectoria prevista para República Dominicana presenta, por tanto, dos dimensiones. Por un lado, los tres organismos anticipan una expansión superior al promedio regional. Por otro, sus análisis identifican desafíos externos y estructurales que pueden influir en la continuidad de ese desempeño, desde los costos energéticos y las condiciones financieras hasta la productividad y la adaptación del mercado laboral.
El crecimiento proyectado para 2026 es una señal favorable, pero sostenerlo dependerá también de cómo evolucione el entorno internacional y de la capacidad de la economía dominicana para fortalecer sus motores de crecimiento.
