Existen cinco tipos de personalidad financiera que influyen decisivamente a la hora de consolidar un vínculo amoroso, dependiendo de que la manera en que cada uno de los integrantes de la pareja consideran, gastan y gestionan su dinero sea más o menos compatible con la del otro miembro, según los expertos.

La compatibilidad de una pareja, es decir la capacidad de sus integrantes de convivir, trabajar, funcionar juntos y relacionarse de forma armónica sin conflictos, tensiones ni fricciones continuas, es un requisito clave para que la relación amorosa avance y sea sólida, feliz y duradera.

Ser compatible, no significa tener los mismos gustos y forma de pensar, sentir y actuar, sino compartir unos valores y una base que evite desavenencias profundas, y no solo implica llevarse y entenderse bien en asuntos como la comunicación, la conexión emocional, la intimidad sexual y los objetivos de vida, sino también en las finanzas, según los expertos.

La compatibilidad es fundamental en los asuntos de dinero, donde las diferencias pueden volverse conflictivas, advierten.

Compatibilidad financiera: requisito para el amor duradero

“Hablar de dinero en una relación suele ser uno de los pasos más delicados a la hora de consolidar un vínculo”, señalan desde el banco digital europeo Bunq.

Explican que a medida que una relación se va consolidando, surgen nuevos retos financieros compartidos, que la ponen a prueba, desde buscar un piso para vivir juntos hasta organizar la compra semanal en el supermercado.

Del amor a primera vista y el enamoramiento inicial, puede pasarse a las fricciones entre los miembros de la pareja, si no existe o se construye una afinidad en materia financiera.

Por eso es importante que cada uno de los integrantes de la pareja no solo tome conciencia de su propia “personalidad financiera”, es decir cómo se relaciona con el dinero y lo gestiona, sino que tenga siempre presente la del otro miembro, según Bunq.

Los especialistas de esta entidad han identificado cinco perfiles financieros cuyas características están simbolizadas por el castor, el águila, el perro labrador, la mariposa y el ciervo.

Para ayudar a las parejas a hablar de sus finanzas y a que las gestionen armoniosamente también han diseñado un test interactivo y gratuito que permite averiguar en cuál de los cinco perfiles financieros encajan sus integrantes y comprobar en qué medida son compatibles.

Una vez determinados los rasgos financieros de ambos usuarios, en base a sus respuestas, sus perfiles se cruzan entre sí para determinar su resumen de compatibilidad, lo que puede dar los siguientes resultados: “es la combinación perfecta”; “es una buena opción”; “hay un poco de fricción” o “es necesario realizar un esfuerzo extra”.

Al final del cuestionario, que “no es un veredicto sino una invitación a iniciar una conversación sobre dónde encajan de modo natural y dónde quizá tengan que encontrar un punto medio”, los miembros de la pareja descubrirán si, por ejemplo, son compatibles en materia de ahorro, o si uno compensa la impulsividad del otro o cómo pueden equilibrar sus diferencias.

Cuando el test arroja como resultado "se necesita un esfuerzo extra" o "hay un poco de fricción" esto “solo significa que tú y tu pareja veis el dinero desde perspectivas diferentes, no que haya algo malo”, aclara en entrevista con EFE, Joe Wilson, responsable de difusión tecnológica en Bunq.

“Es posible que uno de vosotros se sienta tranquilo con un plan financiero y un fondo de reserva, mientras que el otro se sienta encorsetado por demasiada estructura. Ninguna de las dos perspectivas es ‘correcta’ o ‘incorrecta’”, señala.

Ese resultado del test “significa que ambos tendréis que esforzaros un poco para entenderse el uno al otro. Una vez que una persona comprende la mentalidad detrás de las decisiones de la otra, es más fácil encontrar un enfoque compartido que funcione para ambos", enfatiza Wilson.

El test, que evalúa el nivel de compatibilidad de una pareja en función de cómo reaccionarían ante una serie de situaciones críticas, describe así las cinco personalidades financieras:

El castor: la seguridad y la estructura son su lenguaje

Este perfil lo tiene todo planeado. Para esta persona cada euro, libra esterlina o dólar tiene una función, cada objetivo tiene un plan y cada plan tiene un plan B de respaldo.

El ‘castor’ duerme más tranquilo si dispone de un colchón de emergencia bien surtido, cero deudas y una previsión a cinco años vista que realmente cuadra. No es rígido; simplemente es más feliz cuando sus finanzas están claras.

Aporta a la pareja estabilidad, visión y el tipo de disciplina que convierte grandes sueños en planes alcanzables. Le incomoda gastar de forma espontánea, incluso si puede permitírselo, y su cautela puede ser frustrante para una pareja que quiera ir rápido.

El águila: tiene la mirada puesta en el horizonte

Mientras otros cuentan céntimos o centavos, esta persona busca constantemente la próxima oportunidad para hacer crecer su dinero e invertir, convencida de que la riqueza se construye actuando, y no esperando a tenerlo todo claro.

Dejar el dinero parado en una cuenta de ahorros le parece un potencial desperdiciado. Ve lo que otros no ven, aporta ambición e impulso, e impulsa a su pareja a pensar “en grande”.

Sin embargo, las ‘águilas’ vuelan tan alto que pueden pasar por alto lo que tienen bajo sus pies: subestimando el riesgo, avanzando rápido con información incompleta o perdiendo la paciencia con alguien que prefiere poner a prueba un plan antes de lanzarse de lleno.

El perro labrador: utiliza el dinero con corazón

Para este perfil, el dinero cobra sentido cuando mejora la vida de los demás, priorizando su uso en el bienestar de sus seres queridos y como apoyo a sus allegados, siendo generoso, sin llevar la cuenta.

El ‘perro labrador’ siente que el dinero está más vivo cuando lo destina a un amigo que lo necesita, a una causa que le importa o a una mesa llena de gente a la que quiere. Es alguien que “le pone corazón” a sus decisiones financieras, para que nunca se vuelvan frías o transaccionales en el ámbito de la pareja.

Su ‘punto ciego’ es que quizá le cueste quedarse con su propio dinero cuando le parece que los demás lo necesitan más, incluso aunque no tenga sus propias finanzas en orden.

La mariposa: en las finanzas prefiere “vivir el momento”

Esta persona cree que la vida es demasiado corta para mantener el dinero parado o una cuenta de ahorros “muerta de risa”. Disfruta del momento, valora las experiencias y prefiere guardar recuerdos inolvidables antes que acumular saldo bancario.

Le atraen las cosas bonitas, las experiencias emocionantes y la alegría del momento. No es que sea alguien irresponsable; simplemente cree que el dinero está para vivir.

La ‘mariposa’ aporta alegría y espontaneidad, y le recuerda a su pareja que el objetivo de la seguridad financiera es poder vivir. Sin embargo, puede sentir que le cortan las alas, si quieren que se comprometa con objetivos a largo plazo, mientras que ahorrar de forma constante es un verdadero desafío para este perfil.

El ciervo: ante una cuesta demasiado inclinada para subirla

Al ‘ciervo’ la gestión financiera le resulta abrumadora y prefiere posponerla; y las decisiones que implica le parecen tan importantes que lo más fácil es que se aleje de ellas. Así, los planes de ahorro siguen en la lista de pendientes y las conversaciones sobre el futuro se posponen para otro día.

Este perfil evita afrontar las cuentas no por pereza, sino como un mecanismo de defensa ante el estrés financiero.

Se trata de una persona considerada y empática, a la que le importa muchísimo que las cosas salgan bien, y que, con el apoyo adecuado, puede descubrir que disfruta gestionando su dinero más de lo que esperaba.

No obstante, la evitación tiene un precio: una pareja que quiere planear con antelación puede pasarlo mal si las conversaciones sobre su futuro se posponen indefinidamente.

La mayoría de las parejas buscan seguridad

Un estudio de Bunq, que abarca Estados Unidos y países europeos como España, Francia y el Reino Unido, desvela un predominio de la categoría ‘Castor’, caracterizada por la búsqueda de seguridad y la planificación estructurada, sobre todo en las generaciones ‘boomer’ (nacidos entre 1946 y 1964) y ‘Z’ (nacidos entre mediados de la década de 1990 y finales de la década de 2000).

Además, para un alto porcentaje de parejas, las finanzas no son un tema tabú, ya que según afirman, han superado fricciones económicas con su pareja tras hablarlas abiertamente; hablan con naturalidad de las finanzas desde las primeras citas; valoran más los principios de generosidad que su saldo bancario; y prefieren organizar un plan detallado de ingresos y gastos compartidos al empezar a vivir juntos, según ese mismo estudio.

“Hablar de dinero no debería ser un tema tabú ni un motivo de discordia para una pareja. Cuando sus integrantes descubren cada uno su perfil financiero, no solo se conocen un poco mejor, sino que descubren que gestionar las finanzas puede ser fácil y divertido”, concluye Joe Wilson, de Bunq.

Ricardo Segura.
EFE – Reportajes