Los bancos posicionan su papel como motor del financiamiento de la economía, respaldados por una cartera de créditos en expansión, bajos niveles de morosidad y una creciente participación en sectores estratégicos. El avance en la transformación digital también ha sido clave para el crecimiento del sector.
El sistema financiero dominicano exhibe hoy una de sus posiciones más sólidas, con una banca múltiple que administra activos que superan los 4,000 mil millones de pesos (mdp) y mantiene una cartera de crédito de 2,400 mdp.
Esos indicadores, de acuerdo con la Superintendencia de Bancos, reflejan un sector con amplia capacidad para financiar la actividad económica, sostener la estabilidad del sistema y expandir el acceso al crédito en el país.
A la par de las cifras, otro aspecto que destaca del sector bancario es la evolución del proceso de transformación digital, que facilita el desarrollo de productos adaptados a las necesidades de los usuarios.
La Asociación de Bancos de la República Dominicana (ABA) indica que unos activos equivalentes al 56.1 % del Producto Interno Bruto (PIB), junto a un crecimiento interanual de 7.9 %, confirman la relevancia del sistema financiero dentro de la economía nacional, tanto por su función de intermediación como por su papel en la canalización del ahorro hacia la inversión productiva.
La ABA destaca una articulación público-privada que ha permitido crear un sistema financiero resiliente y con capacidad para responder ante choques externos.
De acuerdo con datos suministrados por la Superintendencia de Bancos, el sistema financiero dominicano alcanzó 4,020.97 mdp en activos totales y una cartera de créditos de casi 2,445.5 mdp, correspondientes a mayo de 2026.
Además, el crédito empresarial continúa siendo el principal componente de la cartera bancaria, con un saldo de 982,050 mdp, mientras que los préstamos destinados al consumo y la adquisición de viviendas representaron 523,630 mdp y 458,630 mdp, respectivamente, siendo los tres renglones que agrupan el 80.3 % del total.
Al cierre del primer trimestre de 2026, la cartera dirigida al sector empresarial alcanzó 395,024 mdp, de acuerdo con el Sistema de Información del Mercado Bancario Dominicano (SIMBAD).
De ese total, 178,285 mdp, equivalentes al 45.1 %, fueron destinados a las mipymes, consolidando el respaldo de la entidad al segmento empresarial de menor tamaño.
En el ámbito industrial, el banco canaliza el 40.6 % del crédito dirigido al sector manufacturero, con una cartera ascendente a 66,646 millones de pesos, luego de registrar un crecimiento interanual de 13 %, equivalente a 7,643 millones de pesos adicionales.
Incidencia del turismo
El crecimiento del turismo, reflejado en el aumento de visitantes extranjeros, la generación de empleos y su aporte al Producto Interno Bruto (PIB) de 220,722 millones de pesos (mdP), también ha impulsado una mayor participación de la banca en el financiamiento de uno de los sectores más dinámicos de la economía.
La expansión de la oferta hotelera hasta las 90,000 habitaciones tradicionales, el desarrollo de nuevos destinos como Miches y Cabo Rojo con US$1,370 millones y US$2,245 millones, respectivamente, y la diversificación de las inversiones han encontrado en el sistema financiero un aliado para canalizar recursos hacia proyectos de largo plazo, fortaleciendo la competitividad del país como destino turístico, según datos del Banco de Reservas y Fideicomiso ProPedernales.
El presidente de la Asociación Nacional de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores), Juan Bancalari, informó que la banca múltiple dominicana incrementó en 67 % la cartera de crédito destinada al turismo entre 2020 y 2025, hasta alcanzar los 112,000 mdP, lo que evidencia la confianza del sistema financiero en este sector.
La expresidenta de la Asociación de Bancos de la República Dominicana (ABA), Rosanna Ruiz, explicó que durante las últimas tres décadas el crédito destinado al turismo registró un crecimiento promedio anual de 24 %, ritmo que representa una expansión 60 % superior al observado en la cartera comercial, cuyo crecimiento promedio fue de 15 % anual.
Como resultado de esta evolución, la participación del turismo dentro de la cartera comercial pasó de 1.2 % en 1996 a 9.2 % en 2025.
“Este porcentaje es aún mayor si solo consideramos los créditos en moneda extranjera, donde el peso del turismo se eleva hasta el 21 %”, agregó Ruiz.
El aporte de la transformación digital
El Informe Global sobre la Brecha de Género 2025, del Foro Económico Mundial, señala que América Latina mantiene un progreso, con un 74.5 % de la brecha de género cerrada, aunque todavía distante de alcanzar la paridad plena.
Para una mirada local, están los resultados de la Encuesta Nacional de Inclusión y Educación Financiera (ENIEF 2023), que reflejan una evolución positiva en República Dominicana.
Entre 2019 y 2023, la tenencia de productos financieros en el caso de los hombres pasó de 52.2 % a 58.5 %, mientras que entre las mujeres el indicador avanzó apenas de 50 % a 51.6 %, evidenciando progresos, aunque aún persisten retos para lograr una inclusión financiera más equitativa.
De acuerdo con el Banco Central de la República Dominicana (BCRD), 3,896,085 dominicanos cuentan con al menos un producto financiero, cifra que representa un incremento de 13.7 % respecto al año 2019, cuando se contabilizaban 3,424,898 usuarios.
Este crecimiento responde, en parte, al compromiso del sistema bancario con la digitalización y la incorporación de tecnologías emergentes, como la tokenización y blockchain, herramientas que no solo tienen el potencial de reducir costos y aumentar la eficiencia operativa.
El aumento de usuarios se refleja también en el crecimiento de servicios de plataformas de pagos digitales, como Visa, en el país.
De acuerdo con información de un comunicado de prensa de esa compañía, emitido en junio en el marco de la inauguración de sus oficinas en el país, a finales de 2019 la penetración de pagos sin contacto de Visa en República Dominicana era de apenas 1.5 %; al cierre de abril de 2026, ese indicador alcanzó el 91 %, reflejando la acelerada adopción de tecnologías de pago más ágiles, seguras y convenientes por parte de consumidores, comercios e instituciones financieras.
Para ejecutivos de Visa, la colaboración público-privada ha sido un componente central en la evolución de sus operaciones.
Su participación va desde el apoyo a la digitalización de la dispersión de subsidios hasta programas orientados al fortalecimiento de capacidades de las Mujeres SUPEREmprendedoras de Supérate y, más recientemente, una alianza con el Ministerio de Turismo para seguir impulsando la proyección internacional del país y la experiencia del visitante.
Además, los pagos digitales se han extendido al sistema integrado de transporte, incluyendo el Teleférico de Los Alcarrizos y sus rutas alimentadoras, así como corredores de autobuses en diferentes rutas del Distrito Nacional.
Según datos internos de Visa, solo en el último año las transacciones en sistemas de transporte urbano crecieron 33 % entre febrero de 2025 y febrero de 2026.
Más allá del acceso
El estudio titulado Caminos hacia la salud financiera, elaborado por Mastercard, plantea que, aunque en la última década la inclusión financiera registró avances importantes, el acceso por sí solo ya no es suficiente.
El desafío consiste ahora en lograr que los usuarios utilicen los productos financieros de forma constante, segura y responsable, hasta alcanzar una verdadera salud financiera.
El estudio sostiene que la educación contextualizada contribuye a que los consumidores desarrollen confianza, a la vez que adoptan hábitos que les orientan a un uso más sofisticado de los servicios financieros.
Los datos muestran que los consumidores con un uso constante de productos financieros generan un volumen bruto de ingresos entre 2.9 y 6.8 veces mayor que aquellos que únicamente cuentan con acceso básico al sistema financiero, lo que evidencia la relación entre salud financiera y crecimiento empresarial.
No obstante, a pesar del creciente acceso digital, muchos consumidores todavía enfrentan barreras para utilizar los servicios financieros debido a preocupaciones relacionadas con la seguridad, deficiencias en la atención al cliente, escaso conocimiento sobre los productos y limitaciones de infraestructura.
Mastercard señala que las estrategias para enfrentar estos desafíos deben adaptarse a los distintos modelos de negocio, tanto de las fintech nativas digitales como de los bancos tradicionales, aunque compartan prioridades comunes.
La tecnología se ha convertido en uno de los principales motores de la inclusión financiera en República Dominicana, impulsando el desarrollo de nuevos modelos de negocio y ampliando la oferta de servicios digitales.
Y no es para menos: el surgimiento de aplicaciones de pagos móviles y el incremento de las transferencias por internet también han favorecido el acceso a la banca formal de distintos segmentos de la población, incluyendo las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes).
En un contexto de mayor competencia, transformación digital y nuevas exigencias regulatorias, el reto para las entidades financieras será mantener el equilibrio entre rentabilidad, estabilidad e inclusión, al tiempo que continúan ampliando el acceso al crédito, fortaleciendo la confianza de los usuarios e impulsando el crecimiento económico del país.
Las finanzas sostenibles ganan espacio
Rosanna Ruiz, quien hasta hace poco presidió la Asociación de Bancos de la República Dominicana, apunta que el país ha dejado atrás la etapa de esfuerzos aislados en materia de sostenibilidad y avanza hacia la construcción de un régimen más estructurado y homogéneo de finanzas sostenibles.
Entre los principales avances citó la publicación de la Taxonomía Verde nacional, el desarrollo de un marco soberano para bonos verdes, sociales y sostenibles, así como un mercado que durante 2024 movilizó US$874 millones en emisiones temáticas, impulsadas principalmente por el bono verde soberano.
A estos avances se suma un proyecto piloto liderado por la Superintendencia de Bancos que permitió clasificar 7,545 operaciones de crédito en seis entidades financieras.
La sostenibilidad se consolida como uno de los principales ejes de transformación del sistema financiero dominicano.
Cada vez más entidades incorporan criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) dentro de sus estrategias de negocio, impulsando productos financieros verdes y promoviendo prácticas responsables tanto a nivel interno como en el financiamiento de proyectos.
De acuerdo con la Superintendencia de Bancos, el 45 % de las entidades financieras cuenta con políticas vinculadas a la sostenibilidad, que incluyen iniciativas relacionadas con eficiencia energética, reciclaje, gestión de residuos y financiamiento verde.
Asimismo, el 39 % ofrece productos financieros sostenibles, principalmente préstamos destinados a la instalación de paneles solares, reformas estructurales con criterios de eficiencia energética y adquisición de vehículos eléctricos.
Desde la perspectiva de los usuarios, el 65 % considera la sostenibilidad un aspecto muy importante al momento de elegir servicios financieros.
Sin embargo, el estudio también revela una brecha de información: el 43 % de los clientes desconoce si su entidad financiera ofrece productos sostenibles.
Dónde se concentran los mayores activos
Los principales bancos múltiples concentran más del 70 % de los activos del sistema financiero a mayo de 2026.
El Banco de Reservas se mantuvo como la principal entidad del sistema financiero dominicano al concentrar el 33.5 % de los activos, equivalentes a 1.47 billones de pesos.
Le siguió el Banco Popular, con una participación de 21.8 % y activos por 961,454 millones de pesos (mdp), mientras que el Banco BHD ocupó la tercera posición con 14.7 % del mercado y 645,937 mdp en activos.
Completan el grupo de las cinco mayores entidades financieras el Banco Santa Cruz, con activos de 221,431 mdp, y la Asociación Popular de Ahorros y Préstamos (APAP), con 188,266 mdp, de acuerdo con datos de la Superintendencia de Bancos.
