El IPoM de junio mantiene su proyección de crecimiento para el país, pero advierte que la incertidumbre geopolítica, el petróleo, Estados Unidos y las condiciones financieras internacionales podrían alterar el escenario previsto para 2026.

A mitad de año, las proyecciones económicas dejan de ser simples pronósticos para convertirse en un ejercicio de revisión: qué se cumplió, qué cambió y qué riesgos aparecen en el horizonte. Es el momento perfecto para que las empresas revisen presupuestos, los inversionistas ajusten expectativas y los gobiernos recalculen escenarios.

Ese fue precisamente el ejercicio que hizo el Banco Central de la República Dominicana (BCRD) en la actualización de su Informe de Política Monetaria (IPoM), donde identificó los riesgos que podrían alterar el desempeño de la economía dominicana. Tal como detalla el documento, se mantiene su escenario base de que la economía crecerá entre 3.5 % y 4.0 % en 2026 y entre 4.5 % y 5.0 % en 2027, mientras la inflación retornaría al rango meta durante el cuarto trimestre de este año, entre 4.5 % y 5.0 %, y 4.0 % en 2027. Sin embargo, la publicación deja claro que esas proyecciones están condicionadas por un entorno internacional más incierto.

La autoridad monetaria reconoce que las perspectivas de crecimiento están "sesgadas a la baja", mientras que las de inflación permanecen "sesgadas al alza", principalmente por la persistencia del conflicto en Medio Oriente y sus efectos sobre los mercados internacionales.

"Los riesgos en torno a las proyecciones de inflación están sesgados al alza, mientras que las proyecciones de crecimiento se encuentran sesgadas a la baja", señala el Banco Central en el IPoM de junio.

La guerra en Medio Oriente encabeza la lista

El principal riesgo identificado por el Banco Central es una prolongación o escalada de los conflictos geopolíticos internacionales, particularmente en Medio Oriente. Según el informe, un aumento de la incertidumbre global "repercutiría negativamente sobre la actividad económica dominicana, al afectar las decisiones de inversión".

El documento explica que este deterioro del entorno internacional ya se refleja en una revisión a la baja de las perspectivas de crecimiento mundial. Consensus Forecast proyecta ahora una expansión global de 2.5 % en 2026 y de 2.6 % en 2027, mientras que las expectativas de inflación aumentaron por la persistencia del choque energético.

Un petróleo más caro podría acelerar la inflación

El segundo riesgo está directamente vinculado al primero. El Banco Central advierte que una intensificación del conflicto podría traducirse en mayores precios internacionales del petróleo y de otras materias primas, elevando la inflación por encima del escenario previsto.

El organismo proyecta un precio promedio del petróleo WTI de US$88.3 por barril en 2026 y de US$74.4 en 2027, bajo el supuesto de que el tránsito por el estrecho de Ormuz comience a normalizarse gradualmente durante el tercer trimestre de este año.

No obstante, el informe incorpora un escenario alternativo en el que el barril aumente US$10 respecto al escenario base. En ese caso, estima que la inflación dominicana sería 0.5 puntos porcentuales mayor al cierre de 2026, debido al traslado del incremento a los combustibles y a sus efectos de segunda vuelta sobre los precios. Ante ese escenario, el Banco Central señala que podría adoptar una postura monetaria más restrictiva.

Estados Unidos representa un doble riesgo

El informe también identifica a Estados Unidos como un factor de riesgo tanto para el crecimiento como para la inflación.

Por un lado, advierte que un menor crecimiento de la principal economía del mundo o eventuales cambios en su política económica podrían afectar los flujos de divisas hacia República Dominicana, al debilitar la demanda externa. Las proyecciones para Estados Unidos ya fueron revisadas a la baja: el crecimiento esperado para 2026 pasó de 2.4 % en marzo a 2.1 % en junio.

Por otro lado, el Banco Central considera que una mayor inflación en Estados Unidos, asociada al choque global de oferta o a la imposición de aranceles, incrementaría el componente importado de la inflación dominicana.

Condiciones financieras más restrictivas

Otro de los factores que podría reducir el ritmo de crecimiento serían unas condiciones financieras internacionales más restrictivas.

El Banco Central advierte que la economía dominicana presentaría un menor ritmo de expansión en un contexto de mayores presiones inflacionarias y de tasas internacionales más elevadas. En ese escenario, la Reserva Federal prevé un incremento de 25 puntos básicos en su tasa de fondos federales durante 2026, mientras que los mercados anticipan un aumento similar por parte del Banco Central Europeo antes de iniciar una reversión de su postura en 2027.

El clima también figura entre las amenazas

Los riesgos para la inflación no provienen únicamente del exterior. El IPoM incorpora la posibilidad de que eventos climáticos extremos afecten la producción y comercialización de alimentos, elevando los precios por encima de la trayectoria prevista.

En contraste, el Banco Central considera que menores presiones cambiarias o una recuperación económica más gradual podrían moderar las presiones inflacionarias.

El único riesgo que juega a favor del crecimiento

Entre los factores identificados, el informe incluye uno que podría mejorar el desempeño de la economía.

El Banco Central plantea que una mayor resiliencia de las actividades generadoras de divisas podría impulsar un crecimiento superior al previsto. En su escenario alternativo estima que, si las cuentas externas muestran un desempeño mejor al contemplado en el escenario central, la economía dominicana podría expandirse entre 0.3 y 0.5 puntos porcentuales por encima de la proyección para 2026, manteniendo un crecimiento cercano a su potencial en 2027.

El organismo añade que un mayor flujo de divisas contribuiría además a reducir las presiones cambiarias, compensando parte del impacto que tendría una mayor demanda sobre la inflación.

Aunque mantiene sin cambios su escenario central, el Banco Central concluye que continuará monitoreando la evolución del entorno nacional e internacional y de las expectativas de inflación para determinar oportunamente si es necesario ajustar su política monetaria, con el objetivo de preservar la estabilidad macroeconómica y la convergencia de la inflación hacia la meta.