Los registros de ventas electrónicas pueden convertirse en información para evaluar el flujo de caja de negocios que buscan acceso a capital, en un mercado de crédito MIPYME que ya alcanza 576,837 millones de pesos.
En una sociedad cada vez más conectada, los pagos digitales representan para los comercios algo más que una alternativa al efectivo: amplían las posibilidades de venta al permitir que el cliente pague de la forma que le resulte más conveniente. Para las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), esa facilidad puede traducirse en más oportunidades de transacción y, al mismo tiempo, en un registro más claro de su actividad comercial.
Ese rastro de información abre una posibilidad adicional. Con herramientas de inteligencia artificial, los datos generados por las ventas pueden procesarse para conocer mejor el comportamiento de un negocio y, eventualmente, servir de base para opciones de financiamiento más ajustadas a su capacidad de generar ingresos.
Esta nueva posibilidad ocurre en un momento en que el crédito destinado a las mipymes mantiene un crecimiento sostenido. De acuerdo con el Informe sobre el Financiamiento a las mipymes de la Superintendencia de Bancos (SB), al cierre de abril de 2026 la cartera bruta destinada a este segmento alcanzó 576,837 millones de pesos (mdp), un aumento interanual de 9.1%, equivalente a un crecimiento real de 3.8%. En este contexto, la información que generan las ventas digitales podría aportar una nueva forma de conocer la capacidad financiera de los pequeños negocios.
Para Martin Cava, CEO de CardNET, esa información puede cerrar parte de la brecha que enfrentan los comercios para demostrar su desempeño y acceder a financiamiento. “Esto podría generar línea de financiamiento en función de las ventas que hace porque nos da información sobre su flujo de caja”, explicó.
En abril de 2026 existían 565,236 créditos destinados al segmento mipymes, con una deuda promedio de 1,020,523 por crédito. Este indicador desaceleró al mostrar apenas un incremento de 1.1% interanual, frente al aumento de 12.8% registrado un año antes.
Cava identifica en el mercado informal dominicano una oportunidad de incorporación al sistema financiero, pero reconoce que para algunos pequeños negocios existe la percepción de que aceptar pagos electrónicos puede hacer más visible su actividad y aumentar su carga fiscal. Su planteamiento es que esa transición debe acompañarse de educación financiera y de incentivos que permitan al comercio percibir el beneficio económico de dar el paso.
Para el ejecutivo, “el pago digital no puede ser visto como un costo adicional, sino como una posibilidad de vender más”. En conversación con Forbes Dominicana, planteó que el reto está en mostrar al comercio el valor que obtiene a cambio de incorporar estos medios.
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Visibilidad de información
El valor de esa información, explicó Cava, no está solo en conocer cuánto vende un comercio, sino en poder analizar su comportamiento frente a los patrones que muestran otros negocios de su entorno. Las empresas de medios de pago reúnen información de los comercios que procesan sus transacciones y, de forma agregada, pueden identificar tendencias por zona, segmento o período, como cambios en el consumo, temporadas de mayor actividad u oportunidades de venta.
El beneficio potencial, además, no estaría limitado al acceso a un préstamo. Cava plantea que una mayor información sobre el negocio podría mejorar su relación con distintas entidades financieras: desde bancos interesados en ofrecerle crédito de capital de trabajo hasta instituciones que busquen captar sus depósitos. La lógica es que, al hacer visible su actividad comercial, el negocio también puede resultar más atractivo para proveedores de servicios financieros que antes tenían poca información sobre su desempeño.
El siguiente paso es llevar ese análisis a herramientas que puedan procesar la información de manera dinámica. Cava explicó que trabajan en dashboards basados en inteligencia artificial que permitirían organizar esos datos para el comercio y, al mismo tiempo, generar información que pueda ser utilizada por las entidades que ofrecen crédito. “Estamos justamente trabajando con herramientas que a través de inteligencia artificial van a generar estos dashboards, estamos a muy poco de lanzarlo”, señaló.
La intención es que esa información pueda moverse en dos direcciones: ayudar al comercio a entender mejor su operación y, por otra parte, dar mayor visibilidad a entidades financieras sobre negocios que podrían ser sujetos de crédito. Cava explicó que el análisis de esos datos puede incluso incorporarse a modelos de riesgo, que no necesariamente funcionan igual para todos los segmentos.
Crédito
La evolución de la cartera muestra que el financiamiento mipyme ya representa un mercado de magnitud considerable. A abril de 2026, las empresas medianas registraron el mayor crecimiento real, con 12.5%, seguidas por las microempresas, con 6.7%. En contraste, las pequeñas empresas presentaron una contracción real de 5.6%, de acuerdo con la publicación de la SB.
La tasa de interés promedio para las mipymes se situó en 13.5% en abril, frente a 10.0% para el resto de la cartera comercial. Aunque la brecha se redujo respecto al año anterior y al promedio de los últimos cinco años, las empresas de este segmento continúan enfrentando un costo financiero superior.
Ese diferencial hace que la calidad de la información disponible sobre el negocio tenga una importancia adicional en el proceso de evaluación. Para Cava, el flujo de las ventas electrónicas puede ayudar precisamente a construir esa visibilidad.
La posibilidad de utilizar los datos transaccionales como insumo para el crédito también se relaciona con uno de los principales retos estructurales de las mipymes: demostrar su capacidad para asumir financiamiento. En lugar de depender únicamente de información financiera tradicional, el comportamiento de las ventas puede aportar una lectura más continua del negocio.
La morosidad simple de las mipymes se ubicó en 2.15% en abril de 2026, todavía por debajo de su promedio histórico de 2.66%, aunque registró un aumento interanual de 0.29 puntos porcentuales.
Para Cava, el potencial todavía está lejos de agotarse. Más allá de la infraestructura existente, identifica un amplio espacio de crecimiento en el efectivo que todavía circula en la economía dominicana y que podría incorporarse progresivamente a medios digitales. La apuesta, dice, no pasa únicamente por instalar más terminales, sino por ampliar el ecosistema con pagos inmediatos, transferencias y otros mecanismos.
