En exclusiva para Forbes República Dominicana, Mauricio Salazar, vicepresidente de Negocios de Altice Dominicana, y el especialista José Antonio Guridi analizan el panorama tecnológico actual del país, así como los retos y oportunidades que marcarán su transformación digital.
Altice Dominicana celebró la segunda edición de su foro empresarial Altice Conecta bajo el tema "República Dominicana, epicentro del Caribe Digital: el nuevo mapa de oportunidades". El evento generó un espacio de análisis y diálogo sobre el panorama actual, los retos y las oportunidades que posicionan al país como un hub estratégico para la transformación digital en la región.
El foro, concebido como una plataforma de conocimiento y relacionamiento empresarial, tiene el propósito de conectar a la compañía con el sector empresarial desde un enfoque didáctico que permita identificar necesidades y trazar estrategias para enfrentarlas. En esta edición, celebrada en Santo Domingo, participaron más de 60 empresas de distintos tamaños, desde pequeñas y medianas hasta grandes corporaciones, al igual que en su primera entrega, realizada el año pasado en Santiago de los Caballeros.
Como invitado especial, el foro contó con la presencia de José Antonio Guridi, investigador chileno especialista en políticas públicas tecnológicas con foco en inteligencia artificial, cuya trayectoria incluye proyectos con organismos como la UNESCO, el Banco Interamericano de Desarrollo y Google.
En exclusiva para Forbes República Dominicana, Mauricio Salazar, vicepresidente de Negocios de Altice Dominicana, y el especialista Guridi analizan el panorama tecnológico actual del país, así como los retos y oportunidades que marcarán su transformación digital.
Forbes RD: ¿Por qué República Dominicana se concibe como el epicentro digital del Caribe?
Mauricio Salazar: La idea de plantear a República Dominicana como epicentro o hub digital surge de una reflexión sobre distintos acontecimientos impulsados por el Estado en los últimos dos años. Entre ellos destacan políticas públicas y acuerdos estratégicos con empresas líderes en tecnología, como Nvidia.
Ese acuerdo en particular proyecta que el país pueda desarrollarse como un centro tecnológico, pero además promoviendo formación académica. De acuerdo lo anunciado por el gobierno, el objetivo para este año es formar cerca de mil profesionales en tecnologías emergentes, como inteligencia artificial, entre otras.
A esto se suma el anuncio reciente de una inversión importante de Google en infraestructura tecnológica. Una inversión pionera para la región, y el hecho de que hayan elegido a República Dominicana no es fortuito; responde a una posición estratégica que el país ha construido desde hace mucho tiempo.
En el contexto global actual, es muy posible que República Dominicana, apoyada en estos acuerdos, se convierta en punta de lanza para impulsar la digitalización en la región. Que Google haya decidido realizar esa inversión y desarrollar infraestructura en el país significa que existe capacidad para alojar este tipo de plataformas y ofrecer servicios no solo para consumo interno, sino también regional.
Eso genera oportunidades para los jugadores de la industria como nosotros, para el sector empresarial y también para los consumidores.

José Antonio Guridi: Dentro del contexto latinoamericano este país ha mostrado una combinación importante: visión y voluntad de ejecutar.
En América Latina hemos visto dos o tres olas de estrategias vinculadas con inteligencia artificial. Una primera alrededor de 2019 y 2020, con esfuerzos iniciales en países como Chile, México, Argentina y Colombia.
República Dominicana entra relativamente temprano en una segunda etapa, entre 2022 y 2023. Fue uno de los primeros países en realizar la evaluación RAM con la UNESCO, construir una estrategia nacional y avanzar antes que otros países de Centroamérica y el Caribe.
También es importante destacar avances en componentes clave del ecosistema, como conectividad y despliegue de 5G. Esa infraestructura base ha avanzado más que en algunos países vecinos y constituye un elemento esencial para atraer inversión y desarrollar negocios.
Lo que ha hecho República Dominicana al trabajar tempranamente en una estrategia y avanzar en políticas públicas ha ayudado a generar estas oportunidades. Eso no significa que no existan desafíos. Todavía quedan brechas por cerrar y muchos de estos acuerdos, especialmente los público-privados, buscan atenderlas.
Uno de los principales retos sigue siendo el capital humano: cómo formar personas, fortalecer el ecosistema y lograr que ese talento permanezca en el país y contribuya a su desarrollo, algo que sigue siendo un desafío en América Latina.

¿Qué soluciones e iniciativas impulsan desde el área de Negocios Altice para acelerar la adopción de nuevas tecnologías y la transformación digital de las empresas en el país?
Mauricio Salazar: En los últimos diez años nos hemos propuesto democratizar el acceso a la tecnología. Una de las decisiones estratégicas que tomamos fue reducir en más de 90 % el costo de lo que valían 100 megabits hace más de una década, acelerando así la adopción y el acceso a internet.
Seguimos impulsando desarrollos tecnológicos y ampliando cobertura. Hoy somos la empresa con mayor cobertura del país: alcanzamos el 97.65 % del territorio dominicano y somos uno de los operadores más comprometidos con el acceso a telecomunicaciones en zonas rurales mediante inversiones impulsadas junto al Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel).
Nuestro mapa de desarrollo está definido para los próximos tres años y estará enfocado en tres ejes estratégicos: conectividad, seguridad e infraestructura.
Sobre esos tres componentes —infraestructura, seguridad y conectividad— se incorpora un elemento transversal: la inteligencia artificial aplicada a infraestructura, seguridad y sistemas productivos.
Desde su experiencia trabajando con gobiernos y organismos multilaterales, ¿qué tan preparada considera usted que está América Latina para competir en la economía de la inteligencia artificial?
José Antonio: América Latina está en una muy buena posición para adoptar, generar y aprovechar la inteligencia artificial, particularmente porque una tecnología como esta, especialmente la generativa, reduce las barreras de acceso al emprendimiento y a la innovación.
Existen desafíos. Uno muy importante es educación y talento. También está el desafío de retener talento. Muchas veces formamos personas altamente capacitadas que luego migran y el reto es lograr que permanezcan y fortalezcan el ecosistema local.
Y finalmente, a veces se plantea esta carrera como si el objetivo fuera que Latinoamérica construya su propio modelo fundacional de inteligencia artificial. Yo no creo que esa sea la discusión.
Hoy la competencia está concentrada en muy pocos actores globales y modelos chinos. Lo interesante está en todo lo que puede construirse sobre esas plataformas.
Ahí sí existe una oportunidad importante para América Latina, desarrollar soluciones que probablemente no surgirían en otros lugares, pero que sí pueden tener un impacto global relevante.
¿Cuáles son las herramientas tecnológicas más demandadas por las empresas locales y qué soluciones les ofrece Altice para responder a esas necesidades?
Mauricio Salazar: Las empresas necesitan conectividad, pero conectividad segura y siempre disponible. Una vez las empresas adoptan tecnología y conectividad para sus procesos de negocio, la disponibilidad se convierte en un requisito indispensable. Esa disponibilidad está diseñada en función de la criticidad de los recursos y procesos de cada empresa.
Nuestro mayor reto es llevar ese mismo nivel de capacidades a pequeñas y medianas empresas, que normalmente cuentan con recursos más limitados y, en muchos casos, con capacidades técnicas más reducidas.
Nuestro rol como empresa de tecnología y servicios de telecomunicaciones es suplir precisamente esas capacidades de infraestructura y soporte técnico para que el pequeño y mediano empresario pueda concentrarse en su negocio principal. Ahí es donde nos hemos especializado.
Somos una empresa que desarrolla soluciones simples, al alcance de cualquier organización, independientemente de su tamaño, ofreciendo capacidades técnicas, cobertura y alta disponibilidad con precios razonables para todos los segmentos.
En el segmento empresarial también contamos con soluciones altamente sofisticadas, dependiendo del nivel de demanda de los procesos de negocio.
¿Qué tan necesaria o relevante considera que es la regulación de la inteligencia artificial y de estas nuevas tecnologías en la región? Y, además, ¿podría describirnos un panorama de los países que están avanzando en este sentido?
José Antonio Guridi: Lo primero es que necesitamos una gobernanza adecuada de la inteligencia artificial. Pero todavía no está claro qué forma debe tomar esa gobernanza porque tampoco sabemos con certeza hacia dónde evolucionará esta tecnología.
Se puede regular, pero no de manera apresurada ni intentando copiar modelos externos. Antes de una regulación específica de inteligencia artificial hay que preguntarse qué institucionalidad existe previamente.
Uno de los errores de copiar directamente el modelo europeo, independientemente de si uno considera que es bueno o malo, es olvidar que para que esa legislación funcione existen antes otras estructuras legales: protección de datos personales, exportación de servicios digitales y otros marcos institucionales que en gran parte de América Latina todavía no están consolidados.
En la región no contamos de forma generalizada con leyes de datos personales actualizadas ni con ecosistemas suficientemente integrados entre países. La realidad de la Unión Europea es distinta a la latinoamericana.
Y hay otro punto importante. Muchas veces no hace falta esperar una gran ley de inteligencia artificial para protegerse de daños concretos. En algunos casos puede ser más efectivo actualizar leyes existentes o regular problemas específicos.
En mi opinión, hoy tiene más sentido explorar mecanismos adaptativos que apresurarse a regular una tecnología que probablemente cambie antes de que el proceso legislativo termine. Creo que no necesariamente necesitamos una gran ley de inteligencia artificial. Muchas veces se pueden hacer regulaciones específicas sobre daños concretos mediante ajustes más ágiles.
Si tuviera que recomendar prioridades inmediatas para gobiernos que quieran impulsar la tecnología y atraer inversión, como lo está haciendo República Dominicana, ¿cuáles serían?
José Antonio Guridi: Lo primero es contar con instrumentos como estrategias o políticas públicas que entreguen una visión de país.
Lo segundo es infraestructura. No hay inteligencia artificial sin internet, sin buena conectividad ni sin capacidad de cómputo. La infraestructura y la penetración tecnológica son fundamentales para habilitar innovación y emprendimiento.
Y tercero, no regular por regular. Hay que identificar qué daños realmente queremos evitar y actuar ahí. Problemas como desinformación, pornografía infantil o acoso digital son áreas donde suele haber más consenso.
Pero también hay que evitar regulaciones excesivamente rígidas sobre una tecnología que todavía está evolucionando. Eso no significa renunciar a la gobernanza, sino buscar mecanismos más flexibles que permitan promover una adopción ética y responsable.
Al final, todo el potencial económico de la inteligencia artificial solo se materializa si realmente se usa y se usa bien.
Eso implica que las empresas desarrollen políticas de adopción, espacios de prueba y procesos de experimentación que permitan adaptar estas herramientas a sus necesidades reales.
¿Qué desafíos representa para empresas de telecomunicaciones el rápido avance tecnológico y el crecimiento de los negocios digitales? ¿Cómo se preparan para responder?
Mauricio Salazar: Esta es una industria intensiva en inversión. Todos los años realizamos niveles de inversión muy importantes que vienen acompañados de adopción tecnológica y expansión de cobertura.
Más allá de la velocidad con la que evolucionan estos nuevos paradigmas, el gran desafío es tener la capacidad de conectividad necesaria para soportarlos. Con la adopción tecnológica aparece una variable central, el ancho de banda, que no es otra cosa que capacidad de conectividad. Por eso seguimos invirtiendo en fibra óptica y tecnologías que aumenten capacidad.
Estamos alineados con las necesidades presentes y futuras del país.
